Por José Natanson La primera reaparición de
Raúl Alfonsín en un acto de campaña ya tiene fecha y lugar: si los médicos dan el
okey, el primero de octubre el ex presidente exhibirá su flamante imagen positiva en la
cancha de Estudiantes de La Plata. La iniciativa con la que la Alianza espera reunir
a treinta mil personas fue lanzada por Federico Storani, uno de los ex hijos
pródigos del alfonsinismo.Storani y Alfonsín decidieron la convocatoria luego de una
reunión que mantuvieron hace pocos días. El ex titular de la UCR cuya imagen
creció geométricamente después del accidente automovilístico venía sopesando
distintas opciones escenográficas para su vuelta a las arenas políticas. Alfonsín puso
sólo dos condiciones para aceptar la invitación del diputado: que los médicos le
permitan participar y que Fernando de la Rúa no se oponga. Según sostienen cerca de
Storani, el candidato presidencial de la Alianza ya fue consultado y no planteó
inconvenientes.Los preparativos ya comenzaron. El próximo domingo, durante el clásico
entre Estudiantes y Gimnasia se lanzarán cincuenta mil volantes en los que se anunciará
el acto. También se están imprimiendo miles de afiches. En la mitad de ellos que
se reservarán para los días previos a la espera del okey médico figurará el
nombre del ex presidente. Además de la propaganda, los organizadores iniciaron gestiones
para que Jairo, cantor cautivo del radicalismo, vuelva de Europa especialmente para
entonar el himno junto al coro platense Opus 4. A la presencia del cantor podrían sumarse
otras personalidades de la cultura cercanas a la UCR, como Mercedes Sosa y Víctor
Heredia. Los organizadores confían en llenar la capacidad del estadio más de
treinta mil personas, entre plateas y césped con una movilización de sectores
provenientes principalmente de la zona sur del Gran Buenos Aires y de los alrededores de
La Plata.El primer orador será Storani, quien introducirá a Alfonsín. Dependerá del
diagnóstico de los médicos si el jefe radical sólo saluda o si se enfrasca en uno de
sus discursos electrizantes. Seguirán los integrantes de la fórmula bonaerense, Melchor
Posse y Graciela Fernández, y el candidato a vicepresidnte, Carlos Chacho
Alvarez. El cierre quedará a cargo de De la Rúa.El acto tiene dos lecturas políticas.
Una es externa: la convocatoria implica una demostración de fuerza frente al
justicialismo, que decidió realizar este sábado un acto en la cancha de Boca luego de
tres postergaciones. También significa un desafío a las declaraciones de Eduardo Duhalde
sobre los últimos meses de gestión radical (ver página 5). Ayer, el gobernador
responsabilizó directamente a Alfonsín por primera vez desde el accidente
automovilístico que lo puso al borde de la muerte.El segundo costado se vincula a la
siempre latente interna de la Alianza. Es que la iniciativa y la responsabilidad de la
convocatoria corren por cuenta de un sector integrado por los bonaerenses Storani,
Leopoldo Moreau y Juan Manuel Casella ubicado en una constelacioón interna
diferente a la de De la Rúa. La iniciativa se inscribe en la necesidad de esta corriente,
marginada de las decisiones de la Alianza, de ocupar un rol más central en el último
tramo de la campaña. Aunque admiten que no era lo que tenían programado para esa fecha,
en el comité de campaña, un enclave delarruista, aseguraron que el acto está
confirmado.
PRESION DE MATZKIN SOBRE BUSSI
Sin ley no hay plata
Por F.Y.
Antonio
Bussi continúa en su encrucijada. Se resiste a promulgar la superley que le otorga plenos
poderes a su sucesor, el justicialista Julio Miranda, y su idea de renunciar recobró
fuerza luego de que el viceministerio del Interior, Jorge Matzkin, le dijera que el dinero
de la provincia continuará en el banco hasta tanto apruebe la polémica ley. Eso le
preocupa a Bussi, pero más lo angustia no recibir una señal concreta del gobierno
nacional de que una vez que culmine su mandato no terminará como otros representantes de
la dictadura militar como Jorge Videla y Emilio Massera: en la cárcel. Esa señal
todavía no llega y el dinero tampoco. Mientras tanto, en Tucumán la huelga de los
empleados públicos y de la educación persiste. El anciano general enfrenta varios
frentes de batalla. No quiere abandonar la provincia para no entregar el mando a su
vicegobernador, Raúl Topa. Piensa que, si la conducción de la provincia queda en manos
enemigas, la superley será promulgada inmediatamente. Es por ello que ayer envió a
Buenos Aires a dos hombres de su máxima confianza, el actual ministro de Gobierno,
Alfredo Linares, y a quien fuera su abogado defensor en las causas por desaparición de
personas en 1984, Alberto Germanó. Estos enviados se reunieron con Matzkin y escucharon
las malas nuevas: La ley es lo más conveniente para la provincia porque el problema
más grande que tiene Tucumán es que no se pagan los sueldos a los empleados.
Anoche en la Casa de Gobierno tucumana los funcionarios esperaban con ansiedad la reunión
que se realizó en el ministerio. Muchos de ellos espiaban con nerviosismo el humor del
general. Cuando leyeron las declaraciones del viceministro El dinero (del
crédito de 30 millones de pesos) está en el Banco de la Nación Argentina esperando que
se promulgue la ley, algunos ya empezaron a decir que la promesa de Bussi de
renunciar se concretaría en el transcurso del día de hoy. Pero es poco probable, pocos
en el mundillo político tucumano creen que el militar reniegue de los fueros ante la
cantidad de juicios que pesan sobre él.
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