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Una peregrinación que no para

La casa de Cristina Kirchner transformada en un altar

La Policía porteña esta vez mantuvo los carros de asalto a unas cuadras de la esquina de la Recoleta donde la gente espera a la Vicepresidenta para tocarle la mano. Los lugareños espantados que arrojan bollos de papel mojado y agua desde las alturas contra los que se acercan.

(Leandro Teysseire)