Página/12
en Gran Bretaña
Por
Marcelo Justo
Desde Londres
La
ley británica que prohíbe indagar el pasado sexual de una
mujer en casos de violación estaría vulnerando los derechos
del acusado y uno de los pilares de la convención europea sobre
la materia: el derecho a un juicio justo. En un caso decisivo para el
futuro de la ley, la máxima instancia judicial británica,
la Cámara de los Lores, examina hoy la apelación presentada
por la defensa, que alega que el pasado de la presunta víctima
es fundamental para probar que la mujer consintió al acto sexual.
Del fallo de los tres jueces lores que entienden en la causa penden docenas
de casos de violación en Gran Bretaña, que han sido suspendidos
hasta que la máxima autoridad judicial del reino determine la interpretación
precisa de la ley. Atizando más la polémica, una de las
organizaciones feministas más antiguas del mundo, la Fawcett Society,
cuestionó la autoridad de los mismos lores para dictaminar en el
tema por considerarlos bastiones de los privilegios masculinos.
El caso concierne a un estudiante de 26 años, que está solicitando
refugio por razones políticas, cuyo nombre como el de la víctima
forman parte del secreto de sumario. Según el estudiante, la presunta
víctima, una profesora de arte un año mayor que él,
sostuvo una relación consensual de meses que se extendió
hasta la semana previa al hecho. El juez de primera instancia dictaminó
que la relación de ambos previa al acto en cuestión era
irrelevante porque la sección 41 de la ley de Actos Criminales,
que entró en vigencia en diciembre del 2000, prohíbe que
se interrogue a la víctima sobre su pasado sexual en casos de violación.
En la Corte de Apelación el dictamen fue el opuesto: si el jurado
no era informado de que ambos habían tenido una relación
previa consensuada, se distorsionaba el juicio y las posibilidades
de justicia, y se contravenía la Convención de Derechos
Humanos de la Unión Europea, que Gran Bretaña incorporó
a su legislación en octubre.
En el caso participan el Ministerio del Interior británico y el
grupo feminista Justice for Women. El gobierno defenderá
la polémica sección 41 que tenía como objetivo impedir
la estrategia favorita de la defensa en los casos de violación:
sembrar dudas sobre las credibilidad de la acusación. En casos
previos a la sección 41, los abogados desenterraban el pasado de
la víctima, procurando demostrar que tenía una vida sexual
activa para generar sospechas en el jurado: si había tenido relaciones
sexuales consensuadas con muchos hombres, ¿por qué suponer
que no había consentido también en el caso que se estaba
tratando? El interrogante solía tener un peso decisivo en el veredicto
del jurado. La serie de prejuicios sobre la mujer quedaron claramente
expresados en las palabras de uno de los jueces que atendió el
caso en la Corte de apelación, cuando dijo que con la sección
41 nunca se sabrá si la acusada era una prostituta o alguien
tan casto como una monja.
Según el grupo feminista Justice for Women, la situación
previa a esta ley era comparable a una verdadera odisea que terminaba
en una nueva violación de la víctima, a manos de la Justicia.
Una de las consecuencias de esto era que se reportaban muy pocos casos
de violación y que el número de condenas era extremadamente
bajo. Según la Rape Crisis Federation, una ONG que ofrece atención
psicológica a víctimas de violación, unas 50 mil
mujeres contactan anualmente la organización, pero sólo
un 7 por ciento realiza posteriormente la denuncia policial.
Aunque el objetivo manifiesto de la sección 41 era lidiar con este
problema, su alcance despertó recelos entre otros grupos progresistas.
La abogada Helen Kennedy, una laborista con larga tradición en
defensa de losderechos de la mujer, opina que prohibir de modo absoluto
toda pregunta sobre la historia sexual de la víctima podría
terminar en una situación de injusticia para los hombres. Hay
circunstancias en las que es necesario contar con esa información.
La cuestión es encontrar una fórmula muy precisa que impida
los abusos, de modo que sólo pudiera funcionar para un porcentaje
muy reducido de casos. Lo que no debemos hacer es reparar la injusticia
que se comete con las mujeres cometiendo una injusticia con los hombres,
señaló Kennedy.
La cuestión se complicó aún más con la presentación
judicial que hizo la semana pasada la prestigiosa Fawcett Society, fundada
en 1860, para que se incorporara a dos mujeres al panel de tres jueces
lores que se pronunciarán sobre el tema. El argumento era que había
una parcialidad inconsciente de los jueces a pronunciarse adoptando
una visión masculina del tema. El hecho de que los 12 jueces
lores son todos hombres y que nunca esta máxima instancia judicial,
equivalente a la Corte Suprema, tuvo una mujer entre sus miembros, abonaba
el argumento. La petición fue denegada. Lo cierto es que
la composición del panel que decidirá sobre este caso arroja
serias dudas sobre la imparcialidad de su dictamen, indicó
a Página/12 la presidenta de la Fawcett Society, Jenny Watson.
�Un
fallo decisivo para casos futuros�
Por
M.J.
Justice
es una ONG que lucha por los derechos humanos y la reforma de la
ley y que asesoró al gobierno en la redacción de la
polémica sección 41 de la ley. En una entrevista con
Página/12, Kate Achister, asesora legal del grupo, delineó
la problemática que deberán analizar los jueces lores
en el caso de la violación.
¿Por qué este caso es tan importante?
Porque será decisivo para la manera en que se dictamine
en casos futuros. En la legislación británica sobre
violación se prohíbe, salvo en circunstancias excepcionales,
que se interrogue a la víctima sobre su pasado. El problema
es que esta ley está limitada por el dictamen Morgan de la
Cámara de los Lores de 1975, en que se estipuló que
si hay una honesta pero irracional creencia de parte
del acusado de que hubo consentimiento, debe absolvérselo.
Para demostrar esta creencia, la historia sexual puede ser muy importante,
en especial si hubo una relación entre ambos. Esto puede
tener mucho peso, porque el artículo 6 de la Convención
de Derechos Humanos estipula que toda persona tiene derecho a un
juicio justo. En casos de violación trazará una nueva
jurisprudencia en Gran Bretaña.
¿Por qué se prohibió que se indagara
sobre la vida sexual de la víctima?
Porque lo que se terminaba haciendo era poner en el banquillo
de acusados a la víctima y se dejaba de lado si el delito
había ocurrido o no. Lo importante es determinar qué
pasó entre el acusado y la presunta víctima en el
día del delito alegado.
¿Qué esperan que suceda con este caso en la
Cámara de los Lores?
Cuando Justice presentó sus propuestas
al Ministerio del Interior para una reforma de la ley, sugerimos
que se examinase el caso de Canadá. En Canadá, un
caso causó similares interrogantes a los que se plantea hoy
la Cámara de los Lores. Finalmente, la Corte Suprema canadiense
reafirmó la doctrina que prohíbe que se indague el
pasado de la víctima, pero les otorgó a los jueces
una serie de circunstancias excepcionales, con criterios muy estrictos,
en los que sí se podía hacerlo.
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