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OPINION
Sumar, y no restar
Por Carlos Polimeni

En el duelo entre los dos huesos durísimos de roer, el tercer round terminó empatado. En el primero, Hebe de Bonafini había golpeado con toda su potencia, sin sutilezas. Le había recomendado a Charly García que se olvidase de contar con el aval de Madres de Plaza de Mayo si pretendía utilizar la memoria de los desaparecidos para hacer un show. En el segundo, Charly lanzó su mejor estocada, la más básica. “Soy grande, y hago lo que quiero”, le recordó, utilizando para eso –en esto es también un maestro– las páginas de El Gran Diario Argentino. Al cabo de los dos asaltos teóricos, había una leve ventaja para Hebe. Pero así como Charly acusó el impacto, también Hebe lo hizo. La pelea había sido limpia y, si cabe, caballeresca, pero no estaban todas las cartas jugadas, ni los contendientes estaban tan separados como daban a entender. En todo caso, eran viejos conocidos, que se querían y se respetaban, y por eso se temían, ubicados frente a frente, en un ring que no eligieron, y con un público perplejo.
En el momento reparador del descanso, mientras Charly pensaba que el buey solo bien se lame, Hebe retomó la iniciativa. Había estado esperando un primer paso desde el lado de Charly, ya que el primer llamado había sido suyo, pero como no lo recibió, hizo fuerza de debilidad. Por eso, tocó anoche con humildad pero con firmeza el timbre de la sala de ensayos del músico. Yendo por segunda vez al pie, y ahora en un terreno netamente del adversario, Hebe le dijo otra vez a Charly, cara a cara, y en un cuerpo a cuerpo, que no debía intentar homenajear a los desaparecidos ofendiendo la memoria de sus familiares. Charly no le contestó, como la primera, que lo que le pasaba a Hebe era que no entendía su idea. Acusó recibo del mensaje completo, y le prometió que no tiraría los muñecos, que por otra parte no puede tirar, al menos sin autorización de la Fuerza Aérea. Se abrazaron. Final del tercer round.
Charly no tendrá adversario para el cuarto, que protagonizará solo. En su transcurso, anunciará cómo será la parte del recital en que recordará a las nuevas generaciones el horror de los peores años de la historia argentina. Hebe estará en Venezuela y sonreirá por dentro. Lo que Charly logró con su gesto de anoche le permitirá el lujo de contar con el aval de las abanderadas argentinas en la lucha por los derechos humanos para su recital del 27. Lo que Hebe consiguió, un paso más en su histórica porfía en busca de verdad y justicia, es sumar y no restar, como parecía en los dos primeros rounds. La solución que está acordada, pero que Charly anunciará solo, cerrará la pelea, sin más escaramuzas. Si Charly hace el homenaje que se le antoje –él bien pudo ser un desaparecido– y las Madres lo respaldan, todos habrán ganado. Los Videla y los Astiz de este país son los que sonríen cuando la gente noble y de buen corazón no se pone de acuerdo en los temas en que no puede haber desacuerdos.

 

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