Desde El Cairo al oasis de Siwa, las nueve horas de monótono asfalto a través del Sahara se deshacen en la arena. El único obstáculo, cincuenta camellos marrones que se resisten a liberar la ruta. A la izquierda, la frontera incierta con Libia: a los cuatro lados, planicies de arena y piedra casi sin arbustos, donde el escorpión vive un año entre una comida y la siguiente –hidratado con la sangre de su única presa-- y se oculta bajo la arena eludiendo el sol. El 96% de Egipto es esto: Sahara. Y Siwa es una esquina nororiental de este desierto del tamaño de EE.UU.
Donde Alejandro Magno oyó al oráculo del templo de Zeus-Amón en Egipto
Siwa, legendario oasis del Sahara
Un viaje a lo profundo del desierto en la frontera con Libia: una aldea bereber con milenarias ruinas en una ciudadela de adobe y salares de aguas azules donde se flota sin nadar.

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Este artículo fue publicado originalmente el día 24 de febrero de 2025