Desde Santiago

Un nuevo actor irrumpe como presidenciable en la derecha chilena, aunque él, naturalmente, prefiere presentarse como un simple alcalde preocupado de los problemas reales de la gente. Se trata de Rodolfo Carter, edil de La Florida una de las comunas más pobladas del Gran Santiago -366 mil habitantes- y donde en el plebiscito para la nueva constitución del año pasado el “Apruebo” obtuvo 49,93% versus el 50,07% del “Rechazo”. Su última puesta en escena: una serie de demoliciones de supuestas “narco casas” transmitidas en vivo por TV y con amplio despliegue policial.


Se trata de construcciones sin permisos municipales y que, según investigaciones de la policía, pertenecerían a “capos” del crimen organizado operando en el país. El 9 de marzo fue demolida la primera de 19 construcciones, que pertenecería a la banda “Los macacos” dedicada al tráfico de distintas drogas y una de las más peligrosas de los últimos tiempos con poder de fuego, autos de lujo y los miles de dólares de rigor. Aunque hubo protestas de vecinos y de las propios habitantes del inmueble, mientras la maquinaria pesada actuaba, Carter en lugar de confirmar esta información, sólo atinó a decir “lo que es real es que esto es parte de su red de propiedades conocidas como caletas, donde se guarda drogas y en algunos casos armas”, aunque luego se aventuró a aclarar que “el dueño de este inmueble es una persona que está presa y está formalizada con una causa pendiente. La casa es irregular y es usada como caleta. Los mismos vecinos nos decían que no podían vivir tranquilos, entonces no le busquemos la quinta pata al gato, esto es una caleta”.

Otro dolor de cabeza para Boric

Carter, abogado, 51 años y exmilitante de la Unión Demócrata Independiente (UDI, partido fundado por Jaime Guzmán, principal ideólogo de la dictadura de Pinochet) planificó esta acción -muy en sintonía con lo que hace Bukele en El Salvador- amparado por la Ley general de urbanismo y de construcciones que permite la demolición de casas hechas sin regulación previa denuncia y no sólo para posicionarse a nivel nacional sino también para exponer al gobierno progresista de Gabriel Boric que no ha sabido bien cómo reaccionar. “Ojalá las personas que toman decisiones en Chile, en el Parlamento y en el gobierno, le den las herramientas al Poder Judicial y al Ministerio Público”, señaló durante la primera demolición. “Por ejemplo, casas como esta, cuando son confiscadas o bien controladas por el Estado, quedan en manos del narcotraficante original, siguen siendo dueños, siguen funcionando como caletas, como venta de drogas”.

Después señalaría que le parecía sospechoso que el mismo fiscal que le había entregado la información sobre estas narco-casas (Ernesto Navarro) será investigado administrativamente por el Ministerio Público para determinar si hubo alguna irregularidad en este proceso.

“Estábamos preparados para recibir disparos de los narcotraficantes, pero nunca un balazo por la espalda del fiscal nacional”, diría Carter refiriéndose al fiscal nacional Ángel Valencia, quien habría ordenado este requerimiento. Es más, el alcalde asegura que la orden vino directo del gobierno. “Hoy día nuestra democracia es peor que ayer porque estos telefonazos, que eran de la época antigua, nos recuerdan que este gobierno, que iba a venir a cambiarlo todo tiene exactamente las mismas malas prácticas que la política que dijo que vino a cambiar con la sola diferencia que aquí está en juego la seguridad de Chile”

El ministro de justicia, Luis Cordero, tuvo que salir a desmentir sus dichos: “Sobre la afirmación del alcalde, no sabría cómo calificarlas, sólo recordar que el Ministerio Público es una institución autónoma del Estado. No sólo autónoma, tiene autonomía constitucional y por lo tanto es bien poco probable ese tipo de telefonazos”.

Respaldo mediático

Aunque concretamente no haya evidencia de bandas desarticuladas ni avances frente a la compleja situación del país en materia de narcotráfico -el puerto de San Antonio fue catalogado por la ONU como principal puerta de salida de la cocaína a Europa- Carter ha sido elogiado por los medios nacionales que elogian su carrera política, que partió “desde abajo”, sus ambiciones presidenciales y su capacidad de “saltar a una plataforma de influencia nacional”; también ha dado vistosas entrevistas donde dice cosas como “es primera vez que un político decide ir y atacar directamente el narcotráfico, y en vez de tomar parte por las autoridades y entregar una imagen más dura, el gobierno se dedica a dar vueltas en círculo, a hacer consejos de gabinete para atacar la medida, pero no a los narcotraficantes”. 

Su última performance fue señalar que ha recibido amenazas de muerte durante su cuarta demolición a mediados de esta semana donde le habrían dicho “sabemos dónde vives, sabemos quiénes son tus hijos, te vamos a matar a ti, vamos a matar a tus niños”. El alcalde, impávido reconoce que estas acciones son riesgosas pero que la gente del oficialismo “se van a comprar un problema bien grande si me matan”. Todo esto en la semana que la encuesta Cadem, auténtico barómetro político nacional, lo incluyó dentro del top 3 de las figuras políticas mejor evaluadas del país.