Por
Susana Viau
y David Cufré
El
fuerte lobby de sectores financieros y políticos en favor de la
dolarización provocó inquietud en el Banco Mundial. Una
alta funcionaria de la entidad envió al Banco Central una nota
solicitando datos sobre la fecha del cambio de moneda, el nombre
de la nueva unidad y la tasa de conversión entre la nueva y la
vieja moneda. Se trata de Wanda Fleming York, jefa de división
con rango de economista senior, quien revista en el área de Operaciones
del Tesoro de la sede de Washington. Página/12 obtuvo en exclusiva
el memorándum enviado a Pedro Pou y cuya autenticidad fue ratificada,
horas más tarde, por la propia funcionaria del BM. Otras fuentes
consultadas por este diario reconocieron que en el Banco Central existen
fuertes signos de interés por la vía de la asociación
monetaria con los Estados Unidos. Expresión de esa tendencia que
lidera el propio Pou serían los cincuenta mil dólares con
que financió una investigación que, sobre el tema, llevó
a cabo el economista Miguel Angel Broda, también firme partidario
de la dolarización (ver nota aparte). Esta postura le valió
al presidente del Central fuertes cruces con el ministro de Economía,
José Luis Machinea, y con otras instancias del Gobierno.
Hace exactamente un mes, el 11 de agosto, llegó al Central una
comunicación oficial del organismo multilateral de crédito.
El subject era por demás llamativo: Conversión
de la moneda. Tan llamativo como su tono. Tras un breve e insustancial
encabezamiento en el que daba cuenta del origen de la información
relativa al cambio de signo monetario
(hemos sido puestos en conocimiento a través de la prensa
y de preguntas de nuestros clientes), el texto daba por sentada
la existencia de un plan en ese sentido. De ahí que sólo
requería precisiones formales:
Nombre de la nueva moneda.
Fecha en que se efectivizará.
Número de unidades
menores.
Fecha de expiración
de la moneda actual.
Tasa de conversión
entre la moneda actual y la nueva.
Informes bancarios que
reflejen los balances de cuentas entre la moneda vieja y la nueva.
Nombre del contacto de
su banco para futura correspondencia en relación a esta materia.
El documento
lleva la firma de Wanda York, en realidad Wanda Fleming York, tal su nombre
completo, jefa de división de Relaciones Bancarias del Departamento
de Operaciones del Tesoro. La preocupación de la importante funcionaria
tiene una explicación menos banal que la aparente informalidad
de sus fuentes. En Ecuador los primeros indicios de la dolarización
también fueron dados por versiones periodísticas y comentarios
certeros surgidos desde el sistema financiero. En ese país caducó
ayer la vigencia de su moneda, el sucre, reemplazado por el dólar.
El Banco Mundial también fue advertido sobre la existencia de una
corriente dolarizadora en Argentina, que encarnan personajes significativos
de la escena política y económica, como Pou, Carlos Menem,
su asesor y asesor de Fernando de Santibañes, Jorge Castro y economistas
con fuerte ascendencia en la city porteña como Broda. Una iniciativa
semejante también es apoyada por sectores del establishment financiero,
quienes consideran que con la adopción del dólar como única
moneda desaparecería obviamente para siempre el riesgo
de devaluación. El gobierno de la Alianza en pleno rechaza la dolarización,
evaluando como un disparate esa posibilidad.
El FMI encomendó a dos de sus economistas del Departamento de Investigaciones,
Andrew Berg y Eduardo Borenstein, un análisis exhaustivo sobre
las ventajas y desventajas de la dolarización, así como
un plan técnico sobre los pasos que deberían darse para
su instrumentación. El dossier se mantuvo en absoluta reserva,
pero su contenido fue discutido tanto con el gobierno menemista como con
el actual. En ambos casos, uno de los interlocutores ha sido Pou, presidente
del Central entonces y ahora.El funcionario cuenta como mayor capital
político el respaldo de los bancos extranjeros radicados en el
país.
Llamada a Washington
Al conocer el documento, Página/12 se comunicó de inmediato
con Wanda York, quien se encontraba trabajando en su despacho del Banco
Mundial, aclarándole que el llamado procedía de Argentina.
La funcionaria aceptó sin rodeos la autoría y autenticidad
de la nota. York es la responsable de girar los fondos de los préstamos
del Banco Mundial a la Argentina. Su rango dentro de la entidad no es
insignificante. Ocupa la jefatura de una división y es economista
senior de una entidad cuyos clientes no son ciudadanos comunes, sino Estados.
Cualquier gesto de organismos como el Banco Mundial es seguido con especial
atención por inversores internacionales. De ahí que a la
pregunta referida al gran impacto que podría tener su memo en los
mercados, York se limitó a contestar: ¿Y a usted qué
le parece?. Ante la insistencia de este diario, se reacomodó
y volvió a preguntar: ¿Por qué? ¿Por
un simple pedido de información?.
¿Enviaron un memo similar en el caso de Ecuador? indagó
Página/12.
Sí, porque Ecuador cambió su moneda. Y nosotros también
teníamos que hacer los cambios pertinentes.
En relación a los clientes mencionados en el memo,
York adoptó una pose distraída: ¿Menciono clientes
en el memorándum? Bueno, es una fórmula, una fórmula
que usamos para no dar nombres. Un secreto similar guardó
respecto a quién había impartido la orden de enviar semejante
comunicación. No importa quién me pidió que
enviara el memo dijo. El punto es que nosotros queríamos
averiguar si iba a haber cambios en la moneda argentina.
Pou financia su obsesión Pedro Pou aprobó
un aporte de 50 mil pesos para la Fundación Gobierno y Sociedad
que comanda Miguel Angel Broda, destinado al patrocinio del
proyecto de investigación Tratado de Asociación
Monetaria. El dinero fue tomado de la partida reservada
al régimen de becas y se fundamentó en que su tópico
es de la mayor importancia para el BCRA. La coordinación
de la investigación está a cargo de los economistas
Alfredo Canavese, Eduardo Levy Yeyati y Federico Sturzenegger. El
proyecto apunta a precisar las distintas variantes posibles
de dolarización. Pou manifestó hace tres semanas,
al clausurar un seminario organizado por el Central, que resultaría
inconveniente avanzar con un proyecto semejante. Sin embargo, hacia
fines del año pasado había aprobado de manera automática
la asignación de 50 mil pesos para financiar el estudio de
la fundación liderada por Broda. Si hubiese una propuesta
de dolarización sería imprescindible contar con evaluaciones
objetivas, bien organizadas y efectuadas con las mejores técnicas
de evaluación disponibles, subraya el documento donde
se dispone la entrega de los fondos. El interés por la realización
del estudio no se condice con la postura que Pou asume en público.
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Página/12
dialogó con Wanda York, del Banco Mundial
No va
a haber cambios, ¿no?
Por
Alfredo Greco y Bavio
¿Por
qué envió este memo al Banco Central?
Queríamos averiguar si iba a haber cambios en la moneda argentina.
Alguien dijo que iba a haber cambios en Argentina. Y entonces me dijeron
no vayas a Roma a averiguarlo, andá a la Argentina
con tu pregunta.
¿Quiénes son los clientes mencionados en el memo?
¿Menciono clientes en el memorándum? Bueno, es una
fórmula que usamos para no dar nombres específicos.
¿Cuáles son las competencias del Departamento en el
que usted trabaja?
Nosotros hacemos los pagos. También somos un organismo de
consulta. Y tenemos que contactar siempre a la persona correcta para saber
que estamos haciendo las cosas bien. Me dijeron (lee) que en el futuro
dirija todas nuestras preguntas a Alejandra Naugton, gerente de contabilidad
en el Banco Central de la República Argentina. Tenemos una lista
de quiénes son nuestros contactos, que tenemos que poner al día
siempre en nuestra correspondencia con el Banco. Yo tenía en mi
lista a Julio Siri, pero obviamente no estaba actualizada, por eso me
dijeron que tenía que escribir ahora a otra persona. El ya no está
ahí.
¿Cómo fue la respuesta que recibieron del Banco Central?
Me encontré con un mail de respuesta de la (del) asistente
de la oficina ejecutiva diciéndome que, para el futuro, si llegara
a haber algún cambio en la moneda íbamos a ser notificados
directamente.
¿Puede decirme quién firma el mail?
La (el) asistente del director ejecutivo (presidente).
¿La asistente de Pedro Pou?
No sé quién es el director ejecutivo (presidente).
Pero está todo okay, ¿no? No va a haber cambios, ¿no?
¿Eso es lo que le dijeron a usted?
¿Eso es lo que me dice usted? Todo está bien, ¿no?
Todo sigue tal como estaba, ¿no? Eso es lo que quería saber,
y quería que alguien del Banco Central me dijera si iban a cambiar
o no, y recibimos ese mail donde dicen lisa y llanamente que no.
¿Enviaron un memo similar en el caso de Ecuador?
Sí, porque Ecuador sí cambió su moneda.
¿Le parece que esa pregunta que ustedes enviaron puede tener
efecto en los mercados?
¿Y a usted qué le parece?
Que sí.
¿Por qué? ¿Por un simple pedido de información?
¿A usted no le parece?
Bueno, yo solamente hice lo que me dijeron que hiciera.
¿Quién le dijo que lo hiciera?
Como ya le expliqué, cada vez que tenemos una pregunta vamos
directamente a los bancos centrales para que nos den la respuesta ellos
mismos, en vez de dar por cierto lo que nos pueda decir cualquier otra
persona.
Machinea
se despertó durmiendo con el enemigo en el Banco Central
Por
Alfredo Zaiat
Ni antes ni después José Luis Machinea lo quería
a Pedro Pou. Cuando era el candidato a ocupar el Palacio de Hacienda,
preparando su equipo de colaboradores en las oficinas de FADE, se limitaba
a decir que hay que respetar lo que dice la ley. Esto es:
mantener al presidente del Banco Central hasta el final de su mandato
en el 2004 porque ha sido designado con acuerdo del Senado. Pero enseguida
dejaba trascender que no manifestaría ninguna pena si renunciaba
en caso de ser procesado en alguna de la causas penales que lo tiene como
protagonista. Ya como ministro de Economía, quedó atrapado
de la lógica que definía que había que ganarse la
confianza de los inversores del exterior y de los organismos financieros
internacionales. Y en esa dinámica echar a Pou, debido al cúmulo
de causas en su contra por la caída de varios bancos, podía
afectar lo que en ese momento se pensaba que sería el despegue
de la economía. Pero ahora la historia es otra.
Machinea no siente que tenga que mostrar su fidelidad al mercado ni al
FMI y Banco Mundial, ni dar fe de su ortodoxia fiscal. Ya hizo todo lo
que tenía que hacer para dejar atrás el lastre de la crisis
de la hiperinflación del 89. A esta altura, nadie en la city
empezaría a dudar de su vocación por el ajuste, pese a la
mención a su reputación esbozada por el consultor
Miguel Angel Broda, si comenzara a poner límites a los desplantes
que le hiciera en más de una oportunidad el polémico presidente
del Banco Central.
El reciente y más grosero se produjo hace menos de quince días,
en la Jornadas Monetarias y Bancarias, organizadas por el Central. En
el discurso de apertura, Pou reseñó su gestión enfatizando
los supuestos beneficios para la economía de la extranjerización
de la banca. Pero no se quedó en ponderar esa transformación
del sistema, que para muchos es una de las principales razones de la dificultad
de la economía para salir de la recesión, sino que embistió
contra el principal argumento que sostiene el Gobierno para explicar la
necesidad de haber aplicado un fortísimo ajuste: la herencia recibida.
Pou criticó que haber puesto demasiado énfasis
en lo que dejó el gobierno de Carlos Menem ha provocado un freno
al ritmo de actividad económica. Al cierre de ese encuentro, Machinea
le salió al cruce insistiendo nuevamente sobre la pesada
herencia fiscal dejada por el menemismo. A esta altura vale recordar
que Pou, de estrechos vínculos con Eduaqrdo Bauzá, fue uno
de los principales soldados de Menem durante toda la década del
90, los mismos que rápidamente colocaron a Roque Fernández,
por entonces presidente del BCRA, al frente de Economía luego del
despido de Domingo Cavallo. Además, fue uno de los principales
impulsores de la dolarización, propuesta que defendió con
un pasión militante luego de la devaluación del real, en
Brasil. Extraño papel asumió con ese tema si se tiene en
cuenta que la función principal del titular del Banco Central es
la de defender el valor de la moneda, que, precisamente, con la iniciativa
de dolarización no está cumpliendo. No se le puede negar
a Pou fidelidad: hoy el más ferviente publicista de la dolarización
es Menem.
Lo que Machinea no sabía era hasta qué punto había
llegado la audacia de Pou en seguir impulsando la dolarización,
pese a los varios rechazos a ese plan expresado por la Alianza, desde
Fernando de la Rúa para abajo por todo el gabinete nacional. En
las últimas semanas, Machinea se comunicó a Washington para
desacreditarlo ante interlocutores de los organismos financieros internacionales
por su prédica a favor de la dolarización. Pero no se ha
imaginado que igualmente, desde el BCRA, mantiene ese peculiar intercambio
de información con funcionarios de primer nivel del Banco Mundial,
tal como se revela en nota aparte.
En esa guerra de baja intensidad, Pou no tuvo mejor idea que convocar
a su despacho a Miguel Angel Broda para que le contara cuál es
su visión de la marcha de la economía. Ese consultor de
la city es visto en el equipo económico como el principal enemigo
de Machinea, luego de que enfatizarael pasado del ministro para explicar
las dificultades para salir de la recesión. En ese momento, se
precipitó la segunda gran ola de versiones de renuncia de Machinea
desde que asumiera en diciembre pasado. En esa oportunidad, por primera
vez, Machinea eligió ir al frente contra sus detractores. Y afirmó:
No es un buen economista y sinceramente dudo sobre su persona.
Se estaba refiriendo a Broda, el mismo que Pou invitó unos días
después para hablar de economía.
No deja de ser insólita esa relación entre Economía
y el Banco Central. Pese a todo esto, Machinea no forzará la renuncia
de Pou, ni a éste se le ocurrirá abandonar su cargo. Su
único respaldo dentro del gobierno de la Alianza es el titular
de la SIDE, Fernando de Santibañes, de quien Machinea no se cansa
de repetir que es su amigo.
UN
EQUIPO DE ULTRAORTODOXOS IMPULSA LA DOLARIZACION
La Alianza cava trincheras
al peso
Por
Claudio Zlotnik
Desde que Pedro
Pou planteó la posibilidad de dolarizar la economía a principios
del 99, la discusión sobre el tema quedó instalada.
A veces la polémica se apaga, frente a la rotunda negativa del
Gobierno de abandonar la Convertibilidad. Aunque, a esta altura, daría
la sensación de que la dolarización dejó de ser un
arma para defenderse de un ataque especulativo contra la moneda y se convirtió
en un arma política para atacar al Gobierno. Aun fuera del Ejecutivo,
Carlos Menem sigue promoviendo la dolarización tanto dentro del
país como en los centros financieros internacionales. Y Pedro Pou
actúa en esa línea.
El ex presidente fue el último en reclamar, en público,
la eliminación del peso. Si no se dolariza podría
sobrevenir la devaluación, asustó Menem un mes atrás.
No actuó solo, y en la Casa Rosada sospechan que la movida obedeció
pura y exclusivamente a una jugada política del justicialista para
dividir a la Alianza y mantenerse en el centro de la escena. Pedro Pou,
como presidente del Banco Central, es el único funcionario de rango
que sintoniza con Menem. Junto a ellos, varios economistas de la city
completan el equipo pro-dolarización: Guillermo Calvo y Miguel
Angel Broda encabezan la lista.
Ante cada ofensiva para reemplazar al peso por el dólar, el Gobierno
cerró filas en torno de la Convertibilidad. A Menem, Fernando de
la Rúa lo mandó callarse. Después de los enormes
problemas que dejó, debería guardar silencio, le espetó,
cuando a mediados del mes pasado el ex presidente volvió a reclamar
la receta de la dolarización. José Luis Machinea no se quedó
atrás, calificando de disparates las declaraciones
de Menem.
Hasta el recambio presidencial, Pou hizo de la dolarización su
bandera. Defendió la idea en cada acto público y recorrió
foros internacionales. Pero con la llegada del gobierno de la Alianza
bajó el perfil y dejó de insistir, en forma pública,
con el tema. Las presiones para abandonar la Convertibilidad y dolarizar
fluyeron entonces del mediático Guillermo Calvo (Hay que
dolarizar para evitarnos un dolor de cabeza, señaló
a este diario a principios de año) y de Miguel Angel Broda, uno
de los gurúes más escuchados por los financistas y que está
peleado con Machinea. En medio de la fatiga por la recesión, el
equipo económico cree que detrás de las presiones existe
la intención de desgastar al titular de Hacienda para desplazarlo.
Y, en su lugar, encumbrar a algún economista de la ultraortodoxia.
Los organismos internacionales que, al principios, observaron con cautela
la dolarización, en los últimos tiempos tomaron distancia
de la propuesta. ¿Los motivos? La escasa receptividad que ésta
tuvo en la Reserva Federal (banca central estadounidense) y el rechazo
que originó en el gobierno aliancista.
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