Más allá de las críticas públicas que hicieron los candidatos de la oposición a la convocatoria del gobernador Omar Perotti para que se reúnan los equipos técnicos con funcionarios actuales para empezar a diseñar una política de Estado en seguridad que sea sostenible en el tiempo y baje los niveles de violencia urbana; en privado fue por demás considerada la invitación e incluso algunas reuniones ya empezaron a darse con la más estricta reserva. Como se hacen los encuentros donde realmente se determinan cosas importantes.

Faltan las primarias, las generales y el proceso de transición que comenzará una vez que esté determinado por el voto quién será el nuevo ocupante de la Casa Gris. Pero hay algo que ya está claro: La tensión que se vió en el pase del testigo entre el socialismo y el peronismo en 2019 no será igual a partir de conocidos los resultados electorales. Aquellas sospechas mutuas, un presupuesto amañado que dejó Miguel Lifschitz antes de terminar el mandato y, sobre todo, la convicción desde mucho antes de que era Perotti el único que podría desalojar al socialismo del poder, dieron el marco y el contexto para que no hubiera acuerdo ni siquiera en los números que figuraban claramente en los papeles. Los largos meses que transcurrieron entre el resultado de aquellas elecciones y el traspaso del poder terminaron por complicar más las cosas, en desmedro de todos los santafesinos.

Si a Perotti le toca entregarle la banda y el bastón a alguien de su propio partido no hay inconvenientes a la vista. Y si corresponde el traspaso con alguien de la oposición, no todos son lo mismo.

Carolina Losada, por ejemplo, ya conversó con la ministra de Gobierno, Celia Arena y varios técnicos del sector obtuvieron números de Economía que les permiten afirmar que “lo que vemos es que las cuentas están ordenadas y que la provincia tiene un estado de deuda razonable”, como admitió uno de los hombres clave en el grupo más cercano a la senadora nacional. Es más, entre los puntos que le interesan a este sector de Unidos para Cambiar Santa Fe figura la modernización del Estado que “el gobierno peronista no profundizó como debía. La despapelización de los trámites y la aceleración de todo el andamiaje burocrático debe avanzar”, señalaron. Y ponen como ejemplo que en Entre Ríos, a los productores agropecuarios les lleva sólo cinco días obtener los beneficios por emergencia climática y “acá en Santa Fe más de 20 días. Y estamos hablando de Entre Ríos no de Finlandia”, grafican.

En materia de seguridad el sector de Losada pide detalles del proyecto que puede avanzar en la construcción de una cárcel provincial para detenidos de alto perfil y la reforma del Servicio Penitenciario para poder cortar el hilo de delitos que se encadenan a partir de las comunicaciones desde los penales. Y, por supuesto, la formación policial es otra de las materias que siguen de cerca los técnicos que rodean a la senadora nacional.

Estos niveles de contacto y confianza no se reproducen ni con Maximiliano Pullaro ni con Mónica Fein. Los dos son ex integrantes del Frente Progresista y la desconfianza con Perotti es mutua. La última vez que el gobernador se sentó a una mesa con Pullaro le recriminó al diputado porque se reía en el encuentro mientras se trataban temas delicados de seguridad. Esto no quiere decir que no haya enviados de esos sectores si es que se formaliza la convocatoria gubernamental, sobre todo porque habría costos políticos para aquellos que no se muestren dispuestos a un acuerdo transversal para hallar soluciones para un tema tan sensible.

Es cierto que muchos entienden que el gobernador quiere repartir responsabilidades sobre la seguridad sobre el final de su mandato y en una materia en la que el gobierno no encontró aciertos. Pero no es menos cierto que a esta altura todos comprenden que se trata de un problema estructural de la provincia que debe encontrar amplios acuerdos para arribar a otros resultados y dejar de cuadriplicar la tasa nacional de homicidios por habitantes.

La Paso más picante

Para muchos el choque electoral entre Losada y Pullaro es el más vibrante, sobre todo por las posibilidades de ambos. Pero también se observa desde el peronismo que una salida de cause en los límites de esta interna podría favorecer las chances de candidatos más racionales y serenos como el caso de Marcelo Lewandowski dentro de Avancemos Juntos.

Si bien fue Losada la que empezó marcando límites cuando dijo que “nosotros no tenemos a ningún candidato que haya tenido relación con el narcotráfico” y le apuntara a Pullaro porque “ya estuvo (como ministro de Seguridad) cuatro años y chocó la calesita”; desde su entorno aseguran que “no hacemos campaña sucia: lo que tenemos que decir lo decimos de frente y públicamente”. En alusión a algunos videos que se multiplicaron en las redes sociales y que perjudicaban a la senadora nacional.

“Casi no hemos pautado en redes, no gastamos una fortuna para hacernos autobombo y campaña sucia”, dijeron en el entorno de Losada en clara alusión a Pullaro aunque sin nombrarlo. De hecho, el diputado provincial del radicalismo figura al tope de la inversión publicitaria en redes sociales en un informe que publicó RosarioPlus. Con 2.518.882 pesos, el candidato duplica, por ejemplo, a todos los candidatos juntos del peronismo. La cifra puede parecer irrisoria para una campaña pero hay que tener en cuenta que los costos en publicidad en redes son muchísimo más bajos que en medios tradicionales. Además, los datos son abiertos y no hay manera de ocultarlos.

En el sector que asesora a la senadora de poca experiencia política aseguran que en sus mensajes “van a encontrar firmeza pero no guerra sucia”. Y aseguran que después del fin de semana largo comenzarán a difundir los proyectos de un posible futuro gobierno. “Una idea por semana durante siete semanas”, prometieron.