Principal RADAR NO Turismo Libros Futuro CASH Sátira
ESPACIO PUBLICITARIO


GEORGE W. BUSH ES EL NUEVO PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS
La Dinastía tomó el Imperio

Frío, lluvia y manifestaciones a
favor y en contra menores a lo que
e esperaba signaron la asunción del
epublicano George Walker Bush,
ijo del ex presidente George Bush
1989-1993), como el 43º presidente
e Estados Unidos.

La leve sonrisa de George W. Bush, frente al presidente de la Corte Suprema, en el momento de su asunción.

Fue una de las ceremonias de asunción más deslucidas de los últimos años. Hacía mucho frío, llovía y los que aplaudían y los que se quejaban estaban repartidos en partes iguales en las cercanías del Capitolio, sede del Congreso. Así, George Walker Bush asumió ayer como el 43º presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y puso fin a una auténtica era del país más poderoso del mundo: la de los ocho años de Bill Jefferson Clinton. En un discurso de 14 minutos, Bush mencionó las circunstancias en las que llegó a la presidencia (o sea, haber perdido por 500.000 sufragios en el voto popular frente al ahora ex vicepresidente Al Gore y haber ganado luego de un mes de batallas judiciales), pero las lavó de cualquier cuestión conflictiva: “Agradezco al vicepresidente Gore por una competencia animada, pero que concluyó con cortesía”. En materia de política exterior, sólo recurrió a la remanida identificación de Estados Unidos con la libertad: “Los enemigos de la libertad no deben equivocarse. Estados Unidos sigue comprometido en el mundo, por su papel en la historia”.
Como no podía ser de otro modo viniendo de un fervoroso cristiano, George W. Bush empezó el día con su familia, bien tempranito, en la Iglesia de St. John’s, a la que tendrá que habituarse dado que es la más cercana a la Casa Blanca. De allí, los Bush fueron a su nueva casa, donde los recibieron, llaves en mano, sus ahora ex inquilinos: Bill y Hillary Clinton, y su ex rival en las elecciones, Al Gore, con su esposa Tipper. Departieron amablemente, tomaron café y quizás Bush haya explorado los recovecos de su nueva casa para asegurarse que no quedaran vestidos manchados, habanos usados non sanctamente y demás minucias clintonianas.
Clinton y Bush se subieron luego a una limusina, con la cual recorrieron las 16 cuadras que separan la Casa Blanca del Capitolio, sede del Congreso. Los primeros en rodear el camino eran los que protestaban contra el “ilegítimo” Bush, que ganó en los tribunales los votos para el Colegio Electoral y en el Colegio Electoral lo que perdió en las urnas. Banderas negras con las inscripciones “Bush asesino” y “Basta de pena de muerte” (el estado que hasta ayer gobernaba, Texas, tiene el record de ejecutados en todo el país) eran algunos de los lemas utilizados por los manifestantes, que en algunos casos se enfrentaron a la policía.
Sin embargo, el espectro de un nuevo Seattle no pasó de ser un espectro: “apenas” quedaron detenidas 15 personas. Es que el mal tiempo hizo que fuera menos gente de la esperada (15.000 personas del lado de las protestas, estimó la policía de Washington). También ayudó el dispositivo de seguridad, que hizo que esa gente no tuviera ganas de sacar la violencia fuera: 9000 agentes del FBI, todas las unidades de la policía de Washington, agentes de los estados de Virginia y Maryland y la policía del Congreso. Pero a medida que la limusina se acercaba al Capitolio, los carteles ya eran más amables con el nuevo presidente de Estados Unidos. Se podía ver a hombres vestidos a lo tejano y boy scouts que ayudaban a la gente a levantarse entre los policías para ver pasar a Bush.
En medio de un Capitolio tapizado de azul, rojo y blanco, Bush se puso enfrente del presidente de la Corte Suprema, William Rehnquist, quien ya le había tomado juramento al vicepresidente Dick Cheney, y rodeado de tres ex presidentes (su padre George, Jimmy Carter y el propio Clinton), apoyó su mano izquierda en la misma Biblia que George Washington y el padre de Bush tocaron para prestar juramento, terminando con el clásico “Que Dios me ayude”. Luego, llegó el turno del discurso.
Después de la tormenta que significaron estas elecciones, Bush reconoció que “a veces, nuestras diferencias son tan profundas que parecemos compartir un mismo continente, pero no un mismo país”, pero aclaró, para las lágrimas, que “Estados Unidos nunca han estado unidos por la sangre, el nacimiento o la tierra. Estamos unidos por ideales más allá de nuestros orígenes”. Y luego comenzó una arenga en tono de sermón. “Les pido ser ciudadanos. Ciudadanos, no espectadores. Ciudadanos, no súbditos. Les pido que busquen el bien común más allá de su propia comodidad, defender las reformas necesarias y no los ataques fáciles, servir a vuestra nación, empezando por vuestro vecino.”
Concretamente, en materia económica, Bush se comprometió a cumplir su promesa de campaña de “reducir los impuestos”. En materia de política exterior, señaló que su gobierno “se opondrá a las armas de destrucción masiva, para que un nuevo siglo quede libre de nuevos horrores” y que “defenderemos a nuestros aliados y nuestros intereses y haremos frente a la agresión y a la mala fe, con espíritu resuelto y firmeza”.
Según un sondeo de Reuters/Zogby, Bush comenzará su gestión con una aprobación del 42 por ciento de los norteamericanos. Bill Clinton se fue, según este estudio, con el 58 por ciento de aprobación. “Esta mañana, cuando sobre las 10 entré por última vez en el Despacho Oval, me dije a mí mismo: ‘Hemos hecho muchas cosas bien’”, dijo el ex presidente en referencia a la misma oficina en la que pasó lo que pasó con Monica Lewinsky. En la base aérea de Andrews, adonde se trasladó en lo que fue su primer momento como ex presidente, lo esperaban cientos de personas que le pidieron autógrafos. Pasó revista a la Guardia de Honor y reconoció que sentía un sabor “agridulce”. Debajo del helicóptero que trasladaría a él, a Hillary y a su hija Chelsea a su residencia en Chappaqua, estado de Nueva York, Clinton se dio ánimo. “Hoy no es un día para estar tristes, sino para sentirse contentos”. Subió al helicóptero y se fue como un héroe.

 

PRINCIPAL