500 mil pesos: eso es lo que Sandra Pettovello cree que le corresponde ganar a un docente. Menos de 500 dólares para garantizar la enseñanza de millones de niños, adolescentes y adultos, que el gobierno de Milei ve no como sujetos de derechos, sino como capital humano precarizable o potenciales traders.
El pasado lunes 24 de febrero hubo un paro docente en 13 distritos del país. Los sindicatos, además de exigir una recomposición salarial suficiente para compensar la pérdida del poder adquisitivo ocurrida desde las últimas paritarias en 2024, buscan denunciar el creciente desfinanciamiento en el sector educativo, incluyendo la eliminación de fondos para escuelas técnicas en el presupuesto 2025.
El 5 de marzo estaba previsto otro paro, pero los gremios docentes de la CGT levantaron el plan de lucha debido a “un acercamiento” con el Gobierno para “discutir salarios”: "La negociación colectiva es garantía de paz social”, señalaron en un comunicado.
“Una vez más, la burocracia sindical le da la espalda a lxs trabajadorxs y elige mantener el silencio y la complicidad, para permitir el ajuste criminal de Milei y sus gobernadores. Ademys, junto a otros sindicatos de diferentes provincias, mantiene la convocatoria al paro del 5 exigiendo un salario por cargo igual a la canasta familiar con indexación atada a la inflación, contra los despidos encubiertos, la sobrecarga laboral, el cierre de cursos, las reformas arbitrarias y antipedagógicas, y el ajuste en educación especial”, dice Andrea Bohus, secretaria de Cultura en Ademys, el sindicato docente de CABA.
Yago es un maestro jardinero trans de la Zona Sur de Capital Federal. Empieza su jornada alrededor de las 8AM en una escuela ubicada frente al monoblock donde vive. Hace sus planificaciones para casi 30 alumnos de sala de 5, pero a veces se suman muchos otros chicos más, sobre todo si hay problemas edilicios en alguna sala contigua -lo cual es bastante frecuente.
Educar entre ratas y cucarachas
“¡Hola, vecinos!”, dice mientras se agacha a saludar a un par de nenes que le corretean alrededor, sin sacarse todavía el guardapolvo cuadrillé. En la parte de atrás de su corte rapado, manchas de témpera rosa y verde flúo son el registro de una jornada de trabajo intensa. Yago vive con su perrito blanco rescatado en un departamento decorado con plantas, banderas del orgullo, libros infantiles ilustrados y otros de Paulo Freire. Una educación con perspectiva para una liberación distinta a la que pregonan los liberales libertarios.
Cucarachas que se escabullen entre los niños; ratas que cruzan los comedores; arañas de todo tipo; goteras que chorrean sobre las cajas de luz; pollo desmenuzado en algo que parece sopa, pero que no es sopa; manzanas arenosas; verdura podrida; jarras de agua con lavandina y chicos que llegan al jardín hambrientos y solo habiendo dormido 3 o 4 horas, son parte de su rutina. Como también comprar de su bolsillo decoración para que los salones sean espacios alegres que los alojen, motiven e interpelen. Y hacer fotocopias a color. Porque aunque Jorge Macri considere que los chicos de Zona Sur tienen que conformarse aprender cómo es el cielo a través de fotocopias en blanco y negro, Yago -y otros cientos de docentes- quieren que los pibes de la escuela pública puedan “ver el mundo tal cual es”.
“No estamos así desde hace un año y medio, estamos así hace un montón. Es el mismo reclamo y la lucha docente de hace años. Ahora se profundizó mucho más: todo aquello que venía funcionando mal, ahora funciona peor. Esto hace que una escuela se vacíe, porque las familias la dejan de elegir porque no es una escuela linda, porque es una escuela en la que los docentes hacen paro, porque es una escuela que se llueve entonces no hay clases… y llega el momento en que quizás solo se anota un pibe y terminan cerrando un curso”, relata Yago, que es hijo de una docente e hijo también de la escuela pública.
“Yo amo la escuela pública, la elijo todos los días cada vez que me levanto y me pongo el guardapolvo. Estoy contentísimo de habitar la escuela pública, pero la realidad que vivimos es muy hostil”, comenta Yago, que también advierte cómo el entramado institucional se está quebrando en varios frentes, afectando a toda la comunidad educativa. “Hace poco, una familia fue derivada con un equipo de salud mental y el único lugar donde la pudieron recibir, con sus recursos, fue el Hospital Bonaparte, que también está en lucha”, cuenta.
Bajan los salarios y sube la exigencia
Más allá del estigma hacia lxs maestrxs que se adhieren a las medidas de fuerza, hay un miedo concreto: “Hay muchas maestras que, si bien hace algunos años paraban, hoy no lo hacen; ya sea por miedo a ser marcadas o porque les descuentan mucha plata”, explica Yago. En un contexto donde los docentes llegan a fin de mes "contando monedas", varixs no tienen las condiciones para afrontar ese descuento.
A la pérdida del salario real y los atrasos en los aumentos, se sumó la eliminación del FONID, el fondo de incentivo docente que se otorgó en 1998. Este aporte económico se extendió mediante la Ley de Financiamiento Educativo, prorrogándose hasta enero de 2024. Emilce*, docente de historia en un distrito rural de la provincia de Buenos Aires, plantea: “El problema que yo veo desde la sindicalización es esa contradicción con lo que votamos la mayoría a nivel provincial. ¿Te acordás de la carpa blanca docente del año 97? Gracias a esa lucha se institucionalizó el FONID. Ese fondo lo sacó el gobierno de Milei . Algunas provincias se hicieron cargo de ese fondo y otras no, la Provincia de Buenos Aires no lo hizo. Las últimas paritarias fueron muy pobres, nos dieron el 9% en dos tramos. Entonces, el docente bonaerense está empobrecido y cansado", comenta.
¿Te acordás de la carpa blanca?
Paula*, docente de Literatura en secundaria y nivel terciario en los partidos de San Martín, Vicente Lopez y San Isidro, describe el panorama de los profes de secundaria como “apocalíptico”. Reafirma que al desfinanciamiento, se le agrega el nuevo desafío que presenta el cambio de Régimen Académico acerca de la permanencia y la repitencia, que afecta desde este año a las secundarias.
El régimen académico de la secundaria en 2025 incluye cambios en la evaluación, la acreditación y la intensificación de materias. Un nuevo régimen académico que, como explica Gisella, docente de una escuela en San Fernando, provincia de Buenos Aires, "implica mucho más trabajo por parte de todo el personal docente, profesores, preceptores, equipos directivos, equipos de orientación, por el mismo salario o menos, porque obviamente alcanza cada vez menos".
“Cuando bajó el nuevo régimen a mediados del año pasado, pensé que también iban a bajar cargos para cubrir los equipos de acompañamiento, u horas institucionales para poder cumplir con las intensificaciones de trayectorias situadas, pero me desilusionó mucho de parte de la Provincia que hagan este cambio de Régimen, en secundaria sin más módulos ni cargos de los que tenemos. Imaginate que si yo, que me considero progre y peronista estoy así, qué queda para el resto. Mi crítica principal es que no deberían haber hecho un cambio sin recursos o con un gobierno Nacional que no acompaña.”
Paula coincide en que la precarización no solo se ve en el trabajo docente sino en las condiciones en las que los alumnos llegan al colegio : "Tengo 5tos en la secundaria donde todos los chicos trabajan. El año pasado, una alumna de ese colegio me contaba que ganaba mil pesos por hora atendiendo en un kiosko de su barrio, una alumna que dejó de venir porque el papá le dijo, 'vos podes dejar de ir al colegio para cuidar a tu hermana yo no puedo dejar de trabajar'. Muchos de ellos dividen su tiempo entre tratar de mantener el nivel escolar con trabajos precarizados: “Hay una necesidad imperiosa de buscar plata que se suma a la falta de sentido que le encuentran al estudio”. "Como siempre los docentes, lejos de tomar rehenes, somos los guardianes de una escuela que se está resquebrajando".