Por Ariel Greco
Los partidos hay que
jugarlos, pero no es aventurado decir que a Independiente se le hará más que difícil
mejorar este 1-1, ganar el viernes en el Maracaná y acceder a la semifinal de la Mercosur
con Peñarol. Si no pudo resolverlo anoche cuando tuvo la complicidad del impresentable
árbitro paraguayo Epifanio González, con un Flamengo que vino a llevarse el empate,
¿tendrá otro arbitro venal en Río y un Flamengo conservador ante su público cuando
tiene media clasificación en el bolsillo? Romario jugó solito arriba, casi condenado a
perderse entre Pena y Milito. Como siempre, cuando todos se olvidan de él, aparece. Iba
un cuarto de hora de la segunda parte, Independiente había puesto otro delantero para
aprovechar el hombre de más y estaba jugado en ataque. Romario capturó un pelotazo, la
bajó, giró y metió el pase profundo para Fabio Baiano que definió con clase. Mérito a
un crack holgazán que hubiera definido el partido ¿y la serie? si
Independiente no hubiera acertado el enésimo ollazo.Independiente tomó la iniciativa,
como debía ser, de entrada. Flamengo puso dos líneas de cuatro, Fabio Baiano flotando y
Romario arriba, solo. Pero Independiente contradijo todos los manuales. Del Río se sacaba
la pelota de encima, Ramírez se cerraba en vez de abrirse, se empezaba corta y al pie y
se seguía igual sin acelerar y, como no aparecían ni se creaban los espacios, llovían
los centros frontales. El rojo no encontraba el camino y González le pagó el peaje:
había amonestado a Díaz y Beto por empujarse en una barrera, a los 36 le sacó
otra amarilla al brasileño cuando levantó igual que Del Río la pierna en
una pelota dividida. El cambio estaba cantado. Ya sobraban defensores porque Romario era
el único atacante, si Flamengo había sufrido la expulsión de Beto, entonces
Independiente debía sumar gente adelante. Entró Guerrero y salió Ramírez. se ganó en
movilidad, pero el desconcepto no se soluciona con sólo un cambio. El equipo de Trossero
siguió haciendo las cosas mal. Ejemplo: corners cortos y laterales largos. Cuando
Epifanio sacó en tiempo record la roja a Reinaldo bien echado, aunque hubo otras
jugadas violentas en los dos equipos, Independiente fue sorprendido en varias
réplicas sin generar superioridad numérica en defensa y el segundo gol rondó el arco de
Pontiroli. Si hasta el empate es un fiel reflejo de cómo atacó el rojo: centro de Díaz
a la altura del área grande, peinada de Cambiasso y cabezazo de Calderón en el segundo
palo. Lo único que cambió de ese centro frontal y anunciado es que Cambiasso fue a
buscar y sorprendió. Pero habría que repetir el partido para contar los centros con
destino en la cabeza de Celio Silva o Luis Alberto que lanzaron los locales. El rojo
encontró el empate en esa jugada. ¿Encontrará el triunfo jugando así, en el Maracaná?
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