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�El TIAR es un producto de la doctrina Monroe�

Darc Costa, coordinador del Centro
de Estudios Estratégicos de la Escuela Superior de Guerra del Brasil, en reportaje con Página/12, sostiene
que el TIAR es obsoleto y que su país
no participará de una retaliación. �No se puede cometer un crimen como respuesta a un crimen anterior�, dice.

El presidente Fernando Henrique Cardoso tomó la iniciativa para convocar al TIAR.

Por Darío Pignoti
Desde San Pablo

“El TIAR es un producto de la Doctrina Monroe.” No habla un activista antiglobal sino el coordinador del Centro de Estudios Estratégicos de la Escuela Superior de Guerra del Brasil (ESG). Más que eso: el doctor Darc Costa dijo que es improbable una participación de los militares brasileños en una “venganza” armada liderada por los EE.UU. a pesar de que “el presidente Bush quiera imponerlo”.
Darc Costa es, desde 1995, el primer civil en ejercer esa responsabilidad en la más importante academia militar brasileña. Célebre desde que la dirigió el General Golbery do Couto e Silva, artífice de la Doctrina de la Seguridad Nacional durante la dictadura brasileña, la ESG sigue siendo la usina del pensamiento militar en Brasil. Es infrecuente acceder de primera mano a cuadros de la ESG. Con algunas reservas (“espero que usted no sea de la CIA”, bromeó), Darc Costa habló con Página/12 del terrorismo, la inteligencia militar interna, el cuadro en Ciudad del Este y del “sueño bolivariano”.
Brasil impulsó la convocatoria del TIAR en el marco de una reunión del Consejo Permanente de la OEA que se realizará hoy, en Washington. El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca habilita, no impone, la participación militar en el conflicto disparado con los atentados terroristas de Nueva York y Washington. Brasil, que no participó de la guerra del Golfo, ahora está más cerca de hacerlo en esta que, muchos, no todos, llaman guerra.
–¿A qué obedece ese cambio?
–No veo cambio alguno. En 1991 Brasil consideró la posibilidad de intervenir en el Golfo y la descartó. Esa guerra sucedió en circunstancias muy distintas de la actuales, era el fin de la guerra fría, en aquel momento los EE.UU. insistieron mucho en conseguir consenso, que no obtuvieron del todo. Ahora Brasil vuelve a considerar la posibilidad de intervenir, pero solo está considerándola. Mientras eso ocurre el gobierno americano está buscándolo ese consenso que veo más difícil que el de 1991. Rusia ya dijo que no atacará, Francia no quiere usar la palabra guerra.
–¿Por qué hay que reflotar el TIAR, cuya efectividad está en duda?
–Quien dijo que debe ser revisado el TIAR fue el presidente de México (Vicente Fox) una semana antes del atentado. Esa es más o menos la opinión general de América latina. Después de la guerra de las Malvinas, aún antes del fin de la guerra fría el TIAR fue perdiendo significado original. El TIAR tuvo su actuación en el contexto de la guerra fría. Fue un instrumento de esa etapa en que existía la amenaza comunista sobre el hemisferio, fue concebido en 1947 después de la Reunión de Río. El TIAR es una prolongación natural de la Doctrina Monroe y tuvo otro momento de auge durante las dictaduras. La Doctrina Monroe y el TIAR son parte del sueño americano, que, le quiero decir, no es el único sueño que hubo en América. También hubieron los sueños hispánicos, el lusitano.
–¿La doctrina del TIAR es obsoleta?
–Fue una doctrina que surgió de un sueño del siglo XIX. En este siglo XXI creo que nunca antes el sueño lusitano y el hispano habían estado tan próximos, y vea bien, eso ocurre cuando yo estoy advirtiendo que en muchos está volviendo el sueño bolivariano.
–¿Eso aparece en sus conversaciones con la oficialidad brasileña?
–En general, de mis contactos con oficiales de las fuerzas armadas brasileñas y con muchos de América del Sur veo una postura de un cierto distanciamiento de las cuestiones americanas, hay una posición favorable a tomar distancia de sus problemas.
–¿Habrá ofensiva norteamericana?
–Igualmente creo que habrá ataque porque la población americana está exigiendo retaliación al presidente Bush.
–¿Cuál es entonces la posición brasileña?
–Brasil tiene una posición legalista, ni siquiera por una razón de doctrina, sino porque realmente hay una relación de fuerzas mundial en la que nuestro país no es favorecido.
–Sin embargo el canciller Celso Lafer admitió la participación militar.
–Está bien que haga eso el canciller, es una cierta forma de doble discurso. El diplomático debe hablar de todo inclusive de lo que no hará, el soldado debe actuar. En ese sentido creo que finalmente no se actuará.
–¿Hay diferencias entre Itmaraty y las FFAA respecto al envío de tropas?
–No podría decirle con certeza si las hay o no .
–¿Estamos ante una nueva guerra o ante un conflicto?
–En el análisis más que las definiciones importan las prioridades. La cuestión principal son los intereses nacionales del Brasil. Por otro lado un estado nacional no puede cometer crímenes, no se puede actuar por venganza, esa época ya pasó en América del Sur, debemos observar el Estado de Derecho.
–¿Cree que el terrorismo debe ser un nuevo enemigo interno?
–No hay ninguna doctrina firme todavía, pero es evidente que la amenaza terrorista existe.
–¿Las fuerzas armadas creen necesario participar en la respuesta a los atentados terroristas?
–Claro que debe haber una respuesta. La cuestión es entender que existen reglas jurídicas. De modo que aceptando que hubo una agresión a un país, no puede, acto seguido, aceptarse una retaliación como venganza. No se puede cometer un crimen como respuesta a un crimen anterior. Eso ya lo hemos vivido en nuestros países y hoy todos rechazamos algo así. Vivimos en Estado de Derecho.
–¿Hay células terroristas en las zonas de la Triple Frontera?
–Es una cuestión muy compleja porque hay una población árabe importante en la región, el presupuesto hacia ese colectivo es que respeta las reglas legales, pero siempre existen grupos que no respetan la ley.
–Los servicios norteamericanos tienen una lista con más de 20 nombres.
–Los norteamericanos imaginan que hay infiltración terrorista, existe una desconfianza muy antigua. En el caso de los atentados en la Argentina eso fue muy invocado, pero en realidad no se descubrió nada concretamente.
Hay una exacerbación por parte de los americanos y eso está bien, cuando usted trabaja con seguridad trabaja con posibilidades no con probabilidades, usted tiene que considerar todo, pero igual creo que hay una exacerbación.
–¿Descarta un atentado terrorista en Brasil?
–Brasil es un país mestizo, los inmigrantes vienen aquí y se casan con un brasileño, es difícil descartar cualquier hipótesis pero somos todavía un país de tolerancia y convivencia.
–¿Los militares realizan inteligencia en la zona?
–Es evidente que los servicios de inteligencia del Brasil están operando allí y muy bien. No sé los de Argentina.
–¿Hay militares haciendo inteligencia?
–La verdad es que en ningún Estado del mundo las fuerzas armadas abandonan la idea de hacer inteligencia interna.
–La ley lo prohíbe.
–Yo no le dije que lo hagan, le digo que no abandonan la idea. Ahora bien, yo creo que el problema no es hacer inteligencia interna, sino lo que se hace con esa información. Yo creo que todo Estado tiene una parte de la inteligencia militar volcada hacia adentro.
–Un alto dirigente empresarial paulista dijo que después del atentado el mundo se divide en dos bandos, a favor y contra los EE.UU. Luego les recomendó a Hugo Chávez y la guerrilla colombiana que tomen cuidado.
–Paradójicamente, el atentado tiene el efecto de desviar la atención de la región pero a la vez queda consagrada una lógica amigo-enemigo, sin medios tonos. Es evidente que los EE.UU. están en una política maniqueísta que ataca cualquier tipo de neutralidad. Eso es algo de difícil aceptación en nuestros países de tradición cristiano-católica.
–¿Cómo entiende esa tradición en términos geopolíticos?
–Nosotros somos más neoplatónicos, eso quiere decir que para nosotros entre negro y blanco hay muchos grises. Eso es complicado en el actual proceso porque los americanos ven en negro y blanco.

 

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