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Por Raúl Kollmann "Hace un año hicimos dos informes sobre nazis en la Argentina. En ese momento nos llamó la atención la cantidad de llamados antisemitas, ferozmente antijudíos. Ahora hicimos un informe sobre los judíos en la Argentina y el atentado contra la AMIA y volvió a suceder lo mismo. Venían mayoritariamente llamados en contra de los judíos." De esta forma, Diego Carro, productor del programa "Zoo", que se emite por América TV los domingos a la noche, resumió el fenómeno de la asombrosa cantidad de llamadas prejuiciosas que recibieron en el último programa. Sobre un total de 64 mensajes, 37 tienen un carácter prejuicioso o marcadamente antisemita. De los restantes llamados, hay un proporción importante de integrantes de la comunidad judía que más bien se defendieron frente a la andanada. Página/12 accedió a la totalidad de los mensajes, de los cuales sólo una pequeña parte fue leída en la emisión del domingo. El programa conducido por Dolores Cahen D'Anvers y Juan Castro hizo un pormenorizado informe sobre la situación de los judíos en la Argentina, empezando por las consecuencias del atentado contra la AMIA y la falta de resultados en la investigación. En el programa fueron entrevistados distintos rabinos, dirigentes de la comunidad judía, periodistas e incluso personas de la calle, algunas de las cuales se mostraron muy discriminatorias. Hubo tramos notables, sobre todo en los que se describió la situación de las escuelas judías, con la deserción por temor a un nuevo atentado, y -por el mismo motivo- la construcción de los pilotes de cemento en los frentes de las instituciones de la colectividad. Sin embargo, lo más llamativo fueron los mensajes. En casi la mitad se desarrolla un concepto parecido al de Roberto de San Martín (34 años): "En el mundo hay 400 millones de descendientes de españoles, 1000 millones de chinos y apenas 50 millones de judíos. Pero tienen problemas con todos los demás y todo indica que el problema son ellos". En los estudios realizados en los últimos años por consultoras como Catterberg y Asociados, Römer y Asociados o IPSA, siempre se verificó que en la Argentina no prima un antisemitismo que pase a la acción, que se concrete en hechos violentos. La base del antisemitismo criollo está en el prejuicio. Y eso es lo que se ve en los mensajes, aunque en una proporción inusualmente alta: se considera que los judíos son "demasiado" ricos, poderosos, cerrados, que producen problemas, que son extranjeros y que no les importan los demás. Hubo también algunos mensajes con viejos prejuicios religiosos, al estilo de que los judíos son el anti-cristo (Alfredo de Avellaneda, 67). En las evaluaciones que hicieron las consultoras siempre se juzgó que el antisemitismo en la Argentina está muy por debajo del existente en Europa, especialmente en algunos países del Viejo Mundo. Sin embargo, el análisis indica que hay una franja, aproximadamente el 15 por ciento de la población, con marcadas características discriminatorias, nacionalista en el peor sentido de la palabra, afectos a un supuesto orden y muy poco democráticos en sus convicciones. Esto se ve muy acentuadamente en todas las fuerzas de seguridad, que tienen sectores con una clara tendencia antisemita. De esos reductos uniformados salieron, por ejemplo, los individuos que realizaron las profanaciones en los cementerios judíos. Lo que no se ha estudiado --porque los trabajos de las consultoras fueron anteriores-- es el efecto de los atentados, o sea la evolución del antisemitismo en los últimos dos o tres años. De los mensajes llegados a "Zoo" parece deducirse un nuevo prejuicio: "los judíos se ponen en víctimas y no lo son". Por la cantidad de llamados discriminatorios de ese tipo, da la impresión que se enciende una luz de alarma.
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