Mié 12.05.2010

ECONOMíA  › LOS SUPERMERCADOS DEJARáN DE IMPORTAR ALIMENTOS EN LAS PRóXIMAS SEMANAS

Importados, sólo hasta agotar stock

La reacción de los distintos ministerios ante la medida “no escrita” es dispar. El respaldo a la disposición ejecutada por Guillermo Moreno vino desde Nueva York. Hay temor por una probable invasión de productos europeos.

Los supermercados comenzarían en las próximas semanas a dejar de importar todos los productos alimenticios que puedan ser provistos por la industria local. Referentes del sector indicaron a este diario que la decisión fue a pedido del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien les dio una “lista negra” de artículos como pastas italianas, aceite de oliva español o chocolate suizo. Se busca proteger la industria local y reducir las importaciones de “bienes suntuarios”. Empresarios brasileños que se verían perjudicados manifestaron su preocupación públicamente y llevaron la queja hasta la cartera de Industria que encabeza Débora Giorgi, donde se desligan de la medida. En tanto, el ministro de Economía, desde Nueva York, salió a respaldar al secretario.

En una operatoria ya usual en Comercio Interior, la suspensión de estas importaciones se hace sin ninguna disposición formal. Según comentan los empresarios supermercadistas, van a poder liquidar el stock de productos importados y también ingresar los embarques ya encargados, pero después –la fecha tentativa sería el 1º de junio– la importación de alimentos que puedan ser reemplazados con producción local quedaría cerrada.

Los artículos alcanzados son el aceite de oliva español y el italiano, pastas secas italianas, jamones italianos, tomate en lata, chocolate suizo y cerveza alemana, entre otros. Según explican los empresarios, algunos de estos productos tienen mucha atracción para el público local o en otros casos, como el atún, directamente no se hace a nivel interno. Por eso, dicen que irán afinando la lista.

Según los datos de los empresarios del sector, las importaciones de productos alimenticios no llegan al uno por ciento del total de las adquisiciones. “No terminamos de entender la medida”, reconocen, por el escaso impacto que podría tener como estímulo a la producción local. Desde Comercio Interior se está buscando contrarrestar el abaratamiento relativo de los productos europeos, por la baja del euro. Además, evitar que Brasil dirija sus ventas externas hacia el mercado local, ante los problemas en la UE. También podría tener que ver con una restricción a los “bienes suntuarios”, ante el achicamiento del saldo comercial en marzo a causa del fuerte incremento en las importaciones.

Desde el Ministerio de Industria se desligan de la medida y aseguran que no se va a aplicar a través de las licencias no automáticas ni los antidumping. En esta cartera se llevan adelante las negociaciones con funcionarios e industriales brasileños para organizar la marcha del comercio administrado, por lo que fue allí donde recayeron buena parte de las quejas de los vecinos, que serían uno de los más perjudicados por sus ventas de maíz, cerdo, aves y tomates, entre otros. La respuesta argentina intentó calmar los ánimos, argumentando que podría ser algo temporario.

En cambio, el ministro de Economía, Amado Boudou, de gira en Nueva York para promocionar el canje, respaldó a Moreno. “La crítica primero es porque no entran alimentos, pero después va a ser porque cierra la planta argentina que produce esos alimentos”, indicó, agregando que “no vamos a hacer una apertura comercial ingenua”. Por otro lado, para llevar adelante la tarea, Moreno le pidió colaboración a la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (Anmat), que luego se desligó, saliendo a aclarar que su rol es “específicamente técnico”.

Los brasileños también hicieron pública su queja. “Sería un atentado contra las reglas del Mercosur”, declaró el presidente de la Asociación de la Industria de Alimentos, Edmundo Klotz. El director de Comercio Exterior de la Confederación de Agricultura de aquel país, Carlos Sperotto, propuso que Brasil “suspenda el comercio bilateral” hasta que el gobierno argentino aclare el panorama. En la misma línea se manifestó la cámara de empresas alimentarias de Argentina (Copal), instando a “respetar los acuerdos comerciales”.

La decisión de Moreno –concuerdan distintos analistas– genera “más ruido que beneficios”. Es que la porción del comercio afectado es minoritaria y de cara a las próximas negociaciones entre el Mercosur y la UE instala un clima de tensión, cuyos perjuicios podrían superar el potencial efecto “protector” para los industriales locales. Además, reaparece el problema bilateral con Brasil, aunque por ahora sólo a nivel empresarial.

Informe: Javier Lewkowicz.

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