La misión que tenía Boca no era inalcanzable. El equipo debía revertir una serie que estaba perdiendo apenas por un gol, un resultado bastante favorable luego de lo que había exhibido en el encuentro de ida en Lima. La clasificación a la siguiente instancia de la Copa Libertadores era el único objetivo.

Boca afrontó la revancha con mayor decisión, sobre todo desde la actitud, algo que se le venía reclamando a los futbolistas. La postura que tomó fue ubicarse en el campo de los peruanos y tener el dominio de la pelota, algo fundamental para ejercer supremacía sobre su adversario.

La euforia llegó rápido, apenas cuando habían pasado cinco minutos: Saracchi envió la pelota al área desde la izquierda buscando a sus compatriotas uruguayos (Cavani y Merentiel), y el que se vio sorprendido fue Trauco, que intentó despejar con el pecho, pero terminó metiéndola en su propio arco.

El envión que le daba la ventaja desde temprano hacía suponer que Boca se iría encima de su rival para poder aumentar la diferencia. Sin embargo, el equipo fue perdiendo intensidad y ya no ejercía el dominio del principio. Inclusive, Alianza llegó a la igualdad a través de Barcos, que convirtió con un cabezazo luego de conectar un envío desde la derecha. La incredulidad fue enorme en el estadio.

El gol volvió a impulsar a la gente con cantos que le pedían más entrega a los jugadores. Y eso provocó más desorden en el equipo, que ya no tenía la iniciativa y también cometía desatenciones defensivas. Precisamente en una de ellas, Marchesín evitó el segundo gol visitante cuando apareció ante la entrada de Erick Castillo.

La desesperación fue el factor común en el segundo tiempo, por la urgencia que tenía el plantel y por la ansiedad que el público transmitía desde afuera. Cavani hizo rozar la pelota en el palo en la primera jugada, con un desplazamiento desde la derecha hacia el centro del campo. Zenón, también apareciendo por la derecha, realizó una jugada similar y el arquero Viscarra respondió bien.

La insistencia de Boca encontró respuesta a los 58 minutos, cuando Zenón marcó el gol con un cabezazo, luego de capturar un rechazo del arquero por otro golpe de cabeza de Rojo. El juego se volcó hacia el arco de Alianza, y el arquero era el que sostenía el resultado para tratar de llegar a la definición por penales.

La meta de los peruanos llegó porque en el final Cavani tuvo una pifia grosera de frente al arco, y Boca hizo ingresar a Brey para los penales. El chico no atajó ninguno y Velasco no convirtió el suyo, atajado por Viscarra.

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