Néstor Aguilar Soto, acusado de matar a Catalina Gutiérrez en Córdoba Capital, se sometió a un peritaje psiquiátrico durante la mañana de este martes con el objetivo de no estar presente en el juicio y finalmente fue internado en un centro psico-asistencial. El juicio en su contra que iba a comenzar este jueves fue postergado.
Ángela Burgos Niño, su abogada defensora, solicitó el examen interdisciplinario y argumentó que era para evaluar la capacidad procesal de su defendido. Este estudio tenía por objetivo determinar si Soto podía estar presente en el juicio o si debía seguir el procedimiento judicial a la distancia, mediante Zoom. Carlos Hairabedián, el abogado de la familia Gutiérrez, aseguró que el imputado "quiere evitar una reprobación pública" y que "no quiere dar la cara en el debate".
Según el letrado "los psiquiatras y psicólogos deben determinar si tiene presuntas tendencias al suicidio" y aclaró que la familia no se había pronunciado oficialmente contra el peritaje porque no quería "dilatar el proceso". Previamente a la internación, los padres de Catalina entendieron esta estrategia como "maniobra dilatoria". Eleonora Vollenweider, la madre de la víctima, se había comunicado con la prensa local antes de las últimas novedades sobre la salud de Soto y sentenció: "Quiero verlo, quiero que esté y que asuma lo que hizo" ya que "es totalmente consciente" y "sabe lo que hizo". Ella y el padre, Jorge Marcelo Gutiérrez, serán querellantes en la causa por el asesinato de su hija.
Mientras tanto la abogada Ángela Burgos Niño declaró a un medio que "Néstor (Soto) está muerto en vida, siempre repite que no le alcanzará la vida para cambiar lo que hizo". También afirmó que el imputado desea "estar en el juicio, quiere hablar y responder preguntas".
La abogada negó que Néstor “esté loco, sea un psicópata, un abusador, un monstruo, un violento, un obsesivo, un sádico o mitómano. No tiene ningún comportamiento anterior de violencia con alguien ni conductas lesivas a los demás, tanto mujeres como hombres. No es alguien con apatía o desprecio por el otro. No es un femicida”. Y negó la declaración de Soto a la Policía de que Catalina Gutiérrez era el amor de su vida y que era su mejor amiga, así como rechazó que él estuviera obsesionado con ella. "Lo etiquetaron como un celoso enamorado, planeado homicidio, eso es imposible", resumió Burgos. Su versión indica que el asesinato ocurrió por "un juego de niños pequeños, en el que a él "se le fue la mano".
El jueves 27 de febrero iba a comenzar el juicio por jurados populares, a cargo de la Cámara en lo Criminal y Correccional de 11° Nominación de la ciudad de Córdoba contra Néstor. La carátula del caso es homicidio calificado por alevosía y por mediar violencia de género, imputación que le dio el fiscal de la causa, José Mana, a quien Soto le confirmó que él la mató.
El Tribunal que juzgará los hechos está compuesto por los jueces Horacio Augusto Carranza (presidente), Susana Frascaroli y María Gabriela Rojas Moresi. De acuerdo al Código Penal, Soto solamente podría recibir una condena a prisión perpetua en caso de ser hallado culpable.
La reconstrucción del caso
El 17 de julio de 2024 Catalina Gutiérrez había pasado por la casa de Néstor Soto a bordo de un Renault Clio, propiedad de la madre de la joven, para que ambos se trasladaran hacia una reunión con sus amigos, aunque nunca llegaron a la salida grupal. Catalina fue golpeada y estrangulada en el domicilio de Soto. Una vez fallecida, Soto colocó el cuerpo de Catalina en el Renault Clio y se movilizó hasta el barrio Ampliación Kennedy, donde abandonó el auto y pretendió incendiarlo.
Sin embargo, su estrategia para eliminar las pruebas no funcionó ya que el vehículo y el cuerpo de Catalina Gutiérrez no llegaron a quemarse por completo. Además, las cámaras de seguridad identificaron a Soto cuando sacaba del interior de su vivienda el cuerpo de Catalina. La familia Gutiérrez pudo encontrar a la joven por intermedio de su hermana, quien la rastreó por un sistema de ubicación geográfica que permite localizar celulares. Gracias a ello dieron con el cuerpo de Catalina Gutiérrez dentro del Renault Clio.
Néstor Soto se había mudado a Córdoba para estudiar arquitectura. Allí se hizo amigo de Catalina y de su círculo. Las amigas en común señalaron poco después del femicidio que Soto tenía celos de que Catalina Gutiérrez estuviera en pareja. En declaraciones a la Policía, Soto les habría dicho que su víctima era "el amor de mi vida". Según pericias psicológicas y psiaquiátricas previas realizadas sobre el asesino, se concluyó que "actuó sabiendo perfectamente lo que hacía".
Las pruebas
Además de las cámaras de seguridad que lo ubican en el lugar de los hechos cargando el cuerpo sin vida de la víctima, en el domicilio de Soto se encontró un anillo de Catalina, que lo habría perdido en un forcejeo para defenderse. A pocas semanas de ocurrido el crimen, el 2 de agosto de 2024, Néstor Soto se lamentó en un diálogo con el fiscal José Mana: "Me cagué la vida y le cagué la vida a la familia de Catalina". Y concluyó: "Yo la maté".