Deberíamos honrar a Bayer hoy más que nunca. No mediante un simple desagravio, una marca tenue de la historia que no reparará el daño causado a su monumento en la Ruta Nacional N°3, en el Puesto Güer Aike de la ciudad de Río Gallegos. Ese gesto no es suficiente. Se vuelve declamatorio. Los fachos redoblaron la apuesta al día siguiente del 24 de marzo. Continúan con su batalla cultural que ya es una guerra. Una guerra relámpago, su propia Blitzkrieg libertaria.
Con un desagravio no alcanza

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