Pasado el mediodía de ayer los trabajadores del Ingenio El Tabacal, en Hipólito Yrigoyen, en la provincia de Salta, llevó a cabo una jornada de protesta que incluyó el corte de la ruta nacional 50 en rechazo a los 24 despidos dispuestos por la empresa Seabord Energías Renovables y Alimentos.

Mientras, en Jujuy el sindicato que nuclea a los trabajadores del Ingenio Ledesma, que despidió a 165 empleados, decidió en asamblea realizar una marcha mañana a las 9. En ese marco, la Dirección de Trabajo de Jujuy dictó la conciliación obligatoria. "No vamos a negociar con nadie hasta que reincorporen a los 165 trabajadores", dijo a Salta/12 Luciano Lezano, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (SOEAIL). 

La medida de fuerza en El Tabacal se inició ayer a las 5, con un paro por tiempo indeterminado. Los accesos al Ingenio estaban cerrados y la empresa envió un comunicado en el que acusó al Sindicato de Trabajadores del Azúcar. Adelantó que hará denuncias penales por “coacciones ilegales”.

La Seabord entendió que la decisión de los trabajadores de ratificar la medida de fuerza con el bloqueo del establecimiento implica un hostigamiento y el impedimento al “derecho a trabajar de empleados de la empresa y de las empresas contratistas que desean ingresar para cumplir con sus tareas de forma normal y habitual”.

“Nunca bloqueamos, ni nada, ningún portón. (Los trabajadores) Acompañaron la medida”, contestó el secretario general del Sindicato del Tabacal, Ramiro Villalba.

Lo hizo desde el corte que mantuvieron por la tarde y que, según detalló, era de 30 minutos y luego se habilitaba el tránsito entre una y dos horas. “Estamos siendo pacíficos y entendemos la situación de la gente que aguanta un calor de 44 grados”, afirmó Villalba en diálogo con Salta/12. Por la noche la ruta fue totalmente liberada, pero se adelantó que el corte continuará hoy.

Por su parte, el ministro de Producción y Desarrollo Sustentable de Salta, Martín de los Ríos, sostuvo ayer que se estaba trabajando en la Secretaría de Trabajo para evaluar la posibilidad de retrotraer los despidos. De todas maneras, indicó que en el gobierno no desconocen la realidad del sector y de "muchas empresas con estructuras de costos que están readecuándose”. En este punto señaló la actual situación del Ingenio Ledesma que despidió a 165 trabajadores “porque el rubro está con mucha complejidad”.

Asustados

Desde Ledesma, Lezano explicó que un paro de actividades no es factible en el actual contexto en es planta, dado que muchos trabajadores están asustados. "El Sindicato viene muy debilitado y hay mucho miedo. Hubo mucha persecución en la gestión anterior". La actual conducción del Sindicato asumió en diciembre último.

La asamblea decidió crear un comité de despedidos que pueda ingresar a negociar; pedir la reincorporación de los trabajadores y la revisión de una cláusula para reabrir la negociación salarial, y realizar una manifestación que se hará mañana a partir de las 9. "Vamos a marchar hasta la Casa Rosada que es la casa de los Blaquier (propietaria del Ingenio Ledesma)", dijo Lezano. Añadió que distintas organizaciones comprometieron su acompañamiento.

La realidad que no se ve

Aunque las estadísticas hablan de un aumento en la desocupación, especialistas explicaron que los actuales datos de las Encuesta Permanente de Hogares (EPH), mal pueden proyectarse a la situación que desde el martes se vive en esta región con los despidos de casi 200 personas en los ingenios Ledesma y El Tabacal porque los indicadores se realizan en base a grupos pequeños y de la ciudad de Salta o San Salvador de Jujuy.

De hecho, indicaron que no existe estudio alguno que haga un seguimiento del destino del trabajador de cada sector o región una vez desvinculado de su trabajo.

El secretario general del Sindicato del Azúcar, Ramiro Villalba, apuntó al responsable de Relaciones Laborales de la Seabord, Jorge Smichouski. Sostuvo que desde “2015, cuando el entró”, hasta ahora, se han despedido a 400 personas.

“La verdad es que acá la fuente laboral más fuerte es Seabord” y quedan como alternativa de trabajo “la Muni, las fincas, o se termina en la frontera bagayeando”, agregó. Esta última práctica laboral de la frontera, que no está regulada, es una actividad que entraña todo tipo de peligros, a los que se suman la posibilidad de la detención y hasta el riesgo de muerte, como sucedió con Fernando Gómez en diciembre pasado, asesinado durante un operativo de la Gendarmería y cuyo crimen sigue impune.