El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, olfateaba que iba  aser un día complicado para el Gobierno. Era cantado que el Senado iba a rechazar los pliegos de los candidatos oficiales para la Corte Suprema. Y el funcionario salió a tratar de conquistar la agenda. Para ello, recurrió a una vieja táctica de La Libertad Avanza (LLA): atacar a los organismos de derechos humanos. Los acusó de manejar "una caja millonaria” que administra el predio donde funcionó el campo de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Fue, en realidad, una estrategia