Por Luis Bruschtein desde Ushuaia Los cuatro presidentes de
los países miembros del Mercosur, los mandatarios de los dos Estados asociados y el
invitado especial Nelson Mandela arribaron anoche a esta capital austral de 40 mil
habitantes y a 3000 kilómetros de Buenos Aires para asistir a la XIV Cumbre Presidencial
del Mercosur que se prolongará hasta la tarde de hoy. Pese a que no se destrabaron las
discusiones en temas económicos centrales como los referidos al régimen automotor y el
azúcar, los presidentes darán un paso político importante al firmar un protocolo para
la incorporación de la cláusula democrática a los estatutos del Mercosur.
El hecho más fuerte que producirá esta reunión será la firma del
protocolo de Ushuaia sobre la incorporación de la Cláusula Democrática al Mercosur. El
protocolo recoge el contenido de la declaración de Potrero de Funes, efectuada en la
Cumbre de julio de 1996, en la provincia de San Luis, Argentina, donde se establece el
respeto a los principios democráticos y la plena vigencia de las instituciones
democráticas como un elemento esencial de la organización política de los Estados parte
y del proceso de integración entre éstos. La incorporación de esta declaración a los
fundamentos del Mercosur, le otorga un nivel jurídico que permitirá la aplicación de
medidas en caso de ruptura del sistema democrático en alguno de ellos.
En la discusión de este punto, la delegación paraguaya habría
planteado algunas inquietudes ya que el tema fue meneado a nivel regional ante los temores
que generaban entre los países vecinos los ajetreos electorales en el Paraguay y los
enfrentamientos entre el presidente Wasmosy y su adversario, el general Lino Oviedo.
Además del Protocolo, los mandatarios firmarán una declaración política del Mercosur,
Bolivia y Chile como zona de paz y libre de armas de destrucción masiva. La declaración
señala además, que la paz constituye un elemento esencial para la continuidad y
desarrollo del Mercosur.
En el plano de la seguridad, se suscribirán dos planes de Cooperación
y asistencia recíproca para la Seguridad Regional. Uno entre los países miembros del
Mercosur y otro entre el Mercosur y Bolivia. Estos acuerdos plantean la cooperación entre
las fuerzas de seguridad y organismos competentes a "fin de hacer frente a las tareas
de prevención, control y represión de actividades delictivas". Otros dos acuerdos,
uno entre los países del Mercosur y otros entre el Mercosur y Bolivia plantea la
creación de un mecanismo conjunto de registro de compradores y vendedores de armas de
fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados. En esta área está
planteado también el proyecto de un pasaporte del Mercosur.
Hay dos acuerdos sobre educación, uno para la acreditación de
carreras y reconocimiento de títulos de grado universitarios entre los países del bloque
y otro para crear un marco referencial para la definición de un Plan Trienal del sector
Educativo del Mercosur.
A nivel económico el Grupo del Mercosur avanzó en los lineamientos
para elaborar un régimen de compras gubernamentales de bienes y servicios del Mercosur
para que las compras gubernamentales den un "trato nacional" a los productos de
los países del bloque. El Consejo del Mercosur avanzó en el protocolo de Montevideo
sobre el comercio de servicios del Mercado Común (ver aparte) y en su reglamento interno.
SIN ACUERDO POR AUTOS Y
AZUCAR. CONSENSO POR SERVICIOS
Con freno de mano y muy amarga
Por David Cufré desde Ushuaia
La Cumbre del Mercosur que hasta ayer se desarrolló en
Buenos Aires y hoy continuará en Ushuaia consiguió apenas levantar vuelo en definiciones
de política económica. Los presidentes de los cuatro países rubricarán en esta ciudad
un lavado documento sobre los avances logrados en la confección del nuevo régimen
automotor. Algo mejor resultaron las negociaciones para la liberalización de servicios.
El tema más candente de la Cumbre es el régimen automotor. Tres
semanas antes del encuentro del Grupo Mercado Común hubo una reunión en Buenos Aires
entre los secretarios y ministros de Industria de los socios regionales. Tras el primer e
infructuoso encuentro, uno de los participantes del cónclave señaló que los delegados
brasileños se quedaban un día más en el país "porque tenían el hotel pago".
Las diferencias pasan por el esquema de subsidios que aplica el país
vecino y la exigencia -planteada por Argentina-- de que se establezca un mínimo de
autopartes producidas en cada país para la fabricación de vehículos. El reclamo de
máxima de la administración Menem es que se levanten todos los incentivos a partir del
2000. El ministro de Industria brasileño, José Botafogo Goncalvez, respondió que
existen trabas constitucionales para satisfacer ese requerimiento.
En cuanto a la liberalización de servicios, el año pasado se
resolvió en Montevideo que en el término de una década debían ser levantadas todas las
barreras. En esta Cumbre se empezó a trabajar en esa dirección. Pero los países
ofrecieron apenas un puñado de actividades a la apertura. En rigor, lo que se establece
es homogeneizar los requisitos legales para el ingreso de empresarios de esos rubros a sus
territorios. Las ramas consolidadas por los cuatro países fueron para los
servicios de ingeniería, transporte, psicología, planificación urbana y arquitectura
paisajista, investigación y desarrollo de ciencias biológicas, administración de
proyectos, trabajos de construcción para ingeniería civil y de consultoría en ciencia y
tecnología.
Finalmente, se discutió el polémico régimen arancelario para el
azúcar. Brasil propuso que se establecieran plazos y niveles para comenzar a rebajarlos.
Pero Argentina y Paraguay se opusieron, argumentando que no tratarán este tema hasta
tanto el mayor integrante del Mercosur no reconozca que otorga subsidios para la
producción. No hubo acercamientos. |
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