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Por Maximiliano Montenegro desde Washington
"Si un accidente ocurre en Brasil, causaría mucho daño en Argentina", afirmó. Es la primera vez que un funcionario del Fondo de la jerarquía de Mussa deja entrever que la próxima catástrofe podría llamarse Brasil y que, en ese caso, arrastraría a Argentina. En reserva, los funcionarios del FMI imaginan escenarios de crisis para ambos países. En la mañana de ayer, durante una conferencia de prensa con más de 300 periodistas de todo el mundo, Mussa fue el encargado de explicar los pronósticos para los próximos meses, contenidos en el World Economic Outlook (Perspectiva Económica Mundial), anticipado ayer por este diario. --El informe expresa preocupación por el déficit de cuenta corriente, menciona la vulnerabilidad por la elevada exposición comercial con Brasil y pronostica un aumento de la desocupación. Uno creía que Argentina era un verdadero modelo para los mercados emergentes, ¿por qué los economistas del FMI escriben estas cosas? --le preguntó Página/12. Mussa debió demorar su respuesta hasta que se disiparon las risas en el auditorio. Y respondió: "El déficit comercial y de cuenta corriente de Argentina ha estado creciendo rápidamente en los últimos dos años desde que la economía se recuperó de la crisis del Tequila. Es cierto que parte de dicho déficit se explica por la importación de bienes de capital que sustenta las inversiones. Sin embargo, especialmente en un ambiente en que los mercados financieros están asustados con todos los mercados emergentes, un gran déficit de cuenta corriente es una fuente importante de vulnerabilidad. Desde este punto de vista, la situación de Latinoamérica ha cambiado dramáticamente en relación a lo que era seis meses atrás. Cuando los capitales huyeron en forma dramática de Asia, la corriente hacia Latinoamérica se mantuvo. Hoy, en cambio, los flujos de capital hacia la región han disminuido notablemente, y pueden escasear aún más en el futuro". En cuanto al efecto caipirinha, declaró que "Argentina tiene grandes flujos de intercambio comercial y financiero con Brasil. El problema es que con grandes corrientes entre ambos países, un accidente en Brasil causaría mucho daño en Argentina en comparación a una década atrás". Prolijo y puntilloso, como todos los funcionarios del FMI, Mussa buscó el tercer punto de la pregunta, que había anotado en la libreta que suele utilizar de ayuda-memoria en las conferencias de prensa. "En relación al aumento de la desocupación, es la consecuencia del cambio en las condiciones externas, que hoy hacen necesario que los argentinos adopten una política fiscal mucho más dura. Además, debido al sistema de Convertibilidad y al menor ingreso de capitales, está habiendo un ajuste en el crédito y las tasas de interés, y no hay forma de que la economía doméstica escape a esta situación", sostuvo. Agregó luego, como conclusión, que "todas estas cuestiones disminuirán la tasa de crecimiento en Argentina, lo cual provocará una suba del desempleo. Son pronósticos que desearíamos que se no cumplieran, pero están elaborados sobre el escenario que consideramos más probable", se lamentó. Mussa no precisó cuánto menos crecería Argentina en el '99, como sí lo hizo ante este diario el economista-jefe del Banco Mundial (ver aparte). Sin embargo, un estrecho colaborador de Mussa dijo a Página/12: "off the record, el 3 por ciento que me comenta que pronostica el Banco Mundial para el año que viene, tómelo como un techo". Roque Fernández confeccionó todas las cuentas del Presupuesto '99 bajo un supuesto de crecimiento del PBI de 4,8 por ciento. Si en los próximos meses va siendo más claro que el pronóstico más creíble es el del FMI y el Banco, contra la visión oficial, entonces desde el exterior nadie dudará en reclamarle un nuevo ajuste fiscal al gobierno. De todos modos, incluso esas proyecciones podrían sonar muy optimistas si, como muchos especulan en privado en los pasillos del moderno edificio del Fondo Monetario en la calle 19, Brasil sufre un accidente. "En ese escenario, entonces en Argentina puede haber crecimiento cero o incluso recesión", dijo la fuente del Fondo Monetario. El Financial Times tituló ayer "Washington con alerta roja sobre Brasil". El artículo dice que en esta ciudad se trabaja contra reloj para armar un paquete de salvataje financiero a Brasil. Pero en el Fondo saben que el salvataje sería para toda América Latina, empezando por Argentina.
No alcanza con dar buenas señales
Por ahora, sin embargo, en el FMI son optimistas y dicen que no la actual crisis financiera no desembocará en una recesión mundial. El Fondo pronostica que la economía mundial crecerá este año un 2 por ciento y un 2,5 por ciento el próximo. "Hace 30 años que no cae el PBI mundial y no creemos que ello vaya a suceder ahora", aseguró Mussa. "Estados Unidos y Europa están creciendo bien", contó y hasta se permitió bromear con que el único capítulo de la publicación del FMI que no se titula con la palabra crisis es el que se refiere al Euro. Si hubiera recesión en los países centrales, las perspectivas para los países llamados emergentes, como Argentina, serían aún más negras, ya que seguirían cayendo los precios de las commodities, base de sus exportaciones. Además, el financiamiento en estas latitudes sería todavía más escaso. Por caso, el Banco Mundial dice que Latinoamérica, aún sin devaluación en Brasil, crecería solo 2 por ciento en el '99. Guillermo Perry, economista jefe del Banco, tuvo que responder a los interrogantes sobre la suerte de Brasil. "Creemos que no va a devaluar, y que con un fuerte ajuste fiscal y el paquete de financiamiento que se está armando, será suficiente para mantener la estabilidad", afirmó. Pero agregó, "si pensara distinto, el problema sería tan serio que no tendría sentido ningún pronóstico, no solo latinoamericano sino mundial".
Menem entró de "colado"
Por M. M. desde Washington
Ayer, cuando corrió la versión de que Menem viajaría a esta ciudad, Página/12 consultó a un funcionario de la oficina de prensa del FMI acerca de si había, efectivamente, una invitación especial por parte del organismo, como dejaban entrever en la embajada argentina. "No es habitual una invitación así. Pero el FMI no hará ninguna declaración al respecto, ni confirmando ni desmintiendo la versión. De una u otra forma perdemos: si decimos que lo invitamos solo a él, se enojarían los presidentes del resto de los países miembros; si decimos que no hay ninguna invitación, entonces tendríamos problemas con la delegación argentina", afirmó el funcionario. La incómoda posición en que Menem dejó a los burócratas del Fondo Monetario refleja lo imprevisto de su viaje. Días atrás, apenas se enteró de la decisión de Menem de participar de las reuniones del FMI y del Banco Mundial, el embajador Diego Guelar buscó darle forma a la visita. Tras diversos encuentros reservados con las más altas jerarquías del FMI, se llegó a la conclusión de que no sería posible conseguir una carta de invitación del propio Michel Camdessus, ya que, en ese caso, debería cursarla también a los 232 países miembros del organismo. La fórmula elegida, entonces, es que participara de la asamblea en carácter de titular de la delegación argentina, un rol que desempeña comúnmente el ministro de Economía o, en su ausencia, el presidente del Banco Central. El secreto con que se había manejado hasta ayer la cuestión era incluso parte de la estrategia convenida con el Fondo: de esa manera, las autoridades del organismo evitarían diversas consultas de último momento con otros jefes de Estado; y Menem lograría su objetivo de convertirse en el protagonista estelar de un encuentro previsto para actores de reparto en lo político. Ayer por la noche, en la embajada argentina trabajaban con la idea de que Menem llegaría a esta ciudad el domingo, con tiempo suficiente antes de la apertura oficial de la Asamblea, que tendrá lugar el martes. La participación de Menem en esta ceremonia también originó un problema de protocolo. Habitualmente, luego de las palabras de los titulares del Fondo y del Banco Mundial, Michel Camdessus y James Wolfensohn, respectivamente, se larga una extensa lista de discursos de ministros de Economía de todo el mundo. La intención de la delegación argentina, para resaltar la intervención de Menem, es que el Presidente hable tras los discursos de Camdessus/Wolfensohn, o, en el peor de los caso, sea el primero anotado en la lista de oradores. De concretarse con éxito, la jugada de Menem no sólo le servirá para retomar el protagonismo en la política local, al mostrarse como el dueño del paquete de financiamiento convenido con los organismos internacionales para preservar la estabilidad. Con su intervención también restará cartel a su eterno competidor por el liderazgo de la región, Fernando Henrique Cardoso. El domingo Cardoso será reelecto presidente y hoy los ojos del mundo de las finanzas miran hacia Brasil. Sin embargo, con su presencia, Menem cautivará a parte de esa selecta audiencia. Lo único que le falta para completar la jugada es que Wall Street lo postule para liderar el paquete de salvataje que en estos días se prepara para Brasil.
BRASIL EN BUSQUEDA FRENETICA DE FINANCIAMIENTO
Las medidas fueron lanzadas cuando los augurios sobre el futuro de la economía brasileña son cada vez más pesimistas. Guillermo Calvo, por caso, consideró que el principal socio del Mercosur "puede entrar en cesación de pagos hacia fin de año", en caso de que "el mercado de capitales internacional no esté dispuesto a refinanciar por lo menos 40.000 millones de dólares". El economista que saltó a la fama por haber anticipado la crisis mexicana se mostró escéptico sobre el paquete de ayuda que el FMI pondría a disposición de Brasil. "Se habla mucho, pero hasta ahora no hay nada concreto y los problemas hay que solucionarlos muy rápidamente", advirtió. "La economía brasileña sigue siendo vulnerable debido al enorme déficit fiscal, que sigue en aumento, y a un monto considerable de su deuda pública de corto plazo, que en su mayor parte está vinculada con el tipo de interés interbancario o con el dólar", puntualizó, por su parte, el FMI en un informe presentado ayer en Washington, previo al inicio de la asamblea anual del organismo y del Banco Mundial. El vocero del presidente, Sergio Amaral, reconoció ayer que "por ahora es imposible bajar la tasa de interés, pero estamos trabajando en otros aspectos". Uno de ellos es que hoy entrarán en vigencia medidas de control estrictas a las importaciones, en especial a aquellas provenientes de paraísos fiscales. En las aduanas de todo el país se instalarán equipos de escáner para verificar el contenido de los envíos, dado que los productos que ingresen deberán pasar por una nueva fiscalización sanitaria. Además, los importadores deberán pedir una autorización previa al Ministerio de Salud. Las aduanas verificarán la documentación y la valoración de las mercaderías. En cuanto al pago adelantado por la privatización de las empresas telefónicas, Borges señaló que el acuerdo permitirá al gobierno hacerse de unos 4000 millones de dólares durante el mes en curso, cuando estaba previsto que los pagos se realizaran a fines de 1999 y del 2000. Telefónica, Iberdrola y el Banco Bilbao Vizcaya, de España, y Portugal Telecom, se beneficiarían a cambio con una reducción de los pagos, aunque todavía no se definió el monto. Por otra parte, el Poder Ejecutivo haría la misma oferta a otros grupos que participaron de la privatización de Telebras. Con ello, y el anuncio de la emisión de un bono por 10.000 millones de dólares garantizado con ingresos de futuras privatizaciones, el gobierno quiere enviar señales de confianza a los inversores, a fin de contener la sangría de divisas. Otro anuncio, calificado de "optimista" por bancos de inversión, fue que las reservas del Banco Central alcanzarían a fin de año a 45.000 millones de dólares, frente a los 47.000 millones actuales. Sin embargo, el ritmo de salida de divisas se mantiene en un promedio diario de 500 millones de dólares.
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