En el inicio de La obra siamesa hubo una novela. Laura Sbdar, dramaturga y directora, cuenta a Página/12 que había empezado a escribir una novela que alcanzó las 90 páginas pero estaba "un poco trabada con la escritura" y rápidamente entendió que era "una escritura para el cuerpo", porque había "algo que desde la narrativa no terminaba de aparecer". La autora ya había trabajado con el actor Nicolás Goldschmidt y él, a su vez, ya había actuado junto a Laura Nevole en la versión de Bodas de sangre de Vivi Tellas. El texto estaba bastante avanzado pero no tenía final y, por primera vez en su vida, Sbdar empezó a ensayar sin tener el texto terminado. "Fui escribiendo durante los ensayos, algo que para mí fue una experiencia nueva y muy interesante", dice.
La obra siamesa narra el conflicto de una pareja de artistas contemporáneos que son padres de hijxs siamesxs: sus hijxs son también su obra. Obra y vida están unidos en una simbiosis muy peligrosa que se asemeja a la simbiosis de los cuerpos de esxs hijxs. Sobre los desafíos de recrear ese mundillo con sus egoísmos y mezquindades, Goldschmidt dice: "Siento que siempre hay algo de broma sobre los escenarios que nos toca representar. Hoy los artistas nos encontramos en una situación particular y podríamos abordarlo trágicamente, pero acá tratamos de reírnos para no ponernos a llorar sobre el asunto. A medida que uno atraviesa este camino, conoce a mucha gente y la escena artística es muy rica a nivel personajes y situaciones. Si sos más o menos observador y detallista, te llevás muchas cosas para la creación".
El actor habla de "un mundo de artistas que tienen un privilegio demasiado grande", algo que está llevado al extremo. "Con una mirada pícara o irónica, estas situaciones se pueden volver muy divertidas –reflexiona–. Creo que la obra puede hablarle al mundo artístico pero también a otros donde las apariencias deben sostenerse para conseguir algo, donde prima la ambición desmedida y cierta simbiosis que generan situaciones muy oscuras".
Nevole suele escribir sus propios materiales y dice que en los pocos procesos con texto previo, "esa palabra siempre propone un cuerpo determinado". Su construcción parte de la voz. "En principio, esta mujer me parece un poco cheta. Pienso un rasgo bien corporal, un tono, ella está un poco corrida y nerviosa: eso fue lo primero que apareció y a partir de ahí construí el cuerpo. Para no odiarla me conecto con su tragedia. La broma es trágica. Lo que la sostiene en este mundo snob es la tragedia".
–Escribís dramaturgia y narrativa. ¿Cómo distinguís qué cosa demanda un texto?
Laura Sbdar: –Puede parecer psicótico pero yo leo en voz alta mientras escribo. Cuando mi cuerpo ya no sostiene mi escritura es porque necesito otros cuerpos. A veces, aunque tenga esa necesidad, insisto porque me parece que también es interesante escribir desde la falta. Cuando llevamos este texto a escena y apareció la presencia física con su sangre y su bombeo, surgió la necesidad de sustraer otros cuerpos, los que estaban en la literatura pero tenían que ser sustraídos en la escena y aparecer por alusión: lxs hijxs. Es una dicotomía súper interesante entre la literatura y el teatro: dónde sustraemos y dónde hacemos aparecer el cuerpo.
Uno de los elementos centrales en la pieza es el narcisismo. Sobre esto, Sbdar opina: "Hay una relación narcisista de estos artistas con su obra, con sí mismos, con sus hijxs. La obra está instalada en el mundo del arte y la pienso como una crítica a ese mundo, a mí misma y a mi propia posición (incluso a mi propio narcisismo), pero me parece que también es un mal de época. Lo vemos en las redes, en la dirigencia política. El narcisismo atraviesa todo y nos parece interesante pensar la obra en términos globales: ¿cuál es la posición que establecen los sujetos contemporáneos en relación al mundo?".
–El tono es un condimento clave para abordar esa incomodidad. ¿Cómo fueron calibrando eso desde la actuación?
Nicolás Goldschmidt: –Hay un manejo en relación al tiempo, la tensión, el ritmo. Eso es clave porque si te pasás un toquecito hay algo que se pierde en la humorada o se vuelve más profundo. Aparecen ciertos chisporroteos actorales que no sé si son tan decibles. A veces es un gestito, una ceja que se movió, un párpado que cayó un poco y te hizo entender algo, decodificarlo o ablandarlo para quien mira. Si esto fuera una comedia, sería completamente incómoda.
Laura Nevole: –El humor como procedimiento poético está ahí todo el tiempo. No imagino cómo sería hacer esto con otro actor, creo que no podría. Con Nico compartimos un mismo lenguaje: nos une lo que pensamos del teatro, las cosas que nos gustan y la pasión por lo que hacemos. Podemos meternos muy profundamente con algo y, a la vez, cagarnos de risa. Y Laura iba dimerizando desde la dirección para que no se vuelva tan paródico o distante. Acá hay una broma muy verdadera que permite que haya carnadura aún en la locura.
El género como construcción performática es otra de las cuestiones que ronda la obra. "Si pensamos la masculinidad y la feminidad como objeto performativo, no hay mejor lugar que el teatro para ponerlo a prueba, para exponerlo, para jugar. Hay una escena donde eso se muestra de manera concreta, un juego para poner en evidencia esa performatividad. Por otro lado, había un interés por pensar el lugar de la madre y del padre, la función materna y paterna en relación a sus hijxs, y el rol que cumple el artista hombre o la artista mujer en relación a la obra y a la creación", explica la dramaturga.
La obra de Sbdar se caracteriza, entre otras cosas, por hacer una defensa de la ficción desde la ficción misma. Consultada sobre esa operación, dice: "Yo asocio el auge de la autoficción, el biodrama y la autobiografía a esta caída de la máscara narcisista de la que hablábamos. Estoy cansada de ver ficciones que hablan del yo. Me parece que es muy evidente que hay una centralidad del yo en esa elección genérica y es importante dar esa discusión. Personalmente me dedico a esto porque creo que en el espacio de la ficción podemos inventar cosas que no existen por fuera, y hablando de mí misma no lo voy a encontrar". Para Goldschmidt "la ficción es hegemonía en el teatro y no va a dejar de serlo", pero vincula el auge de los géneros del yo con un momento cultural particular en el cual "todos hacen una ficción de sí mismos". También habla de la imposición de cierta corrección política: "Como yo manejo mi propia historia, también manejo las éticas y morales de esa historia. En la ficción es posible jugar con otros lugares que son más incómodos y mucho más molestos de ver, hay una complejidad mayor. Creo que en la ficción uno hurga un poco más profundo".
En relación a la actual coyuntura del país en la que la cultura ha quedado muy relegada de las políticas públicas, Sbdar apunta: "Hicimos la obra con 600 mil pesos (un subsidio de Proteatro) y trabajamos seis personas hace un año. Tuvimos el apoyo del Premio S que nos permitió tener un año de ensayos gratis, y también de la Fundación Cazadores, que nos dio el espacio para ensayar durante un mes, pero la hicimos sin plata y con trabajo gratis; con las funciones no llegamos a recuperar absolutamente nada. Creo que es un problema enorme pero no sé cómo se resuelve en este contexto porque esto viene desde hace muchos años. Nunca gané plata significativa en relación al tiempo de trabajo en el teatro independiente. Nos tenemos que sentar a pensar la cuestión de la profesionalización de los artistas".
*La obra siamesa puede verse los sábados a las 21.30 en Fundación Cazadores (Villarroel 1440) y las entradas se adquieren por Alternativa Teatral. En junio pasará a ArtHaus.