Hoy el mundo celebra el natalicio de un icono musical: Erykah Badu. Nacida el 26 de febrero de 1971 en Dallas, Texas, su impacto trasciende la música, convirtiéndola en una figura que ha influenciado a generaciones. Dueña de un estilo inconfundible y de una lírica que combina espiritualidad, crítica social y orgullo negro, Badu es más que una cantante: es una narradora de la experiencia afrodescendiente en los Estados Unidos.
Desde el lanzamiento de su álbum debut, Baduizm, en 1997, la artista se convirtió en la voz del neo soul, un género que revitalizó la música negra en una época en la que la industria parecía encasillar a los artistas afrodescendientes en formatos predecibles. Con una mezcla de influencias que van desde Billie Holiday hasta The Roots, Badu marcó una nueva dirección para el R&B, abrazando la improvisación del jazz y la cadencia del hip hop.
Erykah Badu y el Woke
Desde su icónica estética hasta sus letras llenas de referencias afrocéntricas, Erykah Badu ha sabido construir un espacio propio en la industria sin renunciar a sus principios. Su álbum New Amerykah Part One (4th World War) es un testimonio de su capacidad para convertir el arte en un manifiesto político, abordando temas como la brutalidad policial, la guerra contra las drogas y la crisis de identidad en la comunidad negra. En este álbum, Erykah trae nuevamente el término woke al centro de la escena. Consecuente con su forma de pensar y actuar, fue con la canción Master Teacher que decidió continuar el legado de quienes la antecedieron.
En 1938, Lead Belly, artista de blues, advertía en una entrevista cómo el poder blanco funcionaba estigmatizando los cuerpos negros y, bajo esos estereotipos, operaba para oprimir con una justificación instalada. En su canción Scottsboro Boys, Belly denunciaba el racismo y la violencia racial en Alabama, donde un grupo de adolescentes había sido falsamente acusado de violar a dos jóvenes blancas, en un claro ejemplo de lo que el feminismo negro define como “el mito del violador negro”.
Esta idea de ser consciente del funcionamiento de un sistema racista desde su misma génesis es lo que lleva al pueblo afrodescendiente a mantenerse alerta, a estar despierto. El woke es antirracismo desde el primer día. En los años 70, una gran cantidad de artistas afroestadounidenses en diferentes disciplinas continuaron difundiendo este término como una herramienta para tomar conciencia de las desigualdades raciales. Erykah fue quien continuó esa línea y funcionó como puente para lo que, ya en 2013, fue el movimiento Black Lives Matter, que, sin lugar a dudas, expandió aún más el discurso con las redes sociales como parte fundamental para la comunicación inmediata.
Mucho más que música, Badu es una comunicadora innata. Su presencia trasciende los escenarios y la ha llevado a ser una voz respetada en el activismo afroestadounidense. Su participación en debates sobre justicia social, identidad y cultura negra la ha convertido en una figura de referencia, especialmente para las nuevas generaciones, que encuentran en ella un modelo de independencia y creatividad.
También se ha visto a Erykah como conductora de los premios Soul Train, y su participación en documentales sobre la historia de la música negra demuestra su compromiso con la preservación de la cultura afroestadounidense como una herramienta de comunicación de la historia y la resistencia. Su trabajo va más allá del entretenimiento: es una plataforma de concientización y empoderamiento.
*Artista y activista antirracista afroargentino de DIAFAR.