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Por Carlos Stroker River sigue de racha. Sin jugar bien, con muchas fallas en su fútbol, con problemas para tener la pelota cuando Pablo Aimar no funciona y con la clara intención de hacer del contragolpe su estilo. Pese a sus falencias, la contundencia de Javier Saviola se mantiene y, gracias a la habilidad y el oportunismo del juvenil delantero, se mantiene al tope de la tabla de posiciones y mira a sus seguidores inmediatos con tres puntos de ventaja. Desde hace varias fechas que el conjunto de Ramón Díaz logra sacar resultados positivos más allá de lo que efectúa en el campo de juego. Así como se dijo en las primeras fechas que era un equipo que dependía exclusivamente del talento de Aimar y de la jerarquía de Saviola, así es también como, sin disponer de uno de esos dos ingredientes, sigue transitando la vereda de la victoria. Es que hace varias fechas que a Aimar le ponen una marca personal, pegajosa y eso a veces no le permite conducir, crear, abrir espacios. Sin Aimar, River se queda sin pelota. Eso sucedió ante Gimnasia, que puso a Facundo Sava a perseguirlo. Entonces a River le costó encontrar su fútbol, tener la pelota y sólo Gancedo logró divisar el camino para habilitar a Saviola, el delantero más peligroso de River y uno de los mejores del momento en el fútbol argentino. Fue cuando habilitó a Saviola que éste, con mucha tranquilidad, con una jugada de categoría, dejó en el camino a Noce y puso el 1-0. Sin merecerlo, River ganaba a los 37 minutos. Pero Gimnasia había hecho más. Era el equipo que hasta ese momento manejaba la pelota, el que tuvo los espacios bien cubiertos en el mediocampo y el que hizo que River se desdibujara en casi todo el terreno. Aunque el equipo del uruguayo Gregorio Pérez careció de algo fundamental: eficacia. Cuando se acercaba al área de Bonano, no sabía cómo resolver. Cuando pareció que podía hacerlo, apareció Bonano, quien junto con Saviola lograron construir la victoria millonaria. Así se fue el primer tiempo, con esperanzas de ver un segundo tiempo mejor. Sólo fueron esperanzas, aunque había una sorpresa más: el segundo gol de River, el segundo de Saviola. River iba arriba en el marcador, pero abajo en el juego. Gimnasia seguía con sus mismas limitaciones, llegando hasta el área grande, pero sin resolver. Eran todos centros y con ese argumento se le hizo muy difícil llegar al gol, mientras el local decidía apostar todo al contragolpe. En realidad, River no abandona ese estilo desde hace varios partidos y parece que le da resultado. Con un contraataque llegó un corner y de ese tiro de esquina pareció el segundo de Saviola, quien luego de un rebote hizo una chilena a los 77 minutos y puso el 2-0. Un golazo. Con eso fue suficiente. Gimnasia no hizo mucho para igualar y River hizo de todo para mantener el resultado. Quizá sin importarle la forma y con eso le alcanzó para ganar y para seguir como único puntero. Así es River y su racha, más allá del juego, continúa.
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