Los eventos culturales son hijos de su época. Suelen expresar los miedos, amores, odios, prejuicios sociales y colectivos de un tiempo histórico apelando a formas simbólicas, abstractas o más o menos literales. Frecuentemente, de manera consciente o inconsciente, toman posiciones políticas: reproducen el discurso oficial o del poder de turno o se contraponen a él; asimilan los enunciados de un gobierno o los cuestionan y lo resisten.

En este sentido, no parece casual que uno de los primeros grandes acontecimientos cinematográficos nacionales del año -sino el primero- sea el "Festival Internacional sobre Diversidades y Género" (FIDiG Cine)" que se desarrollará en Buenos Aires entre el 27 de febrero y el 2 de marzo en el Centro Cultural de la Cooperación

Una fecha inusual y que puede sonar prematura tratándose de un hecho artístico de alcance global en una Buenos Aires aun acosada por un sofocante estío y que puede aun estar adormecida bajos los efectos de una parte de la población aun en vacaciones (vía la nueva versión de la plata dulce argenta). Sin embargo, la fecha adquiere particular importancia y premura después del violento discurso homo-odiante del presidente argentino en Davos y a casi un mes de la masiva Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista que constituyó una contundente respuesta a los dichos de Milei.

En este contexto político, el “Festival Internacional sobre Diversidades y Género” se erige en forma de resistencia al centrarse en un colectivo sobre el que presidente amenazó de manera estrafalaria y escandalosa con su motosierra anti-derechos y apela a otro sector particularmente dañado por las políticas anti-culturales del gobierno como es el campo cinematográfico.

Tampoco parece azaroso -aunque quizás no estuviera en la mentalidad de los organizadores- que el evento cinematográfico se ubique en los días de carnaval, tiempo de ocio cuya genealogía tiene un carácter liberador (en el buen sentido de la libertad) y contrahegemónico. Tradicionalmente, el tiempo del carnaval (el tiempo en que la carne vale y la carne es celebrada en todas sus manifestaciones: tanto en el buen comer como en sus aspectos más eróticos y concupiscentes) ha sido pensado como el tiempo del mundo al revés, el tiempo en que los pobres se visten de reyes y se transportan en lujosas carrozas, el tiempo en que se subvierten los valores morales, en que la sexualidad estalla y en que la risa libera al aldeano del miedo al diablo y se burla particularmente de los poderes establecidos y de las instituciones.

Por eso y por muchos motivos más -la calidad de los largometrajes y de los cortos que lo componen, la participación de diferentes países, la inclusión de diversas identidades en los relatos- es celebrable el “Festival Internacional sobre Diversidades y Género” que, puede ser leído, como el capítulo siguiente o la nueva estrategia que toma la Marcha Federal Antifascista y Antirracista o como una preparación para la siguiente Marcha en ciernes.

Un festival carnavalesco y poético

Desde su manifiesto, el “Festival Internacional de Cine sobre diversidades y Género” nace con el objetivo de “promover la exhibición y difusión de producciones cinematográficas que aborden la diversidad de género, las identidades LGTBTQI+ y la lucha por los derechos humanos”. De igual manera, se erige como un espacio de reflexión, encuentro y visibilización organizado en una serie de largometrajes inéditos en Argentina y una serie de cortos en competencia, todos de narrativas independientes y diversas procedencias del globo.

La película de apertura es el mediometraje de coproducción español-sueco “Las novias del sur” (Elena López Riera, 2024), un sensible y potente documental que articula testimonios de mujeres mayores sobre el deseo, los sueños y los vínculos matrimoniales partiendo de fotografías que ilustran un ritual de larga perdurabilidad en las sociedades occidentales capitalistas: el día de la boda y con él las consecuentes mujeres vestidas de novia y los gestos de ilusión, frustración o resignación frente a una cuasi obligación social del siglo XX…

Las novias del sur


A su vez, el cierre, el largometraje “Lo que escribimos juntos” (Nicolás Teté, 2024), se centra en la relación amorosa entre Juan y Mariano, dos muchachos de 33 años, que se encuentran en diferentes momentos existenciales, -uno, un escritor en su momento de apogeo y el otro, un joven algo desorientado en busca de resolver problemas de salud mental- que, tras seis años de noviazgo, intentan empezar una nueva vida con su perro en las sierras. Allí, a la manera de la versión gay y menos melodramática de “Los pasajeros del jardín”, Mariano quiere montar un vivero. Alejado tanto de las respuestas simples como de los finales felices de Hollywood, la película aborda de manera lirica y sensible, las complejidades y las fragilidades de las relaciones humanas y los impredecibles y tortuosos caminos del acompañar y transitar juntos las existencias, aún en aquellas parejas donde el amor y la pasión conservan su intensidad.

Lo que escribimos juntos


Esa apertura y cierre, con temáticas y formas narrativas tan disímiles, parece constituir toda una declaración de principios de un festival que haciendo honor y gala de su titulación abarca una diversidad de géneros -tanto cinematográficos como identitarios- y con argumentos que alojan diferentes formas de desear y amar en diversas franjas etarias y contextos socioculturales.

En efecto, entre “Las novias del sur” y “Lo que escribimos juntos”, se desarrollan un conjunto de cortos y largometrajes de inusual calidad cinematográfica. Se trata frecuentemente de producciones premiadas en prestigiosos y consolidados festivales- tales como Cannes-. Y que presentan diferentes miradas con tópicos centrados en las sexualidades, la voluptuosidad, los feminismos, las nuevas masculinidades, las crisis de mediana edad, el amor en personas mayores, los vínculos eróticos intergeneracionales, las posibilidades y los riesgos de las app de encuentros, la distancia entre la realidad y los deseos, los límites difusos entre la virtualidad y la presencialidad, las diversas maneras que pueden encontrar la líbido y la ternura…

Así se suceden, entre otras joyas. los cortometrajes animados “27” (Flóra Anna Buda, Hungría-Francia, 2023) y “La perra” (Carla Melo Gampert, Colombia-Francia, 2023), los cortos “La cita” (Itizar Castro, España, sobre los encuentros intermediados por las app); Cagueiros (Papu Curotto, Cuba ); “Reflections” (Kane Kwic, Francia sobre el apocalipsis de la cópula de los cuerpos bellos y de la alegría trans y travesti frente a la creciente homofobia en el mundo); “KM9” (Mika Nivola, Colombia, sobre las imposibilidades del amor entre varones en una Colombia plagada de violencia y narcotráfico donde reina la muerte joven y bella); "Río" (Matías Herrera, Córdoba, sobre la persistencia de las dificultades de ser gay y diferente en contextos rurales y pueblerinos tantos años después del affaire Manuel Puig); "Nocturnas" (Pau Canivell, María Sánchez García, España, 2024), sobre las comunidades necesarias de travestis, trans y mujeres. Y largometrajes tales como “Cidade; campo” (Juliana Rojas, Brasil) o “Los demonios del amanecer” del consolidado cineasta gay mexicano Julián Hernández. 

La última ficción de Hernández comienza con un levante callejero de dos muchachos en un transporte público. A partir de allí, ambos intentan consolidar, en un México cada vez más hostil, una historia de amor, a la vez que cumplir con sus respectivas expectativas de ser bailarín y enfermero. "Un dia volveremos a ese sentimiento furioso de amar para siempre y en cualquier parte, infinitamente" es el mensaje final de una película que, frente a un planeta cada vez más cruel, cínico y desencantado, sigue apostando a las posibilidades paliativas y redentoras del amor como la única salida posible. 

Asimismo, el Festival incluye una retrospectiva de lujo compuesta por cinco películas del genial director francés François Ozon: “El vestido de verano”, 1996), “X2000” (1998), “Action verité” (1994), “Mirando al mar” (1997), “La petite mort” (1995).

La rigurosa y cuidada selección de los organizadores -es el momento, nobleza obliga de mencionarlos: Juan Pablo Russo y Emiliano Basile (del Área de Audiovisuales del Centro Cultural de la Cooperación)- parecen haber tenido en cuenta todos los detalles. Desde la diversidad de géneros -cortos de animación, comedias, dramas, documentales, entre otros-, el uso de diferentes estrategias narrativas -metáforas, uso de acuarelas, fotografías, testimonios, ficciones, alucinaciones oníricas y psicodélicas- y una notable prevalencia de la delicadeza, la poética y el lirismo.

Sin dudas, una exquisita y recomendable propuesta para quienes optan por festejar el carnaval en la ciudad de la furia. Un festival necesario, un acontecimiento artístico y político que se espera se consolide año tras año en el calendario de clásicos eventos cinematográficos organizados desde Argentina tales como el BAFICI o Asterisco. Y que, ojalá, -ese es mero deseo del autor de esta nota- siempre se suceda en carnaval.

El “Festival Internacional sobre Diversidades y Género (FIDiG Cine)” se desarrollará en Buenos Aires entre los días 27 de febrero y el 2 de marzo en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Corrientes 1543, Charla inaugural: 27 de febrero 18 hs.