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Vilma Ibarra acompaña a Rodolfo Terragno. Susana Rinaldi a Alfredo Bravo. Ambas aspiran a que su fuerza sea primera minoría y entrar al Senado. Algo tienen de común: haber llegado a candidatas en forma bastante inesperada. En sendos diálogos con Página/12, cada una de ellas explica que tienen buenas razones e historia como para estar donde están.

Susana Rinaldi, convocada por Alfredo Bravo: �Considero útil aceptar no como figura sino como ciudadana�.

Vilma Ibarra cree tener pergaminos para ser candidata: �Estoy en la política desde la misma época que Aníbal�.

ENTREVISTA A VILMA IBARRA, CANDIDATA A SENADORA POR LA ALIANZA
“El actual gobierno no es Alianza”

Por Santiago Rodríguez

Vilma Ibarra siempre cultivó el bajo perfil, aun durante el último año como presidenta de la estratégica Comisión de Presupuesto de la Legislatura porteña, pero milita en la política desde sus años de estudiante secundaria y es lo primero que recuerda para aclarar que no acompaña a Rodolfo Terragno en la boleta aliancista de senadores en la Capital Federal por ser la hermana de Aníbal Ibarra. Para ser alguien que se ha manejado poco con los medios, no se desenvuelve mal: antes de que se encienda el grabador hace a un lado el termo y el mate con el que pasa las tardes de trabajo en su despacho y ya durante la entrevista con Página/12 responde sin dudar y con frases concretas. Así, dice que “la Alianza en el gobierno nacional no tiene presente ni futuro” y que hay que “construir transversalmente un proyecto integrador de país”. Entre los eventuales compañeros de ruta en ese futuro cuenta, además de los radicales con sentido progresista, al ARI y también a peronistas como Néstor Kirchner.
–¿Ser la hermana de Ibarra es un punto a favor o en contra?
–Estoy en la vida política desde la misma época que Aníbal. Empezamos a participar en el ‘73 en el Nacional de Buenos Aires, estuve en la comisión directiva y fui expulsada del colegio cuando impulsamos la movilización contra la intervención de Ivanisevich y Ottalagano. Esto viene de una familia con mucha actividad política: mi papá es asilado político paraguayo; mi mamá, peronista de toda la vida. No soy una persona de fuera de la política a la que vinieron a buscar porque era la hermana de Ibarra; fui fundadora y apoderada desde el ‘94 del Frente Grande, estuve en la Convención Constituyente, en Diputados, en la Prosecretaría del Senado y hace un año que presido la Comisión de Presupuesto de la Legislatura.
–¿Es consciente, de todos modos, que va a tener que explicarlo porque hay mucha gente que piensa que es candidata por ser la hermana de Ibarra?
–Sí. A veces las mujeres contamos con la desventaja de tener que explicar si somos esposas o hermanas de y demostrar que somos capaces de decidir sobre lo público a la par del hombre. Son las reglas del juego.
–¿Qué necesita la Alianza en el Senado?
–Demostrar que cumple con lo que prometió en el ‘99, que el actual gobierno de De la Rúa y Cavallo no es Alianza. Hay que retomar el proyecto integrador de país inicial de cara a la producción, el empleo y a planes sociales urgentes porque la gente no puede esperar la reactivación.
–¿Cómo se hace eso desde un bloque oficialista?
–El esquema de bloques con disciplinas partidarias está perimido. El límite de un legislador es no votar aquello contrario al mandato de la gente; en un artículo en Página/12 dije que no se podía avalar el ajuste porque estaba fuera del mandato que nos dio la gente. Tenemos que buscar transversalidad para las políticas de Estado; no apostar a que al gobierno le vaya mal, pero sí corregir el rumbo, la receta neoliberal que aplicó Menem con Cavallo y ahora De la Rúa con Cavallo.
–¿Cómo resuelve la contradicción de ser candidata del oficialismo y sostener un discurso de oposición?
–La fórmula con Terragno no expresa el oficialismo. Terragno viene de ganar una elección al delarruismo, se fue del gobierno en disconformidad, tanto en la batalla por la investigación de los sobornos del Senado, como en los cambios de gabinete que demostraron el claro giro a la derecha del Gobierno y las medidas económicas; además fue opositor a la integración de Cavallo. En la ciudad no cavallizamos el gabinete, planteamos que eso era una alianza de derecha y que iba en contra de lo votado por la gente.
–¿No teme que De la Rúa se atribuya un eventual triunfo de la Alianza en la Capital?
–La única lectura posible es que se trata de un voto que reclama rectificaciones urgentes en las medidas económicas y empezar un proceso integrador de país que incluya el planteo de reestructuración de la deuda con una masa crítica política suficiente para sostenerlo. –¿Hubiera sido compañera de fórmula de Facundo Suárez Lastra?
–Acepté la candidatura una vez que supe el resultado de la interna radical e integro una fórmula que no está liderada por el delarruismo.
–Usted fue una de las que sostuvo que el Frepaso debía presentarse en el marco de la Alianza. ¿Por qué?
–Estamos expresando la construcción política de este distrito. Acá logramos un gobierno donde están contenidos los sectores progresistas del radicalismo, el Frepaso; hay gente que hoy trabaja para el ARI y dirigentes peronistas como Daniel Filmus y Jorge Telerman. Tenemos una coalición ampliada que expresa una capacidad de aglutinar.
–¿A nivel nacional imagina otra alternativa a la Alianza?
–La Alianza en el Gobierno nacional no tiene presente ni futuro. Después de octubre tenemos que construir transversalmente para contar con un Estado presente entre la ciudadanía y los mercados, para que la reforma política se haga para fortalecer las instituciones, para mejorar la capacidad regulatoria del Estado, para romper con el clientelismo.
–¿Que no tenga presente ni futuro quiere decir que está agotada?
–Expresada en los marcos del Gobierno sí. En otros distritos pudo ir cumpliendo con los compromisos asumidos en el ‘99, como en la ciudad.
–¿La Alianza se reconstruye desde los distritos como la ciudad?
–La opción de ser electa y pasar al Senado tiene que ver con la voluntad de construir transversalmente un proyecto de país que esté presente donde debe estar. Apostamos a un proyecto nacional y el gobierno de la ciudad será muy importante en ese proceso, como muchos otros que está gobernando el Frepaso o el radicalismo con un sentido progresista. También tenemos que lograr articular con sectores progresistas del peronismo porque no hay proyecto para este país que no los incluya.
–¿Qué sectores del peronismo?
–Néstor Kirchner, por ejemplo, es un muy buen gobernador; hay muchas intendencias donde la gente referencia gobiernos peronistas con una clara visión social y que no trabajan con el clientelismo político.
–¿Qué opina de Eduardo Duhalde?
–Es el jefe de un aparato político que lo condiciona; nunca me terminan de quedar claras sus posiciones con respecto al futuro político de la Argentina. De todos modos, es un dirigente con el que hay que conversar.
–¿Si se busca la transversalidad, no es paradójico disputar electoralmente con el ARI?
–Hubiese sido bueno lograr un acuerdo electoral porque los sectores que van en la lista de la Alianza 2001, en la cual estamos con Terragno, María América González y Aldo Neri, tiene muchísimos puntos de contacto. El ARI tiene una fuerte demanda ética y un trabajo muy importante con la investigación de Elisa Carrió sobre lavado de dinero, a la que hay que apoyar. Nosotros sumamos una visión de desarrollo económico y después de octubre debemos trabajar juntos.
–¿El futuro va de la mano del ARI?
–Una cosa son las ofertas electorales y otra una construcción de políticas de Estado que nos tendremos que dar. Esa articulación es lo que nos permitirá ir generando ofertas electorales comunes. No se llegó a una maduración para integrar conjuntamente listas más amplias y en todo caso es un trabajo que hay que darse a futuro.
–¿Le parece que Ibarra logrará sortear indemne el 14 de octubre si la Alianza pierde en la ciudad?
–No está en juego ni su figura, ni su gestión. Esta es una elección nacional, la temática en debate es básicamente nacional y no se eligen cargos locales. Ibarra ha demostrado con su gobierno, más allá de sus aciertos y errores, que se respeta el mandato popular.

 


 

SUSANA RINALDI, CANDIDATA A SENADORA POR EL ARI
“Hablo como agente cultural”

Por Romina Calderaro

Llega al bar El Angel, en Sucre y Cuba. Queda cerca de su casa, en pleno corazón de Belgrano. Saluda a Laura, su asistente desde hace años. Sorprende que no la tutee, pero luego ella explica que es una cuestión familiar: “Yo soy básicamente una ‘usteadora’. Mi padre me trataba de usted y me quedó la costumbre. Con Alfredo Bravo nos pasa lo mismo y eso que nos conocemos desde hace años. Hemos tratado de tutearnos, pero no nos sale”, dice a Página/12 Susana Rinaldi, cantante y desde hace unos días, candidata de senadora por la Capital de Alternativa por una República de Iguales (ARI), la fuerza que conduce Elisa Carrió. Rinaldi lleva el pelo corto, rubio platinado. Posa para las fotos tranquila, pide un cortado en jarrito y habilita la charla. “No somos tantos. A lo mejor debiéramos ser más. Estamos como bien empapaditos de cómo defender ciertos espacios”, dice cuando la pregunta es por qué tantos artistas integran las listas de la elección legislativa del 14 de octubre. Sabe que puede ser senadora y está entusiasmada.
–¿Cómo surge su candidatura?
–Me apalabró Alfredo Bravo hace ya un largo tiempo y me fue convenciendo para una posible aceptación de una candidatura. La aparición en el campo político de Elisa Carrió fue un componente importante en mi decisión y terminé de resolverme a aceptar la oferta cuando volví de Europa y de estar cuatro meses fuera de casa y Alfredo me pide conformar el rubro como candidata a senadora. Considero que es necesario. Pero no sólo como figura sino como ciudadana que necesita revalidar ciertas posturas que alguna vez creímos perdidas definitivamente y que no lo son. Me hace falta acompañar dejando de lado la crítica y el deterioro.
–¿Por qué ahora?
–Siento que es el momento que se toma la República como se toma la naturaleza de reverdecer todo el tiempo más allá de los ataques permanentes que el ser humanos le inflige. Y creo que la República tiene mucho más para darnos de lo que nosotros como ciudadanos podemos imaginarnos. Hace falta una convicción de que eso puede ser y al mismo tiempo saber aliarse a las personas que uno entiende difícilmente lo puedan trampear a uno. Hay conductas, fórmulas de vida y expresión permanentes a favor del otro que si uno lo sigue a favor del tiempo difícilmente uno se equivoque. En este caso yo diría que con Alfredo Bravo nos hemos elegido mutuamente cuando fue uno de los responsables de que después de tanto tiempo de aislar los compromisos directos partidarios me hiciera ver la posibilidad de afiliarme al Partido Socialista Democrático. Decidí ser candidata porque representé a mi sociedad en tantas oportunidades que, por qué no, si el pueblo quisiera y así me lo demandare, hacerme cargo de un espacio de poder desde donde responder a tanto llamamiento y a tanta demanda que espera respuesta.
–¿Qué les dice a los que piensan que los artistas que ahora están integrando listas partidarias no saben nada de política?
–Yo les contestaría que desde nuestra tarea específica que es la tarea de representar la vida, de volver a hacer presentes hechos que culturalmente nos determinan ante el mundo es un trabajo de una enorme paciencia, responsabilidad, que hace conocer mejor las fórmulas con las que la sociedad se maneja. Cuando digo las fórmulas hablo de virtudes y defectos. Y sobre todo de esos defectos que se siguen reiterando y descomponiendo la clase social. Yo siento que hablo como agente cultural. Ha habido un deterioro de la imagen artística porque nos hemos olvidado del arte. Porque nos hemos farandulizado.
–¿Qué significa la presencia de tantos artistas en las diferentes listas?
–A lo mejor es una casualidad ¿eh? Yo creo que Héctor Bidonde no milita desde hoy. Norman Briski ni hablar. Claro, uno espera como ciudadano que aquellos que dicen estar preparando para defendernos, lo hagan.
–Y evidentemente los que estaban preparados...
–¿Usted sugiere que fallaron? Yo creo que nos traicionaron. Simple y llanamente. Cuando uno asume tamaña responsabilidad, uno tiene que saber cuando levanta la mano para tal o cual cosa. Ese es el sentido de la libertad que tenemos los artistas y que podemos también aplicar en este caso. Supongo que estamos acostumbrados a unirnos como para hacer cuerpo y ser orgánicos. No solamente desde los cuadros políticos, donde a veces ser orgánico significa ser idiota. Yo lo que siento es que la propuesta de la Alianza fue una propuesta excelente, notabilísima. Pero si esa propuesta sirvió para hacer pactos entre dos o tres para salvar cuentas que tienen con la sociedad hay una factura de traición que tenemos que revisar.
–Pero en su momento usted apoyó la propuesta de la Alianza.
–Sí, la apoyé.
–¿Qué proyectos de ley impulsaría como senadora?
–Una de las cosas que yo miraría con mayor atención es la educación para que sea para todos y un hecho necesario. No como ahora. ¿Usted sabe la cantidad de chicos que hoy no van a la escuela porque ponen la excusa de que tienen que ayudar a su mamá o a su papá? Y una sociedad sin educación no puede esperar absolutamente nada. Cuando yo veo el presupuesto que Francia dispensa para la Educación y la Cultura yo me quiero morir. Pero no de envidia: de desolación. Porque después de la guerra, el Estado de Francia supo que la educación era prioritaria. Si la solución es la plata, el presupuesto, en la Argentina no debiera ser recortado. Y pediría el acompañamiento de empresas que apuntalan los llamados círculos culturales para el divertimento y nada más. Todo este proyecto de descalificación e idiotización de sociedad que en mi modesto criterio viene desde hace muchos años alcanza su mejor puesto cuando desde el espectro de la educación hoy (por ayer) vemos en los diarios las respuestas de un ciclo secundario donde los chicos no alcanzan los objetivos. ¿Quiénes tuvieron alguna vez los objetivos bien puestos desde un ministerio o desde una secretaría? ¿Y, qué más? Ahora me lo dijiste. ¿Quién se hace cargo de esto?
–¿Cuál es su opinión de Elisa Carrió?
–Yo creo que es lo mejor que le ha pasado al país. Pero no mesiánicamente. Es una persona instruida, capacitada, de discurso brillante y una memoria prodigiosa, pero al mismo tiempo con la capacidad de denostar punto a punto cada uno de los elementos que han destrozado la credibilidad política. Yo creo que lo que menos perdona en el fondo es eso. Es una mujer que desde jovencita ha militado políticamente y se ha formado con gente muy respetable y supongo qué es lo que ella debe sentir. Es como cuando yo, espero que no, pero que tuviera la obligación de trabajar con un mal actor: no subo a escena. Creo que ella de esta manera nos da una confianza que estamos necesitando. De alguien que...de no votar en blanco. ¿Sabés?
–¿Usted votó en blanco?
–Sí, lo he vivido. He usufructuado del voto en blanco en otro momento de mi vida. Pero el voto en blanco sirve como para aplastar a una generación. El voto en blanco te queda como un aborto. Si alguna vez como mujer has tenido que abortar, el voto en blanco es eso. Entonces, que sea una mujer como Elisa Carrió la que dé vuelta la página y diga “momentito señores, acá la verdad de la milanesa pasa por este lado” es significativo. Y lo dice claro, lo entiende todo el mundo, no me habla con eufemismos. Y cuando ella prometió que no se va a candidatear a senadora dijo la verdad aunque muchos no le creyeron. Pero va a ser Presidenta de la Nación en el 2003.

 

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