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El País de Madrid Por Pablo Ordaz Desde San Sebastián
Es el miedo de nuevo que ya está aquí, sin esperar al viernes. Valga un primer botón de muestra. Los directores de tres hoteles de San Sebastián que confirmaron la anulación del congreso de telefonía --uno de ellos se queda con 150 habitaciones compuestas y sin huésped-- pusieron una vieja condición para hablar: que sus nombres no fueran citados. Regresa la clandestinidad. Otro ejemplo: la pasada semana, una importante familia de industriales guipuzcoanos accedió a contar su historia a este diario, que la incluiría en una serie de reportajes sobre empresas y empresarios vascos. El lunes, apenas un día después de conocer el anuncio de la ETA, un portavoz de la familia telefoneó para anular la entrevista y disculparse. Por lo pronto, vuelve a ser más seguro que sus rostros no salgan fotografiados, no sea que un terrorista de la ETA los pueda recortar y añadir a la documentación de un comando. La suspensión del congreso de telefonía enciende todas las luces de alarma. Ocurre justo en el momento en que el turismo en la región disfruta de una época dorada. La circunstancia inédita de un País Vasco sin tiros se ha unido durante los últimos meses a la atracción del Guggenheim y del nuevo palacio de congresos Euskalduna, en Bilbao, y a la inauguración en San Sebastián del Kursaal. Conseguir hotel en Bilbao, Vitoria o San Sebastián es todavía --¿lo seguirá siendo este fin de semana?-- tarea casi imposible. Ahora todo amenaza con venirse abajo, pese a que Herri Batasuna, ala política de la ETA, dijo que adheriría a las marchas por la paz del viernes. Angel Alvarez y Jon Ortuzar son los máximos responsables de la organización de congresos en San Sebastián y Bilbao, respectivamente. Uno y otro se mostraron ayer muy preocupados. Quieren confiar, sin embargo, en que a última hora la ETA se rectifique. Para Alvarez, director del Convention Bureau de San Sebastián, el fin de la tregua supone "una tristeza tremenda. Abre una expectación negativa, inquietante --añadió--; todo lo contrario de lo que intentamos hacer con nuestro trabajo, que no es otra cosa que romper fronteras". Ortuzar, director general del palacio de congresos Euskalduna de Bilbao, pone voz al comentario unánime de la calle: ahora, si regresan los atentados, será mucho peor que antes, porque ahora aquí se ha conocido por primera vez lo que es vivir en paz. "Sólo pensar en que el viernes pueda haber un atentado enerva más que antes. Nos habíamos acostumbrado a vivir sin violencia, y nos gustaba. Si vuelven a tomar las armas..., será otro crimen contra los vascos."
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