En 2010, Marie-France, la ex esposa de Joël Le Scouarnec, escribió una carta en la que suplicaba a sus amigos proteger a su hijo menor, al que describía como el único inocente, ajeno al oscuro pasado de su padre. En ella, expresaba su temor de que el pequeño pudiera algún día conocer los terribles hechos cometidos por el cirujano, acusado actualmente de agredir sexualmente a 300 menores durante décadas.

El documento, recientemente exhibido en el tribunal penal de Morbihan en Vannes y difundido por algunos medios de prensa franceses, fue enviado siete años antes de la primera denuncia formal contra Le Scouarnec. Aquel mensaje, que mezclaba detalles triviales con una petición desesperada de ayuda, ha despertado inquietudes en el marco del juicio, ya que contradice la versión que Marie-France había ofrecido desde la detención de su ex marido en 2017. En declaraciones anteriores, la mujer había asegurado no haber sospechado nunca nada sobre las inclinaciones pedófilas de Le Scouarnec, llegando a afirmar que solamente descubrió “sus cuadernos” tras su aprehensión, pese a una condena previa por posesión de pornografía con niños en 2005.

Sin embargo, dos víctimas del acusado, Agnès y Fanny --esta última también amiga de la familia y sobrina de los implicados-- ponen en entredicho esa narrativa. Ambas sostienen que la carta es una evidencia clara de que Marie-France tenía conocimiento de los actos ilícitos de su ex esposo. Según sus declaraciones, de haber denunciado esa información desde el inicio, podrían haberse evitado muchas de las víctimas. Estas testigos, que pronto comparecerán en el juicio representadas por la abogada Nathalie Bucquet, apuntan a que la falta de acción por parte de la ex esposa facilitó la prolongación de los crímenes cometidos durante treinta años.

Está previsto que la mujer declare este miércoles, en el que será seguramente el testimonio más importante de la tercera jornada del juicio.

Además, medios de prensa presentes en la sala difundieron el testimonio de un perito psiquiatra que analizó al ahora excirujano en el momento de su detención. El perito manifestó que Le Scouarnec le contó que su padre había abusado de 

su hijo menor y que se lo había contado. El joven, presente en la sala, aseguró no tener ninguna noticia de esa situación. "Mi padre le hizo una fellatio y viceversa", detalló el cirujano. También relató que otro de sus hijos fue sometido al mismo abuso. Pero negó todo esto frente al fiscal, durante la instrucción de la causa. 

El hijo menor del excirujano, de 37 años, describió como "absolutamente normal" la relación con sus padres y aseguró que "tuve una infancia feliz y una buena educación, sin prejuicios. Nuestros padres nos dejaron explorar lo que queríamos hacer, sin imposiciones". Pero esta felicidad se desvaneció con la detención de su padre. Reconoció que siente estrés y está morbosamente preocupado por la seguridad de su hijo, de 3 años. "No puedo dejarlo solo con nadie, únicamente en la guardería, con todas mujeres". 

Para terminar su testimonio, el hombre expresó: "Este hombre es muy diferente de mi padre, el hombre que me crió. Siempre le estaré agradecido a mi padre por todo lo que hizo por mí". 

Otro hermano, del que también había abusado el abuelo según el relato ante el perito psiquiatra, aseguró que sí recuerda haber sufrido abusos por parte de su abuelo. "Tenía 5, 9 y 10 años cuando sucedió. Recordaré las imágenes y los detalles el resto de mi vida. Abusó de mí en su casa, en la cocina, frente al televisor... Pero no estoy preparado para hablar públicamente de esto, ante un tribunal. No voy a hacer ningún reproche", terminó su declaración.

Los hechos que se juzgan ocurrieron de 1989 a 2017 y tuvieron lugar en varias clínicas privadas y hospitales públicos del oeste de Francia en los que ejerció como cirujano digestivo. Le Scouarnec violaba y abusaba sexualmente de sus pacientes, a algunos mientras aún seguían bajo los efectos de la anestesia tras haber sido operados, a los más pequeños (de menos de tres años) en las revisiones. Todo esto lo anotaba minuciosamente en unos diarios que han sido claves en la investigación en su contra. Incluso tenía hojas de Excel donde inventariaba a sus víctimas. Las 300 agresiones por las que se le juzga ahora no son las únicas, para otras 60 no había suficientes pruebas o se decretó que habían prescrito.

El excirujano ya fue condenado en 2020 a 15 años de cárcel por abusos sexuales y violaciones contra otras cuatro niñas, dos de ellas sus propias sobrinas. En 2005 también había sido sentenciado por tenencia de imágenes de pornografía infantil tras una ivestigación del FBI. A pesar de todo, siguió ejerciendo como médico y tratando a diario con menores, de los que siguió abusando impunemente. Todo se descubrió el 2 de mayo de 2017, cuando la Policía lo detuvo.

Su vecina de 6 años contó a sus padres que Le Scouarnec le había penetrado sus partes íntimas. Cuando la Policía registró entonces su casa encontró miles de documentos sobre pornografía infantil, muñecas de diferentes tamaños, pelucas y sus diarios, en los que reconocía ser un "exhibicionista, voyeur, sádico, masoquista, escatológico, fetichista, pedófilo" y aseguraba "ser muy feliz" con todo ello. Ahora se enfrenta a la máxima pena, 20 años de cárcel, por agresión sexual y violación agravadas.