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![]() Boca sabía que debía ganar y salió dispuesto a definirlo de entrada. A partir del manejo y la habilidad de La Paglia, sumado a la presión de los volantes en campo adversario, el equipo reserva de Bianchi se adueñó del trámite y comenzó a crear situaciones. Primero remató el debutante Battaglia, aunque el tiro encontró bien ubicado al arquero. Y luego de un rechazo defectuoso del fondo brasileño llegó la apertura. La Paglia encontró servida una pelota en el borde del área y con un zurdazo combado de primera sacó la ventaja. El gol tranquilizó a Boca, aunque también significó que retrasara sus líneas. Esa postura posibilitó que Flamengo generara chances, que la sólida tarea de Abbondancieri impidió que se concretaran. Pero con la levantada de Navas y con la figura excluyente de La Paglia, Boca se afianzó definitivamente y liquidó el resultado. Cagna tocó corto luego de un rebote de Clemer y Navas coronó ese primer tiempo tras un lucido enganche. La segunda parte mostró un entrenamiento con público. Paradójicamente, Boca marcó los tantos cuando las acciones eran bastante parejas, mientras que cuando la desigualdad era evidente, no la pudo plasmar en la red. Eso sí, a la gente ya le importaba poco ese partido y se la pasó recordando el próximo superclásico del 25. Una a una, Boca dilapidó las innumerables chances que se le presentaron. Para colmo, los brasileños entendieron que la diferencia era demasiada y bajaron los brazos. Por eso Bianchi aprovechó la ocasión para rotar a sus jugadores y proteger a sus titulares. Por más que el triunfo le daba el pasaporte a la segunda ronda, la cabeza estaba en el domingo ante Vélez.
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