Silvia Gómez Giusto y Aliana Alvarez Pacheco son dramaturgas y directoras de teatro. Se conocen desde hace más de veinte años, cuando se dedicaban a la danza contemporánea y se cruzaban en el Centro Cultural Ricardo Rojas. Silvia enseñaba y Aliana tomaba clases. Pero mucho antes de esta confluencia, había otras que las unían sin saberlo. De niñas, frecuentaban con sus padres el Teatro San Martín y el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). Eran las salidas culturales que las acercaron al arte. “Mis padres me decían que el museo era un castillo pero sin princesas, con otro tipo de tesoros: las obras de arte”, recuerda Gómez Giusto, que entonces ya se fascinaba con ese universo poblado de cuadros y esculturas. Después de la danza, ambas se volcaron al teatro. Se formaron en dramaturgia, dirección y trabajaron juntas en varios proyectos. Uno de los últimos es el LAV, el Laboratorio de Artes Vivas, una iniciativa de la Asociación Amigos del Bellas Artes, que en plena pandemia se arriesgó a cruzar, primero de manera online, las artes visuales con otras expresiones artísticas mediante seminarios y talleres. 

Silvia se quedó con ganas de más, quería crear una obra de recorrido en el museo que tanto la marcó de chica. Y no dudó en hacerlo junto a Aliana. Ganaron el premio Ensayar Museos 2022 de la Fundación Williams, destinado a repensar el vínculo con estos espacios; recibieron el apoyo de PRODANZA, de Paraíso Club de Artes Escénicas y de Amigos del Bellas Artes como institución programadora del proyecto. Se embarcaron en un proceso de investigación que incluyó entrevistas a artistas de distintas disciplinas, para ahondar en la relación que tenían con el museo. “Nos dimos cuenta de que más allá de nuestras experiencias personales, se podía armar un museo propio, una colección hecha de ciertos espacios, obras, detalles, lugares de la ciudad donde quedan impregnados huellas y recuerdos de lo vivido por cada uno de nosotros”, cuentan las directoras a Página/12. Así nació Un paisaje para mí, un recorrido sonoro performático que acaba de estrenarse en el interior y en los alrededores del MNBA, y que cruza las artes escénicas con las artes visuales.

“La pregunta inicial era qué podían aportar las artes vivas al recorrer, al vincularse con un museo para hacer esa experiencia más sensorial”, asegura Alvarez Pacheco. Gómez Giusto agrega: “Se trata de ver el museo como un teatro, como un escenario posible para una obra ficcional. No nos queríamos meter con la historia del arte, que no es nuestra disciplina, sino generar una ficción en un espacio que, además, contiene un montón de pequeñas ficciones porque cada obra de arte narra una historia”. 

Con la intuición de que la creación tomaría la forma de una deriva, de una voz en primera persona alejada de toda solemnidad, dieron forma a un monólogo interpretado por la talentosa actriz Pilar Gamboa, que lxs participantes escuchan a través de auriculares, previa descarga con celular y QR. 

 “Construimos un personaje que va encontrando algo de su propia colección, de su vida, en el recorrido por el museo. Es ese personaje con sus recuerdos y sus pensamientos, el que nos fue llevando a detenernos en algunas obras en especial, más allá de algunas que nos convocaron puntualmente, como la escultura Los primeros funerales, con Adán y Eva sosteniendo el cuerpo muerto de Abel”, advierten. Es la voz de una mujer que se pasea por distintos tonos y estados emocionales, nunca impostada, siempre cercana, a la vez simple y profunda, que deja asomar el humor, la inocencia, el dolor, la reflexión lúcida, la ternura.

El recorrido es para unas treinta personas como máximo; se extiende por la colección permanente ubicada en la planta baja y por ciertas zonas del exterior del edificio. Además del relato y de las obras de arte, la propuesta incluye un aspecto sonoro y otro vinculado a los cuerpos en movimiento, que son otras formas de traducir emocionalmente lo que circula en el museo. “Hay tres performers: Mariela Puyol, Valeria Polorena y Lucas Minhondo, que no sólo nos van guiando en ese devenir sino que construyen más paisaje a lo largo del recorrido”, agrega Gómez Giusto. Con coreografía de Gustavo Lesgart, lxs tres bailarines “aportan otra capa al relato y producen algo del orden de lo vivo. Son cuerpos que prueban cosas que uno no está acostumbrado a habitar, a ver en un museo”, dice Alvarez Pacheco, marcando la diferencia con la rigidez de los cuerpos que predomina en este tipo de espacios. 

La banda sonora que escuchan lxs participantes y lxs performres es obra de Andina Music, el cuarteto de Axel Stahler, Mauro Saini, Santiago Bargman y Santiago Reta, que genera atmósferas y música incidental envolventes y fluídas. “A Axel Krygier le pedimos que trabajara sobre una sala en particular, la de Arte Argentino del siglo XIX, que abarca tres espacios. Y que tradujera, de algún modo, ese lenguaje visual a música. Hizo un trabajo impresionante sobre las batallas de Cándido López, por ejemplo, creando una melodía más energética y oscura; luego compuso melodías más luminosas para la sala de paisajes”, describe Pacheco. Esta experiencia de 40 minutos transcurre mientras el museo está abierto al público. 

Mariano Gilmore, de Amigos del Bellas Artes, explica que la apuesta del museo es cruzar las artes, imprimir dinamismo y vitalidad en visitas guiadas, actividades educativas, cursos y otras propuestas. Por eso, Un paisaje para mi es totalmente congruente con el trabajo que, desde la Asociación, vienen realizando para propiciar nuevas formas de acercarse al arte y para derribar fronteras entre lenguajes y disciplinas. “Lo que nos interesa siempre es poner en funcionamiento los sentidos para conectar con el arte”, asegura Gilmore. Las próximas funciones son el 25 de agosto a las 17 y 19 horas, el 1 de septiembre en los mismos horarios y el 22 de septiembre a las 17. Las entradas se compran por https://amigosdelbellasartes.org.ar/un-paisaje-para-mi/. El punto de encuentro es la Sala Prisma de Amigos del Bellas Artes (Av. Figueroa Alcorta 2270). Se recomienda llegar media hora antes de la función, llevar celular, auriculares y calzado cómodo. En caso de lluvia, las funciones se reprograman.