Los hermanos y la exmujer del cirujano Joël Le Scouarnec, juzgado en el mayor proceso de pederastia de Francia, se acusan mutuamente de conocer sus impulsos pedófilos y de no haberlos denunciado, lo que habría podido evitar muchos de los abusos y violaciones que cometió durante más de 30 años.

La última en sumarse a este arreglo de cuentas familiar fue la hermana mediana del médico, que este jueves acusó directamente a su excuñada de conocer lo que hacía su marido y no haber hecho nada por detenerlo.

Algo que un día antes había hecho el hermano menor, aunque ninguno de los dos presentó prueba alguna de esas alegaciones y se basó en la serie de indicios que colocan a la exmujer como uno de los blancos de las víctimas.

Ella, el testimonio estrella del miércoles, negó tener ningún indicio de lo que durante años vino haciendo su marido y dijo que supo de sus actividades pedocriminales cuando en 2017 fue detenido tras agredir sexualmente a la hija de seis años de sus vecinos.

Entonces la policía registró su vivienda y encontró los diarios en los que el pederasta narraba sus agresiones y violaciones, cometidas la mayoría de las veces a pacientes menores, en muchos casos en el quirófano, todavía bajo los efectos de la anestesia, en un recorrido pedocriminal que la esposa niega conocer pese a que compartió con él tres décadas en las que tuvieron tres hijos.

Una versión que no cree la hermana, convencida al menos desde el año 2000 de que Le Scouernec tenía impulsos pedófilos. Para entonces, el cirujano llevaba ya más de tres lustros cometiendo abusos y violaciones en las diferentes clínicas y hospitales en los que ejerció en el oeste del país.

En su intervención por videoconferencia, la hermana tuvo que reconocer que ella también lo sabía, porque una de sus hijas le había confesado que su tío había abusado de ella.

"Subestimé su peligrosidad"

Entonces, dijo la mujer con un tono firme pero al borde del llanto, subestimó la peligrosidad de su hermano y no animó a su hija, de 9 años, para que presentara una denuncia: "No tendré vida suficiente para reparar lo que hice a mi hija".

Relató una discusión con su hermano en 2000 en la que este le reconoció la violación y le dijo que su esposa también lo sabía. Fue otro elemento más que deja en mal lugar a la exmujer, que está siendo fruto de una investigación paralela por no denunciar un delito.

El sumario incluye otros elementos, como una carta que escribió a sus sobrinas en las que les pedía que no contaran que habían sido violadas. O unas frases del propio Le Scouarnec en sus diarios íntimos en los que aseguraba que su esposa lo había agarrado in fraganti.

La ley del silencio parecía la regla en la familia, en la que los testimonios de los últimos días muestran que proliferan los casos de incesto.

Un ambiente que está sirviendo para mostrar un contexto familiar de tensión, al tiempo que está reavivando el dolor de las víctimas, que desde un edificio anexo comprueban con estupor el ambiente familiar en el que vivió el predador sexual.

Una de ellas, que prefiere no dar su nombre, se mostró a las puertas del tribunal dolida por el testimonio que la víspera había dado la exmujer del acusado: "No se pone en nuestro lugar, nos falta el respeto. Llegó a decir que ser violada de adulta es peor que de niña"