Las comunidades de las tres ciudades que integran la Región Capital, Berisso, Ensenada y La Plata, convocadas por el Puerto La Plata, conmemoraron y celebraron el 28 de febrero un nuevo aniversario de la llegada del sable corvo de San Martín al muelle 9 de ese mismo puerto, en idéntica fecha de 1897.

La recreación se realizó por tercera vez, y va camino de convertirse en una fiesta popular de la región, en la que se rescata el valor de la soberanía y las figuras de San Martín y Rosas. En esta ocasión contó además con algunas particularidades.

En primer lugar, quienes entregaron el sable no fueron granaderos sino granaderitos: chicos de seis y siete años, que cursan en la Escuela de Estética de Ensenada, especialmente ataviados para la ocasión, además de hijos y nietos de trabajadores portuarios.

Luego, fue la primera vez que la recreación contó con la presencia de autoridades de los tres distritos. Además del presidente del puerto, José Lojo, suelen concurrir los intendentes Mario Secco y Fabián Cagliari.

Esta vez, además, estuvo el presidente del concejo deliberante platense, Marcelo Galland, en representación del intendente Julio Alak, que no pudo asistir por motivos de agenda. El antecesor de Alak, Julio Garro, no iba ni enviaba a nadie. Tampoco respondía las invitaciones.

Participaron la Prefectura, la Armada y distintas instituciones de las tres ciudades, incluidas la banda de música militar, las logias masónicas locales y los representantes de las colectividades. 

La embarcación utilizada fue el ferry de la Escuela Naval Militar. De allí descendieron los pequeños granaderos, con la réplica del sable, que dejaron expuesta a la vista de los varios centenares de asistentes.

Antes, para amenizar la espera de la llegada y atraque del ferry, tres representantes de las Abuelas Lee Cuentos una institución local dedicada a promover hábitos de lectura, contaron algunas de las principales características del famoso sable.

Se trata de un arma de origen árabe, que acompañó al Libertador a lo largo de toda su vida, que al momento de comprarlo tenía ya cien años. Su empuñadura es de ébano, tiene una hoja extremadamente filosa y resistente, de más de 80 centímetros y pesa 910 gramos”.

En la apertura, Lojo hizo referencia a las estrofas del himno. “La libertad que cantamos recién no es cualquier libertad. Es la libertad que se construye día a día, en comunidad, para el buen vivir de todos nosotros. Eso es lo que hicieron los patriotas de la Vuelta de Obligado que hoy recordamos. Pusieron el cuerpo”.

Agregó que "en 1897 este puerto era prácticamente nuevo. Fue hecho para la provincia más importante, pero al servicio de una nación", en una alusión elíptica a los conflictos recientes entre el presidente y los gobernadores.

A continuación, Fabián Cagliardi, intendente de Berisso, recordó que “no hace mucho el puerto estaba cerrado a la sociedad. Los vecinos pasaban por delante pero no podían entrar. Esta gestión lo integró, por eso estamos acá hoy”.

Finalmente, el intendente de Ensenada, Mario Secco, dio una breve lección de historia local. “Ensenada se fundó en 1801, todavía bajo bandera española. Acá se combatió las invasiones inglesas, pero también las portuguesas y brasileñas. Acá, en el monte de la isla Santiago, combatió Guillermo Brown, el San Martin del agua”.

Enseguida lo comparó con el presente para dar “un mensaje político”. “Hoy tenemos las obras y las escuelas paradas. Eso no daña al intendente. Eso daña la posibilidad de crecimiento educativo, de los chicos y de las ciudades, eso daña nuestra soberanía. Nuestros hijos van a ser mejores que nosotros porque van a escuelas públicas, gratuitas, libres y eso no se puede detener”.

Por último, advirtió: “dejen de mentir con el derrame, eso no existe, nunca ocurrió. San Martín no se abrazaba con el imperio, defendía lo que tenía que defender”.

La historia del sable

Cuando San Martín partió al exilio en 1824, dejó su sable en Mendoza. Más tarde, en 1837, le encomienda a su yerno, que viajaba a Argentina, que se lo recupere. “Me ha servido en mis batallas y le servirá a algún nietecito si lo tengo”, le explicó por carta. Esa frase fue la que disparó la idea de los granaderitos.

San Martín decidió legarle su sable a Rosas luego de la Vuelta de Obligado, como reconocimiento a su compromiso en la defensa de la soberanía nacional, que lo había impresionado positivamente. El sable recién llegó a manos de Rosas el día de la muerte del Libertador, el 17 de agosto de 1850. Años más tarde, le tocó a Rosas partir al exilio y llevó el sable con él.

Casi medio siglo más tarde, el sable estaba en poder del yerno de Rosas, que finalmente lo donó. El sable cruzó el Atlántico, proveniente de Gran Bretaña, y llegó al puerto de La Plata. Allí hizo trasbordo a la corbeta Argentina, en la que siguió viaje hasta Buenos Aires. Hoy se encuentra en el Museo Histórico Nacional, ubicado en Defensa al 1600 de esa ciudad.

1871

Ese año, Juan Berisso abrió su primer saladero en la zona, alrededor del cuál se formó el poblado. El museo local, que actualmente funciona en la planta superior del edificio de la toma de agua de ABSA, adoptó su nombre en honor a esa fecha. 

El museo es una asociación civil, sostenido por el voluntariado de un grupo de vecinos, que ya tiene más de dos décadas de vida. Actualmente colaboran con el puerto en las tareas de puesta en valor del museo del puerto.

La réplica del sable que se utilizó en la recreación forma parte de la colección permanente del museo 1871 y fue prestada para la ocasión. 1871 tiene salas dedicadas a cada uno de los hitos de la historia y la identidad berissense: los frigoríficos, la inmigración, la calle Nueva York. 

Su presidenta, Fabiana Giacomo, destaca el espíritu de cooperación, con el puerto y general entre las instituciones.