La causa del empresario cervecero acusado por abuso tiene un largo historial de instancias dilatorias. La última fue un pedido de nulidad planteado por la defensa de Sergio Coria, que fue rechazado por la Cámara de Apelaciones. Tres años y seis meses pasaron desde la presentación de la denuncia; a pesar de las sentencias y del perfil del acusado, la Justicia sigue sin confirmar la elevación a juicio.

En diciembre de 2020 el empresario Sergio Coria fue denunciado por acoso y abuso sexual por una trabajadora de la cadena de cervecerías de la que el acusado es propietario en Catamarca. A raíz del trauma, la joven se radicó en Córdoba, lugar a dónde Coria fue a buscarla en su nuevo empleo. A raíz del hostigamiento, se realizó una nueva denuncia por violencia psicológica y un pedido de restricción.

A más de tres años de los hechos, la causa sigue sin elevación a juicio. Coria está acusado de cinco hechos concursados de abuso sexual. El resultado de la pericia indica en diferentes partes referencias como “asumiendo la posición de víctima, minimizando la dimensión de sus actos y con un reconocimiento superficial del mismo”. “Se observa escasa posición reflexiva y autocrítica, compatible con rasgos narcisistas en su personalidad”. La misma perito señala “indicadores compatibles con inmadurez emocional y narcisismo”, y que esto “puede hacerse extensivo al área de la sexualidad, activando manifestaciones sexuales inusuales”.

La jueza Rosa Elena Berrondo señala en su última resolución agravios que el abogado del acusado profirió a la denunciante: “no pasaron inadvertidas las descalificaciones personales que el letrado hiciera en la audiencia sobre la supuesta víctima... describiéndola como rebelde y complicada, impulsiva, gremialista o piquetera, y que no era una chica para nada dócil. En esa línea agregó que al existir una relación de confianza con su jefe se tomó ciertas atribuciones o confianzas”.

“Estas expresiones cargadas de sesgos y estereotipos no pueden tener entidad para formar parte de una tesis defensiva, toda vez que el apelante pone en foco el supuesto temperamento de la supuesta víctima, en lugar de direccionar sus argumentos a controvertir los hechos investigados”, afirma.

Obstrucciones

A pesar de que hasta existen filmaciones en las que Coria aparece tocando la espalda y zona de los muslos de la denunciante, la causa no avanza. Ante tales pruebas, la querella manifiesta que hay “una arbitrariedad manifiesta desde el inicio del proceso de obstruir la razonable continuidad del proceso en curso”. Los videos surgen de las cámaras del mismo local, y condicen con el relato de la sobreviviente de Coria: “El video del local, que la defensa expresamente reconoce un hecho coincidente y demostrativo no solo de lo vivido, sino de la veracidad de la denuncia formulada”, expresa el abogado de la sobreviviente en uno de sus escritos.