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UN ILUMINADOR TEATRAL DARA LUZ A LOS EDIFICIOS
El centro como un escenario

Ernesto Biz, acostumbrado a iluminar escenas teatrales, será el encargado de dar una luz distinta a cincuenta antiguos edificios del centro, elegidos por su valor histórico o arquitectónico. Desde el Banco Central a la Recova de Alem.

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Por Alejandra Dandan

t.gif (862 bytes)  Ernesto Biz habla de una linterna mágica. Es iluminador y su actividad no tiene que ver con el cine pero sí con haces que buscan realizar fantasías. Ahora tendrá 50 edificios del microcentro donde encender sus luces. Después de un trabajo sobre la fachada del Banco de Boston, Biz fue contratado por el gobierno porteño, que auspiciará la iluminación de la Recova de Leandro Alem y varios edificios centenarios. En el trabajo el hombre hará confluir dos puntos fuertes de su carrera: el teatro y la arquitectura. “Con las luces, el edificio logra una teatralidad, cobra vida porque estoy mostrando como está hecho”, dice Biz en una entrevista con Página/12, donde adelanta como quedará ese pedazo de ciudad donde los edificios serán los que darán luz a las calles del centro.
La metamorfosis lumínica abarcará el radio trazado por Alem, Reconquista, Corrientes y Rivadavia. Más tarde se prevé la prolongación hasta 9 de Julio. Este sector signado por el tránsito furioso de la vida financiera se intentará reconvertir. Para ello se revitalizará el tiempo ciudadano por la noche. La experiencia que ahora se inicia sólo en los papeles en los que Biz diseña un masterplan se probó en otras ciudades del mundo. Acá se pondrá en marcha auspiciado por la Secretaría de Planeamiento porteño –que lo buscó–, pero será financiado por los propietarios.
La elección de los 50 edificios corrió por cuenta de Biz. Fueron dos los criterios usados: valor histórico o arquitectónico. “En general los seleccioné por la arquitectura, aunque los de valor histórico también, y de hecho tienen agregado en arquitectura”, precisa el iluminador y aclara que en cada cuadra existirán entre tres y cuatro edificios con los que se trabajará.
La búsqueda de esa teatralidad mutante quedará plasmada desde las fachadas. El eje del proyecto es que los “edificios sean los responsables de la iluminación peatonal, son hechos de luz que iluminan el quehacer de la ciudad”, dice Biz. Para explicarlo basta pensar en la calle como sala de espectadores y los edificios como escenario. Será la luz surgida de ellos la encargada de dinamizar el tendido urbano. “Se tendrá –sigue Biz– una luz supletoria o farolas para cuando los edificios apaguen las fachadas y –sobre esto estamos reflexionando– podría incluso ponerse alguna luz piloto.”
Será la Recova el punto de arranque del proyecto, en el tramo ubicado de Rivadavia a Corrientes. La galería es considerada única por los materiales de piedra y un apocado estilo moderno en su construcción. Ahora este tramo recibe luces de farolas colgadas del techo. Ese cenit contiene trabajos arquitectónicos muy importantes diluidos con la proyección actual de la luz. Este punto de mira será alterado. Un juego de haces lumínicos en contrapicado está pensado como diseño: “Vamos a leer mejor la Recova –adelanta Biz– y vamos a tener una valoración muy importante de la arquitectura”. La estampida de luces desde el suelo resaltará paredes, techos y dará un clima especial a la escena ya sin faroles extraños. Como el sector lo integran frentistas distintos, será necesario el acuerdo de todos porque ellos solventarán los gastos. El trabajo completo revalorizará la arquitectura de la Recova porque el empuje de luz obligará a la refacción de las fachadas exteriores, balaustres y miradores. Biz lo grafica como “un hecho totalizador e inédito: será como el cordón que contiene al microcentro desde el lado donde el centro tiene la visual más importante”.
El pedazo de ciudad reunido en el microcentro fue construido después del cambio de siglo, sólo la Iglesia de la Merced es anterior al 1900. “Esos edificios se hicieron en la época de las vacas gordas –acota Biz–, hay muchos que tienen grandes miradores y ventanales hechos para observar la llegada de los barcos.” La época de construcción tuvo que ver con el desarrollo de la arquitectura de estilo francés en el Río de la Plata.Entre otras piezas de culto histórico, Biz menciona el Archivo General de la Nación, lo que era el Banco de Desarrollo.
Entre los edificios en los que la fantasía buscará escena está el Banco Central, el Ateneo Bancario –una pequeña fachada sobre Reconquista– y un edificio del Banco Galicia. En todos hay una constante: se augura buena respuesta a la intervención lumínica.
En gran parte de los edificios seleccionados se harán los trabajos de luces y de remodelación al mismo tiempo. “Este es el criterio –indica– que uno tiene cuando trata de revalorizar un edificio, saca todas las intervenciones extrañas a la arquitectura original.” Estas alteraciones son acondicionadores de aire, cables y artefactos que concurren sobre el armazón de cemento, mármol o piedra e impiden la valorización plástica de fachadas desnudas. Hay tres tipos de montaje lumínico en estudio: embutida totalmente, semi y afuera. Además de lo estético, la elección depende de elementos estructurales como cimientos, que impiden embutidos en el sitio elegido.
De todos modos, para el iluminador son sólo detalles distintos al hecho principal que es artístico. Por eso repite y termina: “Las fachadas en el campo de la iluminación son un hecho singular porque permiten desarrollar fantasías”.

 

Biz: del teatro a la ciudad
Ernesto Biz trabajó como iluminador teatral desde el ‘66. Aunque en el ‘64 dirigió y ejecutó la obra de iluminación del Aeródromo de Colonia, Biz cita en el ‘89 como su primer trabajo donde conjugó teatro y arquitectura. Fue para el Valle de las Leñas y debía iluminar toda una ciudad. “Calles edificios, hoteles, restaurantes, todo... fue una panzada”, repite ahora. Lo contrataron para diseñar un tramado de luces que no fuera convencional. “Cuando alguien quiere iluminar algo fuera de lo habitual –dice Biz–, va a buscar a la gente de teatro porque somos los que creamos fantasías.”
Existe un fundamento en la actividad del iluminador: es la acción. “Uno ilumina el teatro para que se entienda lo que pasa en el escenario, lo mismo se puede trasladar a otras actividades.” El hombre sintetiza ahí su búsqueda, esa que inició en el teatro por el ‘66 y que lo llevó en el ‘68 a dirigir el campo de luces del viejo Payro. Biz iluminó Calígula con Imanol Arias, estuvo en el Colón, en el San Martín y está a cargo de la cátedra de Diseño de Iluminación en Arquitectura. Pero fue desde el teatro donde intentó antes que nada conocer cada obra e imaginarla desde la acción: “En el teatro –intenta una síntesis– trabajo desde el punto de vista del espectador, porque en la medida que el actor se siente motivado por la luz, eso llega al espectador”. Ese el momento en el que la acción dramática queda completa.

 

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