Los preparativos de un partido de béisbol a beneficio en Washington fueron eclipsados por un hombre crítico con el presidente Donald Trump que disparó más de medio centenar de balas contra una veintena de congresistas republicanos y trabajadores del Congreso que entrenaban para el juego. El ataque dejó a uno de los líderes de la bancada republicana en el Congreso, dos asesores legislativos y dos policías heridos. Trump afirmó que el autor de los disparos en Alexandria, Virginia, identificado como James T. Hodgkinson fue abatido por las fuerzas de seguridad. Sobre el sospechoso trascendió que en su cuenta de Facebook acusó al líder republicano de ser un traidor, dijo que “es hora de destruir a Trump y compañía” y expresó su respaldo por el ex aspirante a la candidatura presidencial demócrata de 2016, Bernie Sanders. El FBI se hizo cargo de la investigación y aseguró que es muy pronto para saber si el ataque tuvo una motivación política y si iba dirigido directamente contra los congresistas afectados.

El atacante, identificado por los medios como James T. Hodgkinson, de 66 años, dueño de una empresa de revisión de casas, murió tras enfrentarse con los guardias en el campo de entrenamiento donde ocurrió el tiroteo, en la ciudad de Alexandria, a las afueras de Washington, anunció una hora después de los hechos el presidente Donald Trump desde la Casa Blanca. No había mostrado signos de extremismo violento y su ataque sorprendió a la gente que lo conocía como “Hodges”, popular y distendido obrero de su ciudad natal, Belleville, Illinois. “Era un tipo muy agradable. Distendido, algo tosco. Era un trabajador”, lo definió Matthew Jett, trabajador de un café de Belleville que Hodgkinson solía frecuentar. “Nunca habló de política con nosotros”, dijo Jett. “Era muy popular por aquí, la gente lo conocía. Estoy sorprendido como cualquiera”. Su hermano Michael Hodgkinson le dijo al diario The New York Times que estaba enfocado en la política, pero que llevaba una vida normal. “Sé que no estaba contento con cómo iban las cosas, los resultados de la elección y eso”, afirmó. Su esposa contó a ABC News que había estado viviendo en Alexandria durante los últimos dos meses, pero no explicó por qué.

La prensa local informó que el atacante tuvo problemas con la policía local incluso por agredir a amigos de su hija en un incidente en 2006. De cara redonda, pelo gris y cuidada barba candado, Hodgkinson desdeñaba al presidente Trump y era partidario de Sanders, héroe de izquierda que casi derrota a Hillary Clinton el año pasado en la pelea por la nominación demócrata a la Casa Blanca. En su página de Facebook etiquetó a Clinton como una “republicana light” y firmó pedidos del grupo liberal Change.org atacando a Trump. Hizo campaña para aumentar los impuestos de los ricos, autodenominándose un socialista democrático. En abril, a través de Twitter, instó a los demócratas en el Congreso a luchar contra el candidato conservador de Trump, Neil Gorsuch, a la Corte Suprema.

En un comunicado, Sanders señaló que Hodgkins, aparentemente, trabajó como voluntario para su campaña presidencial el año pasado. “La violencia de cualquier tipo es inaceptable en nuestra sociedad, y condeno esta acción en los términos más enérgicos posibles”, sentenció el senador. El jefe de policía de Alexandria, Michael Brown, dijo que los agentes de la localidad vecina a Washington recibieron las primeras llamadas del tiroteo nueve minutos después de las 7 de la mañana y se presentaron en la zona en tres minutos. El lugar donde se produjo el tiroteo, un barrio residencial de Alexandria con grandes espacios verdes, permaneció fuertemente acordonada y las calles aledañas quedaron completamente desiertas. No obstante, la policía de Alexandria confirmó que la situación se encontraba bajo control y que la ciudad estaba a salvo. 

El legislador herido es Steve Scalise, de 51 años, representante por Luisiana y jefe del grupo parlamentario del Partido Republicano en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Según su compañero de bancada, Mo Brooks, que se encontraba en el lugar y le dio los primeros auxilios, Scalise fue alcanzado por disparos en su cadera. 

Brooks le dijo a la cadena CNN que escuchó varios disparos y que desde el suelo vio cuando Scalise gritaba. “El arma era una semiautomática, y el sujeto continuó disparando contra diferentes personas”, señaló Brooks. Congresistas que preparaban el partido benéfico contra los demócratas, una de las pocas muestras de unidad bipartidista en Washington, indicaron que el tirador siguió disparando tras alcanzar a Scalise, que se arrastraba para alejarse del lugar. Cuando cesó el fuego cruzado, los participantes asistieron a los heridos con torniquetes hasta que las ambulancias y un helicóptero completaron la evacuación. Otros testigos indicaron a la CNN que antes del tiroteo, Hodgkinson preguntó en el centro deportivo de Eugene Simpson si los que entrenaban eran republicanos.

EFE
Forenses del FBI recogen evidencias en la escena del crimen.

El senador republicano Jeff Flake explicó que el tiroteo se extendió durante 10 minutos y confirmó que Scalise, tras ser herido, se arrastró varios metros por el campo de béisbol para ponerse a salvo. El senador Rand Paul contó a la cadena MSNBC que la actuación de los agentes de la policía del Capitolio fue crucial para reducir al tirador y dijo que sin ellos hubiera sido una masacre. 

Ryan Walsh, un joven de 19 años que estaba en el complejo deportivo en el momento del ataque, explicó que tras un primer disparo escuchó una sucesión rápida de tiros. Walsh vio cómo los disparos rompieron ventanas e impactaron en el edificio donde están las duchas y la piscina. Tras ser interrogado por los investigadores y pasar dos horas oculto a la espera de que se confirmara que había pasado el peligro, el joven y otros testigos abandonaron en lugar del ataque. 

Según informó el hospital donde fue ingresado tras el tiroteo, el congresista Steve Scalise se encontraba en estado crítico. “Scalise, que recibió disparos junto con otras cuatro personas, fue herido críticamente de bala en la cadera”, reveló el hospital Washington MedStar, centro de salud en el que el legislador era tratado tras el tiroteo y donde fue operado de urgencia. Además de Scalise, el hospital MedStar informó que estaba atendiendo a otro de los heridos, que según el parte médico estaba en buen estado. Entre los cinco heridos estaba Zachary Barth, asesor de la oficina del congresista Roger Williams; Matt Mika, ex asesor legislativo y miembro de un grupo de cabildeo, y dos policías del Capitolio, encargados de proteger a Scalise, que por su rango tenía seguridad en todo momento, algo que contribuyó a que el atacante no causara más daño. 

Steve Scalise es el decimoséptimo legislador atacado por disparos en la historia de Estados Unidos y el segundo en recibir un tiro en casi cuatro décadas. El representante de Luisiana, tercer republicano de mayor rango de la Cámara de Representantes, es el primer legislador estadounidense en resultar herido en un tiroteo desde enero de 2011, cuando la congresista demócrata Gabrielle Giffords resultó gravemente herida por un disparo en la cabeza, durante un ataque en el que murieron seis personas en Arizona. Al menos siete miembros del Congreso fallecieron en ataques armados desde 1789, según un informe de 2011 del Servicio de Investigación del Congreso, aunque la violencia fue más intensa durante el siglo XIX, cuando los duelos eran comunes.

En una discurso de 4 minutos oficiado desde la Casa Blanca, donde habló con tono medido, Trump anunció: “El atacante ha muerto”. El mandatario llamó a la unidad política tras informes que indicaban que el autor del tiroteo tenía ideas progresistas y quería destruirlo. “Podemos tener nuestras diferencias, pero en tiempos como estos nos viene bien recordar que todos los que sirven en nuestro Capitolio están ahí porque aman su país. Somos más fuertes cuando estamos unidos y cuando trabajamos juntos por el bien común”, enfatizó Trump. Según el presidente, muchas vidas se habrían perdido de no ser por las acciones heroicas de dos miembros de la policía del Capitolio, que se enfrentaron al atacante y resultaron heridos. Sobre Scalise, Trump dijo que es “un buen amigo, patriota y luchador”, y que se recuperará del ataque. El presidente no hizo mención al control de armas de fuego en Virginia, donde las leyes al respecto son muy permisivas. 

El agente del FBI, Tim Slater, a cargo de la investigación, dijo que no se pueden determinar sus motivaciones y que analizan todos los ángulos. Slater insistió en que es muy pronto para afirmar si el ataque iba dirigido específicamente contra los congresistas republicanos que participaban en el entrenamiento.