El ministro de Economía, Martín Guzmán, volverá este viernes a acudir al mercado voluntario de deuda para refinanciar 33.000 millones de pesos en vencimientos. La semana pasada, en la primera operación del país en cinco meses de veto de los mercados, Hacienda adjudicó 18.846 millones de pesos a una tasa de interés de 44,76 por ciento anual. Guzmán espera repetir la performance. Estas colocaciones permitirán mantener el refinanciamiento de vencimientos (rollover) en pesos sin caer en default, mientras se negocia la reestructuración de la deuda nominada en dólares, para lo cual el Gobierno envió varias señales de intención y capacidad de pago. La respuesta de los inversores fue una fuerte alza en los títulos públicos de corto plazo. “Lo que el mercado ve es que la deuda se paga y que no va a haber una diferencia sustancial entre ley argentina y extranjera”, dijo a Página/12 Alejandro López Mieres,  economista del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas de Argentina (IPyPP) especializado en temas financieros.

El cuadro de situación comienza con una sencilla equivalencia, el volumen de vencimientos de interés y amortización del año próximo en dólares con tenedores privados asciende a 14.500 millones de dólares. Del otro lado están las reservas de libre disponibilidad que dejó el macrismo. Según un informe de la consultora PxQ, de Emmanuel Alvarez Agis, se ubica en unos 11.500 millones de dólares. Es decir, para empezar, no alcanzan ni aunque se utilicen en su totalidad para este segmento de deuda. “No te alcanzan las reservas netas para pagar ni siquiera anticipando una buena cosecha. La magnitud de vencimientos es tan grande que te obliga a dar estas señales de buena voluntad”, agregó el integrante de IPyPP.

Deuda

La deuda pública nacional medida al 30 de junio (último dato disponible de la Secretaría de Finanzas del Ministerio de Hacienda) es de 337.267 millones de dólares, 80,7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). De ese total, 144.470 millones son obligaciones con el sector privado. En este caso, no se toma en cuenta los 68.073 millones recibidos de organismos multilaterales de crédito. En este segmento se encuentra el mega-préstamo que tomó el macrismo del Fondo Monetario, de los cuales recibió unos 45.000 millones de dólares.

El gobierno de Cambiemos dejó vencimientos de muy corto plazo y otros aún de mayor urgencia. “Cuando se habla de reestructurar se excluye la discusión que habrá con los organismos. Sin estos desembolsos, el volumen emitido en títulos públicos al sector privado asciende a 121.000 millones de dólares, de los cuales el 54 por ciento (65,4 millones) es deuda regida bajo ley extranjera. Y después hay otros 15.000 millones de dólares en Letras. Ese universo de corto plazo es que el Gobierno tiene que atacar ya”, detalló López Mieres.

Señales

En los primeros días de administración albertista hubo varias señales hacia los mercados. Dentro de la ley de emergencia se incluyó el armado de un fondo de desendeudamiento, similar al que existió con el kirchnerismo, a partir de la colocación de una letra por 4571 millones de dólares. Este papel le permite al Central girar esos fondos. El monto coincide con el volumen de intereses de deuda en dólares con ley extranjera que vencen en el transcurso del año próximo (4500 millones). “Eso es mostrar que se va a negociar de buena fe. Le dice al inversor: Te voy a seguir pagando mientras estemos negociando”, agregó eel especialista consultado.

También se postergaron, vía decreto, vencimientos de letras en moneda extranjera por unos 9000 millones de dólares emitida bajo legislación nacional hasta el 31 de agosto próximo. Se suma a este esquema el lanzamiento de un programa de financiamiento semanal de corto plazo en pesos –que este viernes tendrá su segunda licitación—para poder refinanciar (rollover) parcialmente los vencimientos más urgentes intereses. Según confirmaron a este diario fuentes oficiales, va a depender de los vencimientos que caigan cada semana. “El objetivo es recrear un mercado de capitales parta que haya opciones de financiamiento en pesos”, explicaron.

Sin discriminar

“En la medida en que el mercado asume que se va a seguir pagando, los bonos suben y, al hacerlo, las condiciones se endurecen”, detalla López Mieres. Previo a conocerse el paquete de emergencia, la diferencia de precios para un mismo bono pero distinta legislación se había ampliado a niveles de default. La especulación de los inversores, los tres o cuatro grupos económicos que concentran la deuda que emitió el macrismo en cuatro años, es que habría un tratamiento diferenciado entre la deuda bajo legislación nacional y extranjera, privilegiando esta última para evitar juicios de fondos buitre. El resultado es que los bonos bajo ley local fueron más castigados en sus precios que sus pares con legislación extranjera.

A diferencia de la restructuración de 2005, actualmente la deuda en dólares está en manos de unos pocos fondos financieros. El grueso de la emisión que se realizó bajo la gestión de Luis Caputo en la secretaría de Finanzas está en manos de fondos como Templeton, Pinco y BlackRock. En cambio, la emisión local está en manos de inversores que operan en el país. “El problema con una estrategia así es que nadie te va a volver a tomar deuda con legislación nacional si se ofrece algo mejor”, aclaró el economista del IPyPP.