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Por Romina Calderaro ![]() La escuela en la que Menem inició el ciclo lectivo es una de las catorce que ayer se inauguraron en la provincia. La gente se congregó frente al impecable edificio ocre y azul. El sol pegaba fuerte, pero el viento y el pasto prolijamente cortado del terreno que circunda al colegio amenizaban la mañana. La gente se dijo "agradecida" por la nueva obra, construida al costado de una calle ancha de tierra en el barrio Indios Ranqueles de la ciudad, segunda en importancia de La Pampa. Mientras los chicos, los grandes, y hasta algunos perritos esperaban al Presidente, los jóvenes integrantes de la olvidable "Fundación Banda de Música de Gral. Pico", con sus instrumentos de viento, tocaban un popurrí de canciones patrias (la Marcha a San Lorenzo, el Himno Nacional, etc.). Entre canción y canción, uno de los músicos apelaba a su propio repertorio y de a ratos se podían escuchar acordes de "La Pantera Rosa". "Ahora los puedo traer más fácil a los chicos porque la otra escuela me quedaba muy lejos", contó a este diario Petronila, mamá de Joana, de diez años, y de Oscar, de cinco. Es por eso que decidió llevar a sus chicos a la inauguración del colegio, aunque no tengan idea de quién es Carlos Menem y las clases empiecen recién la semana que viene. Minutos antes del arribo del Presidente, un grupo de gente se apostó frente al alambrado de la escuela con un gran cartel. "Apoyamos a la Carpa Blanca", se podía leer. Eran integrantes de la Unión de Trabajadores de la Educación de La Pampa (UTELPA). "No nos importa la inauguración de esta escuela construida con créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Queremos una verdadera ley de financiamiento educativo", dijo a Página/12 una de las dirigentes. Finalmente llegó Menem, acompañado de Decibe, el gobernador de la provincia, Rubén Marín, el jefe de Gabinete de Ministros, Jorge Rodríguez, y el obispo de Santa Rosa, monseñor Fidel Bredice. "Encaramos el más ambicioso proceso de transformación de los últimos cien años", se entusiasmó Decibe. Luego se abocó al tema salarial. "No voy a dejar de referirme a un proceso que se está resolviendo después de dos años de conflicto. Hemos conseguido una importantísima ley", sostuvo. Y reiteró su convicción de que la renombrada "garantía" que pide la Ctera para la recaudación del impuesto automotor es "que todos los que tengan que pagar, lo hagan". Finalmente, dijo que "no ha escuchado a nadie quejarse del impuesto, sólo a algunos grandes empresarios a los que no los perjudica realmente". Luego del discurso de Marín, fue el turno del Presidente. "Como dijo el gran sanjuanino, el problema de la Argentina es la educación, y es por eso que debemos prepararnos para lo que viene", afirmó, y aprovechó la ocasión para reflotar un "vaticinio" que incluyó en su discurso de apertura del ciclo lectivo 1996 en Tartagal, Salta. "Dentro de poco tiempo, un vuelo desde Nueva York a San Francisco va a durar media hora", sostuvo. También volvió a hablar de las "naves que saldrán de la atmósfera para adquirir mayor velocidad y duplicar la del sonido". La dolarización no podía quedar fuera de la agenda. "Por qué vamos a estar pagando más intereses por una moneda si con otra podemos pagar mucho menos", dijo. Para terminar la jornada, habló del impuesto. "Es un triunfo y hemos peleado duramente en el Parlamento para que esto salga", aseguró. Antes de irse, Menem fue interceptado por un grupo de periodistas. Uno de ellos le preguntó si el suyo había sido un discurso de despedida. "Sí, fue un discurso de despedida. Yo siempre me estoy despidiendo. Ahora, en este momento me voy a otra inauguración y me estoy despidiendo de ustedes", dijo, y desapareció entre la maraña de micrófonos.
700 días de la Carpa
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