Casualidad, o no, horas antes de la última audiencia del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa (que, además, coincide con el tercer aniversario del hecho), se divulgó un video hasta ahora desconocido que registra la secuencia completa del ataque que acabó con la vida del joven de 18 años. El mismo fue registrado por un domo de seguridad de la Municipalidad de Villa Gesell ubicado en un poste de la esquina de las avenidas 3 y Buenos Aires sobre la mano norte (es decir, la que está frente al boliche Le Brique). 

Crimen de Fernando Báez Sosa: el nuevo video de una cámara de seguridad

Si bien en el video no se puede verse en detalle la golpiza (la perspectiva es tapada por el techo de una parrilla), permite ver con claridad todo el contexto, algo que hasta ahora no se apreciaba en continuado, ya que de momento solo habían circulado breves videos que particulares presentes registraron con sus teléfonos celulares. Estas nuevas imágenes permiten ver por primera vez los movimientos de los efectivos policiales en la zona, los patrulleros que acuden una vez perpetrado el asesinato y la llegada de dos ambulancias, una de ellas del SAME, en la cual fue trasladado Báez Sosa hacia el hospital local, a unos cuatro kilómetros de distancia.


La cinta forma parte del expediente, es una edición de doce minutos de duración y comienza a las 4.32 horas de la madrugada del 18 de enero de 2020, en el preciso momento en el que Fernando Báez Sosa sale de Le Brique luego de ser expulsado y cruza la avenida Buenos Aires en dirección al kiosco donde los testigos cuentan que el joven compró un helado. Allí se observa a Báez Sosa en cueros y con una remera negra en su mano derecha, la cual había sido desgarrada durante la pelea producida dentro de la disco.

La actuación de la Policía bonaerense

Dos minutos después aparecen tres efectivos de la Policía Bonaerense sobre la avenida Buenos Aires, de cara a la entrada de Le Brique, y luego cruzan a la vereda de enfrente, donde para ese entonces Báez Sosa estaba tomando el helado, aunque instantes más tarde vuelven sobre sus pasos mientras se observa un amontonamiento de gente en el acceso del boliche. Allí es cuando los uniformados intentan alejar a los rugbiers hacia el norte de la avenida, casualmente en dirección hacia donde se encontraba la casa que ellos habían alquilado (a unos cien metros del lugar).

A las 4.44 los policías abandonan la zona en dirección al paseo 102, donde presuntamente se estaba produciendo el otro incidente al que ellos aseguran haber acudido. El conflicto frente al boliche aún no se había desactivado, y de hecho da la sensación de que los uniformados dejan el lugar mientras Báez Sosa y los rugbiers estaban cara a cara (pese a que en escenas anteriores estos eran alejados de allí).

La interpretación se desprende de una observación evidente: tan solo segundos después comienzan a verse movimientos bruscos alrededor de la “zona ciega” (tapada por el techo de la parrilla donde otro video muestra a los rugbiers abrazándose entre ellos tras consumarse el asesinato). La violencia de la paliza puede notarse en las reacciones de las personas que están alrededor: algunos se alejan en estampida, mientras que un joven de remera negra se toma la cabeza con las manos en plena calle.

Ese tramo permite medir con claridad la duración de la golpiza: tan solo dos minutos después los rugbiers dejan el lugar en dirección a la casa que alquilaban, se detienen debajo del techo de la parrilla para abrazarse con gestos eufóricos (algo que el plano del domo ya llega a tomar) y luego redoblan el paso de su escape tras observar que la misma policía que los había echado estaba regresando al lugar.

Los efectivos cruzan la avenida Buenos Aires caminando hacia donde se había producido el ataque y un minuto después se ve a tres de ellos corriendo por el mismo lugar por eñ que los rugbiers se habían retirado. Eran las 4.47 de la madrugada y Báez Sosa yacía inmóvil al lado del cantero que hoy se convirtió en un altar. Esta postal se contradice con la versión de que uno de esos policías había escuchado a Fernando gritar, para lo cual (a la luz de este nuevo video) no dan los tiempos. Instantes después se supone que la policía logra interceptar a los rugbiers en la vereda de un supermercado, a una cuadra de Le Brique y a escasos metros de la casa que ellos ocupaban, aunque las imágenes de la cámara de seguridad de ese comercio muestran que los policías los dejan ir luego de una breve requisa.

En lo sucesivo, las reacciones de las personas presentes en el lugar es de desesperación por la brutalidad vista. Así van transcurriendo los hechos hasta que una ambulancia de color rojo llega recién a las 5.05, aunque el personal que parece socorrer al joven baja de otro vehículo que arriba recién a las 5.08. Para ese entonces ya habían pasado casi 35 minutos de la golpiza fatal. Con la avenida Buenos Aires cortada al tránsito por una camioneta policial, Báez Sosa es subido al móvil del SAME a las 5.10 en dirección al hospital Arturo Illia, donde fuentes médicas certificaron que el joven estaba sin vida (la autopsia determinó la causa de muerte como “paro cardíaco producido por shock neurogénico debido a traumatismo de cráneo”).

En las últimas horas circuló la versión de que, al momento de los alegatos, la defensa de los rugbiers a cargo del abogado Hugo Tomei intentará cambiar la calificación inicial de “Homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas con alevosía” a “Homicidio en riña”, lo cual, en el caso de prosperar, morigeraría ostensiblemente la posible pena de los acusados (bajando de prisión perpetua a entre dos a seis años de cárcel, de los cuales tres ya cumplieron con la preventiva que pesa sobre ellos). Ni los testimonios ni este nuevo video parecen darle sustento jurídico a ese último intento.

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