Tras haberse negado a tratarlo durante las sesiones ordinarias que cerraron en diciembre, ras bloques de la oposición pidieron que el Presupuesto bonaerense se trate luego de la apertura de sesiones que el gobernador Axel Kicillof encabezará el próximo miércoles 5 de marzo.
Se trata de la UCR-Cambio Federal, el PRO y la Coalición Cívica que elevaron un pedido para que se habilite al debate inmediatamente luego del discurso del gobernador, algo que, por la dificultad que representa arroja un manto de dudas sobre las verdaderas intenciones del interbloque. Con firmas de Maricel Etchecoin, Matías Ranzini y Diego Garciarena, el pedido ya ingresó a la presidencia de la cámara baja aunque las chances de alcanzar el tratamiento parecen remotas.
“Nos dirigimos a usted a los efectos que contemple la posibilidad que, una vez finalizada la Asamblea Legislativa, convocada para el día 5 de marzo a las 16 horas, haga uso de las facultades establecidas en el artículo 28 inciso 1 del reglamento de la Cámara de Diputados y cite a sesión ordinaria a los efectos de dar tratamiento a los Proyectos que quedaron pendientes en la orden del día N°30, puestos a consideración en la sesión del 27 de diciembre de 2024”, dice la nota que ingresó al cuerpo en la tarde del martes.
Luego de los tropiezos que dejaron a la Provincia sin Presupuesto para el ejercicio 2025, la primera semana de enero hubo una reunión en la que participaron el presidente de la Cámara de Diputados, el massista Alexis Guerrera; y los titulares de los bloques que supieron formar parte de Juntos por el Cambio, los tres firmantes del nuevo pedido. Por el oficialismo, estuvo sentado el diputado Juan Pablo de Jesús. La idea fue exponer las ideas y propuestas de cada espacio.
Todo quedó en la nada, aunque también hubo intenciones del oficialismo para tratar el tema en sesiones extraordinarias. Sin embargo, la posición inflexible de la oposición en sus reclamos, algunos de los cuales según algunos informantes de Unión por la Patria se alejaban de la cuestión específicamente presupuestaria, trabó el debate.
Al oficialismo le interesaba avanzar pensando principalmente en el permiso para la toma de deuda, necesarios para hacer frente a las obligaciones económicas de la gobernación. Pero para eso se requieren de los dos tercios de los votos y era negociar con los bloques opositores.
La atomización de esos espacios, señalan desde el peronismo, fue uno de los principales problemas para poder contentar a todos dado la existencia de una gran multiplicidad de pedidos, que incluían la cobertura de algunos cargos en diversos organismos y fondos para los intendentes entre los que destacan los pagos atrasados de parte del Instituto de Obras Médico Asistencial (IOMA) y del Instituto de Previsión Social (IPS).
Según advirtieron fuentes parlamentarias, otra traba fue la disputa al interior del conglomerado opositor por ver qué espacio tiene más peso de cara a la reanudación de la pelea electoral que marcará el ritmo del año político y legislativo en Buenos Aires.