Esa consigna, con la que encabezamos nuestra masiva Marcha del Orgullo el pasado 4N en Buenos Aires, y otras cuantas marchas en todo el país, mantiene total vigencia. Cuando varios meses antes de las elecciones la consensuamos en la Comisión Organizadora, que integramos más de 60 agrupaciones de un abanico político y social muy amplio, fue con la certeza de que se venían tiempos complejos. Tiempos de resistencia, de defensa de nuestros ya magros bolsillos y también de todos los derechos que conseguimos en tantos años de lucha colectiva.

Este nuevo gobierno, reaccionario en toda la línea, nos plantea mayores desafíos. Pero en su avance antiderechos hay responsabilidades que no cabe eludir. Que acá, como en todo el mundo, hay un nicho social bien de derecha, ya se sabe. Lo nuevo fue que millones, como voto castigo al gobierno anterior, eligieron esa misma y errada opción. Y la causa tiene nombre: frustración. Si la heladera llena terminó en más inflación y más pobreza; si volver mejores terminó en más FMI y más corrupción; y si el Ministerio de largo título terminó en cáscara vacía, ajena a las necesidades de mujeres y disidencias, se les abrió la puerta a los dinosaurios.

Así las cosas, desde ahora tenemos dos tareas clave. Una es la de defender cada logro, cada derecho en materia de género y diversidad. Y lo haremos con las mismas herramientas con las que los supimos conseguir: la organización y la movilización, siempre con unidad en la diversidad. En todas las reuniones de balance de las comisiones organizadoras de las marchas, de la Federación Argentina LGBT y de otras asambleas unitarias, en el activismo se afianza esa misma convicción. También la de tejer solidaridad con los demás reclamos sociales que surjan.

La otra tarea es más de fondo, política. Este sistema capitalista y patriarcal, decadente y dependiente, y encima con Milei en la Rosada, sólo puede ofrecer cada vez más ajuste y menos derechos. Y tampoco va más “pelear desde adentro” del pejotismo. Llegó entonces el tiempo de empezar a construir algo nuevo y distinto, junto con la izquierda, para ir por cambios de carácter antiimperialista, anticapitalista, hacia el socialismo. Desde ya, también en el Frente de Izquierda Unidad hacen falta cambios: abandonar todo sectarismo, ir más allá de lo electoral, abrir espacios de participación cotidiana a la militancia independiente o que está buscando nuevas alternativas, convocar, escuchar. Para ese proyecto político superador, nuestra total disposición.

*Libre-Diversidad-MST