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CONDENARON A CINCO POLICIAS Y UNA MUJER POR EL HOMICIDIO DE BORDON
Culpables de la muerte de Sebastián

Un comisario fue condenado a 15 años como máximo responsable; los tres policías acusados de golpear al estudiante recibieron entre 10 y 12 años. Hubo dos condenas leves por encubrimiento. Todos seguirán en libertad hasta que el fallo esté firme.

Los padres y la hermana del estudiante asesinado se retiran de los tribunales.

Por Cristian Alarcón

La sonrisa del comisario Hugo Trentini, burlona durante los tres meses de juicio oral por la muerte de Sebastián Bordón, se desdibujó ayer en una mueca agria cuando cerca de las cuatro de la tarde la Justicia lo condenó a 15 años como el máximo responsable del asesinato. El tribunal sanrafaelino que juzgó durante tres meses a siete policías y dos civiles por el crimen terminó condenando a entre 10 y 12 años por “lesiones graves y abandono de persona seguida de muerte” a los tres uniformados acusados de golpear hasta dejar inconsciente al chico de Moreno. El fallo fue benévolo con el cabo que cuidaba a Sebastián cuando escapó del destacamento de El Nihuil, acusado de homicidio, condenándolo sólo a dos años por encubrimiento. La misma pena recibió una parapsicóloga por encubrimiento. Dos jefes policiales y un camionero acusados de mentir como la mentalista fueron absueltos. Aún así, los jueces decidieron que, por el beneficio de la ley del dos por uno, los condenados no irán a la cárcel hasta que un tribunal superior confirme la resolución en su contra. La sentencia confirmó que la muerte del joven fue obra no tanto de una paliza policial como de una maniobra institucional para proteger a los cuadros de la corporación que en Mendoza sigue teniendo el peso de las peores malditas policías argentinas.
Todavía no se leía el fallo cuando en las puertas de los tribunales de San Rafael se sintió el rancio olor a los viejos malos tiempos. “¡Hay que matar a todos los zurdos!”, gritó un hombre de civil y bigotes en la esquina que forman las dos a alas del antiguo edificio de la Justicia de San Rafael. Envalentonado entre un contingente de furiosos parientes de los acusados cuatro hombres oficiaban de coro fascista y uno de ellos con las manos como altoparlantes no paraba de ladrar: “¡Tienen que volver a usar los sótanos de los tribunales!”. Parecía bien informado sobre el pasado sucio de la tierra de los vinos. En los subsuelos del edificio eran detenidos los desaparecidos de San Rafael.
Cuando hace tres meses, antes de que partieran a Mendoza, este cronista le preguntó a Miriam y Luis Bordón cuál había sido el momento más difícil desde que su hijo salió de Moreno rumbo a su viaje de egresados, ellos contestaron que los días durante los cuales Sebastián permaneció desaparecido fueron peores que la certeza de su final. Fueron diez noches y diez días desde que al mediodía del 2 de octubre de 1997 el chico salió corriendo del destacamento del paraje El Nihuil, en uno de los extremos del imponente Cañón del Atuel. Sebastián había tenido ataques de paranoia los días anteriores. Al regresar de una excursión a Las Leñas llegó a sacar medio cuerpo por la ventanilla del micro gritando que lo querían matar. Como el chico empeoraba, sus profesoras no hicieron nada mejor que dejarlo bajo la custodia de la policía en Malargue, desde donde lo llevaron a El Nihuil. Allí pasó la noche junto al cabo Merello. El policía siempre dijo que al día siguiente de la nada el chico lo golpeó por atrás en la cabeza dejándolo desmayado y que ya no volvió a verlo.
En el juicio oral quedó probado que Sebastián corrió desesperado en dirección al cañón por un camino de tierra usado por camiones y los micros del personal de una empresa de la zona. Fue el chofer de uno de esos ómnibus el que lo vio cerca de la una de la tarde a pocos metros del barranco donde luego la policía acomodaría su cuerpo simulando un accidente. Apenas escapó del destacamento un llamado alertó a la comisaría 38 del incidente. Desde la seccional en San Rafael salió el móvil 739 en el que iban los agentes dilectos del comisario Trentini: Gualpa, Gómez y Cubillos al volante. Los jueces de la Cámara del Crimen Domingo Mauricio, Mario Giambastiani y Jorge Germanó consideraron probado que fueron ellos los que lo encontraron cerca de ese lugar pasada las 13.
Aplicando la ley que más conocen lo primero que hicieron fue escarmentarlo. Los golpes que recibió le dejaron en el cuerpo marcas que a la luz de las pericias resultaron ser el impacto de los puños y los borceguíes de la fuerza. Una de las patadas fue en la cabeza y le produjouna hemorragia que lo dejó inconsciente. Recién comenzaba lo que sería un plan perverso para proteger a los hombres que se habían ensañado con él. Uno de los testigos contó que días después, cuando el cadáver aún no aparecía, el cabo Merello le dijo que el chico que lo había golpeado “de arriba no se la llevó”. Esas fueron las palabras del policía que fue condenado a dos años por encubrimiento, a pesar de que se lo acusaba de homicidio. Gómez recibió una condena de 12 años. Gualpa y Cubillos pagarán con diez.
La mano de la Justicia llegó sólo un poco más allá de ese grupo de hombres. La parapsicóloga Amanda Ledesma, vieja colaboradora esotérica de la policía mendocina, fue sentenciada a dos años por encubridora. Ella fue la mujer que juró, cuando Sebastián todavía estaba vivo, que el joven le hizo dedo en una ruta fuera de la provincia. El plan consistía en desviar la atención de la zona de El Nihuil para alejar de allí a Luis Bordón que desde el primer minuto buscaba a su hijo, distraído por las maniobras de los uniformados que simulaban preocuparse por el destino de su víctima.
En esa trama se basa la decisión del tribunal al dar la pena más alta del grupo al comisario Trentini. Como mandamás de la 38 Trentini tuvo a su cargo todas las decisiones que continuaron al golpe mal dado.
Y en esa trama también está el límite de la sentencia que sobreseyó al comisario Juan de Dios Atencio, ex jefe de la Unidad Regional, al comisario Plácido Escobar, de Malargue y al camionero Humberto Vega Giménez, todos acusados por encubrimiento. Sin embargo, junto a las condenas más leves que las esperadas los magistrados ordenaron que un fiscal investigue a una larga lista de policías que podrían haber participado en la maniobra para ocultar el cuerpo agonizante de un adolescente de 19 años fanático de Rácing, que se convertiría en el símbolo de lo que la brutalidad policial puede hacer hasta en los lugares más hermosos de esta apaleada República.

 

Quiénes son los acusados

Hugo Trentini: El fiscal solicitó 20 años de cárcel por homicidio. El tribunal lo condenó a 15. Era el titular de la comisaría 38, a cargo de la zona en la que desapareció el estudiante. Con el caso Bordón saltó la contradicción palpable entre su ascendente carrera policial y sus antecedentes penales. En 1987 fue detenido por orden de la Justicia federal por robo de automotores y adulteración de documentación de autos. Continuó dentro de la fuerza y la pena nunca se hizo efectiva. Tuvo dos denuncias por apremios ilegales y una por lesiones graves. “Nosotros somos diferentes a la Bonaerense”, le dijo a Luis Bordón cuando el padre del chico llegó a San Rafael a buscarlo. El mismo en 1995 golpeó a una pareja que había robado productos en un súper: al hombre le quebró la clavícula. Esta semana debió someterse también a un juicio por apremios ilegales. Tiene pendiente otro por coimas en 16 oportunidades.
Daniel Gómez: El fiscal pidió una condena de 15 años por homicidio. Los jueces le dieron 12 por el delito de “lesiones graves con exceso en el ejercicio del cargo público”. Comparte con Trentini la misma causa por 16 denuncias de coima. Es una investigación en la que se ha determinado que Gómez, como miembro de la oficina de Contravenciones Viales de la comisaría 38, pedía colaboraciones de entre 390 y 100 pesos a los que incumplían las normas a cambio de la exención de las multas. Es uno de los tres policías que interceptaron a Sebastián Bordón en el móvil 739 de la comisaría 38. Junto a Roberto Gualpa y Abelardo Cubillos, fue quien lo golpeó hasta dejarlo inconsciente.
Roberto Gualpa: El fiscal solicitó una pena de 15 años. Lo condenaron a 10 por el mismo delito de “lesiones graves con exceso” que a Gómez. Era agente de la comisaría 38 y fue el segundo de los ocupantes del móvil con el que persiguieron a Sebastián. Los tres policías fueron quienes golpearon al chico.
Abelardo Cubillos: El fiscal pidió para él 15 años por homicidio. Fue condenado a diez, por el mismo delito que Gómez y Gualpa. Era el chofer y el hombre de confianza de Trentini. Fue también el que manejó el móvil 739, en el que iban sus compañeros Gualpa y Gómez, quienes interceptaron a Sebastián cerca del Cañón de Atuel y le dieron la paliza que lo dejó inconsciente. Antecedentes policiales: una causa por falsificación de instrumento público y estafas reiteradas.
Esteban Merello: Estaba acusado por homicidio y el fiscal pidió 15 años de prisión. Lo sentenciaron por a dos años de cárcel por encubrimiento. Era el cabo a cargo del destacamento de El Nihuil, donde pasó su última noche Sebastián Bordón. Dijo siempre que el chico lo golpeó y salió corriendo. Reconoció que fue alcohólico. Borracho le dijo a un hombre en un bar del paraje Rama Caída, cerca de su casa, que “Bordón me pegó pero no se la llevó de arriba”. El testimonio de esa persona, conseguido por la investigación de un enviado del ex gobernador Arturo Lafalla, fue la punta del iceberg, cuando al día siguiente del hallazgo del cuerpo en un barranco, se apuntó a la pista policial en el crimen.
Amanda Ledesma: El fiscal pidió cinco años por encubrimiento. Fue condenada a dos por ese delito. Ledesma fue la parapsicóloga que mintió al declarar que había visto al chico con vida fuera de la provincia en una de las operaciones de distracción durante los días en que Bordón agonizaba.
Juan de Dios Atencio: El fiscal pidió para el dos años por encubrimiento. Fue sobreseído. Era el jefe de la Unidad Regional de San Rafael, el mando superior de la zona en que ocurrió el crimen.
Carlos Plácido Escobar: Estaba acusado de encubrimiento pero el fiscal pidió su absolución y le fue concedida. Ex Jefe de la Comisaría 24 de Malargue. Fue denunciado por un sobreviviente de la represión ilegal como uno de los hombres que la torturaba en un campo de concentración mendocino. Integró el D2, un grupo formado por el comisario Julio Santuccione, el Camps cuyano. Sin embargo al asumir como gobernador José Octavio Bordón en 1987 lo designó el jefe de su custodia. También fue unode los hombres clave en la Dirección de Informaciones de la policía mendocina.

 

LUIS BORDON, EL PADRE DEL ESTUDIANTE ASESINADO
“No cubre las expectativas”

Por C.A.

Desde la casa en la que ha vivido con su familia durante el juicio por el asesinato de su hijo, Luis Bordón desgrana la sentencia judicial que los deja a medio camino entre la satisfacción y la “necesidad de continuar investigando la enorme trama de encubrimiento” del crimen. “En este momento estamos con la custodia de la Gendarmería Nacional por el nivel de violencia que se vivió en los tribunales –le dijo ayer a Página/12 después de haber sido insultado ante los ojos pasivos de los policías mendocinos que custodiaban los juzgados–. Las amenazas empezaron hace varios días. Hoy en tribunales hubo gente gritando desde ‘hay que matar a todos los zurdos’ hasta ‘que se reabran los campos de concentración de la dictadura’.”
–¿Cómo toman ustedes estas agresiones después de un año en el que han recibido todo tipo de presiones?
–Son los familiares de asesinos y esa es la educación que tienen.
–¿Qué opinan de las condenas y las absoluciones decididas por los jueces?
–Lo primero es que nosotros, hace tres años, cuando nos preguntaban si estaban todos los culpables entre los detenidos decíamos que allí estaban los autores materiales sentados. Nos dio la razón la Justicia. Luego hay que decir que más allá de ese logro la condena no cubre las expectativas. Tendrían que haber sido muy superiores por la responsabilidad institucional que tenía esta gente y por el poder que ostentaba.
–¿Cómo se explica la condena a sólo dos años para el cabo Merello que estaba acusado de homicidio?
–El tribunal considera demostrado que los tres que golpearon a Sebastián son los del móvil 739. Merello quedó en el destacamento cuando Sebastián se escapa y no estuvo en el momento de los golpes. Pero creo que si hubiera abierto la boca podría haber llegado con el auxilio necesario para salvar la vida de mi hijo que estuvo días agonizando sin atención médica mientras ellos decidían cómo ocultarlo todo.
–¿Qué implica la condena a 15 años del comisario Trentini?
–Es el hombre que decide la vida o la muerte. Cuando los policías le pegan a Sebastián y lo dejan inconsciente él tenía dos opciones: brindarle atención médica a mi hijo o encubrirlos y dejarlo morir para después desaparecerlo o plantar su cuerpo como lo hicieron. Es el que decide el secuestro, no darle atención ni comida, el que decide su muerte.
–El gobierno mendocino finalmente deberá pagar un resarcimiento como responsable del crimen. ¿Qué opina de eso?
–La provincia fue condenada a pagar el resarcimiento económico, pero eso en verdad es lo que menos nos importa. Lo que sí es preocupante es la actitud del gobierno al tratar de defender a los policías cuando ellos mismos los habían exonerado. Lo peor fue la connivencia entre la provincia y los abogados defensores de los acusados.

 

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