Damián Regalini es empresario textil y preside la Cámara Argentina de Fabricantes de Medias, además de vocal de la Fundación ProTejer. Proviene de una familia de gremialistas empresarios, pues su abuelo, Esteban Pavloff fue un alto directivo de la CGE y, asegura, le trasladó esa pasión, aunque afirma que “el romanticismo por la vieja CGE ya lo perdí, hoy esa entidad parece sin rumbo, y es por eso que creo que CAME posee la estructura para convertirse en la entidad central de la dirigencia pyme, ya que cuenta con una amplia representación en todo el país, es decir es muy federal, y además manejaba un presupuesto, antes de la pandemia, de 80 millones de pesos mensuales".

A principios de año CAME anunció su fusión con CGERA, e incluso anunciaron que se sumaban a la CGE, ambas entidades más identificadas con modelos progresistas.
- En efecto luego del triunfo de Alberto Fernández, CAME buscó un nuevo posicionamiento y oficializó su fusión con CGERA, entidad más cercana a ciertos sectores del peronismo, e incluso anunciaron que se sumarían a la CGE. En realidad CAME siempre tuvo un sesgo oficialista, pero lo que sucedió en estos últimos años fue escandaloso. No solo por el silencio frente al industricidio macrista de 25.000 empresas, sino porque la CAME, prácticamente en su totalidad, se puso al servicio del PRO, desplazando incluso a dirigentes que solo hablaban de la realidad que vivían las Pymes. Por eso esa alianza me pareció insostenible porque CAME continúa con la dirigencia macrista, que además incursionó en la obra social OSDEPYM con manejos irregulares y poco claros que motivaron la designación del interventor Horacio Alonso por parte de Alberto Fernández.
¿Cómo surge y que plantea CAME UNIDA?
- Somos justamente los desplazados por CAME durante el macrismo, aquellos que no aceptamos el apoyo a su modelo neoliberal y financiero, y abogamos por un modelo de desarrollo productivo, de mercado interno con salarios altos, y con alta intervención del Estado a favor de la industria, la ciencia y la tecnología. Como empresario tuve que reducir mi dotación de empleados durante el macrismo a la mitad, y encima un funcionario de Producción de ese gobierno me ofreció facilitarme un crédito para que despida a los trabajadores que me quedaban y comience a importar, ya que Macri había expresado en dos oportunidades que la producción textil debía venir de Oriente, porque aquí era inviable. Por eso nuestra idea es que CAME nunca más respalde esas políticas, para lo cual lanzamos este espacio de renovación.
¿Responden al ex presidente de CAME Osvaldo Cornide, quien también se opuso históricamente a la CGE y sus políticas?
- No, en absoluto. Es una etapa superada la de Cornide, más allá de algún dirigente cercano a él este en nuestro espacio. Pero Cornide cumplió su ciclo luego de haber sido un gran arquitecto de la CAME, aunque ahora la institución y el país necesitan un espacio de jóvenes dirigentes, de diversas tendencias y dispuestos construir una verdadera representación Pyme, con valores políticos claros que no se borren bajo la influencia de ningún gobierno. CAME debe ser un gran interlocutor del gobierno, pero para eso las autoridades que forman aún parte orgánica del PRO deben dar un paso al costado, y permitir el normal desarrollo institucional de esta organización.
¿Cómo evalúa las respuestas del actual gobierno en lo que se refiere al ámbito Pyme?
- En principio, debo señalar que este gobierno llegó con un accionar opuesto al anterior, y eso se pudo ver con lo que sucedió a comienzos de año, cuando se modificaron dos cuestiones que considero claves, como lo es la tasa de interés para cambiar cheques en los bancos, que pasó del 90 al 17 por ciento anual, y con el congelamiento tarifario, que de representar el uno por ciento de la facturación de mi empresa en 2015 había llagado al 12 por ciento. Pero fundamentalmente con un discurso que cambió las expectativas, ya que empezaron a traer propuestas, diseños, colecciones y realmente no podía creer que habíamos empezado a llenar de pedidos nuevamente la fábrica. Pero irrumpió la crisis del coronavirus que es totalmente incontrolable desde el punto de vista económico, político y social.
¿El Gobierno tuvo una respuesta adecuada frente a la pandemia en lo que se refiere a su sector?
- Creo que fue buena y rápida, sobre todo teniendo en cuenta las limitaciones de las finanzas públicas y la situación de otros países. Inicialmente hubo problemas con el crédito MiPyMEs a tasa del 24 por ciento anual, ya que los bancos analizaban nuestros balances de los últimos años y a todos nos había ido pésimo, y no les importaba la regulación del Banco Central. El esfuerzo posterior del Estado por lograr las garantías Fogar con recursos del Tesoro fue clave, y luego con los ATP se pudo continuar sosteniendo a las empresas, aunque en mi caso reconvertí una de mis fábricas para la confección de barbijos.

@JBlejmar