Dom 19.09.2010

ECONOMíA  › ENTREVISTA A AMADO BOUDOU Y EQUIPO

“Hablan de inflación y hay un boom de consumo”

El ministro defiende el Presupuesto 2011 y entrega definiciones sobre precios, dólar, tarifas, salarios y el BCRA.

› Por David Cufré

El ministro de Economía, Amado Boudou, recibe a Página/12 junto a su número dos, Roberto Feletti, y al secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa. Todos despliegan sobre la mesa carpetas, papeles y gráficos para defender el proyecto de Presupuesto que el Gobierno acaba de enviar al Congreso. “Siempre la decisión de política económica es discrecional”, conceptualiza el ministro. “En los ’90 era discrecional endeudar al país”, compara. En la entrevista aparecen varias definiciones: apoyo al proyecto de distribución de ganancias empresarias entre los trabajadores, pedido al Congreso para que antes de fin de año se reforme la Carta Orgánica del Banco Central, advertencia a la ciudadanía por posibles presiones “para agitar el fantasma del dólar” y garantía de tranquilidad, reconocimiento de que se busca modificar el cuadro tarifario de servicios públicos en 2011, se pondrá a estudio una posible suba del mínimo no imponible de Ganancias el próximo año y rechazo a presiones del establishment industrial para una nueva devaluación. Y en el medio, la versión de los funcionarios de lo que pasa con la inflación y el Indec.

–La oposición dice que el Presupuesto es un dibujo.

Amado Boudou: –Dijo que era un dibujo antes de ver el proyecto, entonces lo que es un dibujo es la oposición. O es una oposición de dibujitos.

–Desde la época de Roberto Lavagna para acá siempre hubo una brecha importante entre lo presupuestado y lo que se ejecutó. ¿Por qué?

A.B.: –Uno debe juzgar las herramientas por sus resultados. Un presupuesto es el plan de acción del Gobierno, y la verdad es que con esta forma de trabajar, a la Argentina le ha ido bien. No sé por qué la oposición se horroriza. En definitiva, lo importante para la gente es esto, que el presupuesto sea una herramienta que le permita al Estado encarar políticas activas. Le voy a dar un ejemplo. En 2011 el 6,1 por ciento de las erogaciones respecto del PIB va a educación y el 2 por ciento al pago de la deuda externa. En 2002 la relación era 5 por ciento para la deuda externa y 2 por ciento para educación.

–El argumento de la oposición es que se subestiman las proyecciones de crecimiento y recaudación para que el Gobierno pueda manejar recursos de manera discrecional.

A.B.: –Siempre la decisión de política económica es discrecional. Algunos en los ’90 decidían que la política del Gobierno era endeudarse y eso era discrecional. Algunos durante el gobierno de la Alianza parecía que decidían cosas, pero en realidad no decidían nada y eso también era discrecional. Y nosotros hacemos una asignación de recursos que tiene que ver con una decisión política, una decisión ideológica y una decisión filosófica, que se concreta en términos prácticos en el Presupuesto.

Este año será el octavo consecutivo que la Argentina tendrá superávit fiscal, superávit comercial, seguirá acumulando reservas y generará puestos de trabajo. Quiere decir que la herramienta presupuestaria está hecha de tal manera que le sirve a la gente.

–¿Qué pasará si el Presupuesto no se aprueba, teniendo en cuenta que allí está el plan de gobierno?

A.B.: –Apostamos a que haya racionalidad. En este Presupuesto estamos planteando nuevamente el Fondo del Desendeudamiento. En la discusión anterior, durante el verano de 2010, cuando la oposición ya había perdido el debate dijeron que estaban de acuerdo, pero que lo querían por ley. Bueno, ahora lo tienen por ley.

–¿Existen otros instrumentos legales para llevar adelante medidas como ésas en caso de que el Presupuesto no se apruebe?

A.B.: –El país no se va a detener. La Presidenta toma decisiones y juega en todas las instancias dentro del rol que le dan la Constitución y las leyes. Los argentinos pueden quedarse tranquilos.

–Martín Redrado y otros que se oponían al Fondo del Desendeudamiento argumentaban que esa medida iba a generar inflación, al liberar recursos para otros gastos.

A.B.: –Es una falacia para esconder el verdadero trasfondo, que es que estaban operando a favor del sistema financiero internacional. Ellos lo que querían era que la Argentina se endeudara al 14 o 15 por ciento. Ese argumento no es veraz porque si Argentina se hubiera hecho de los fondos en el sistema financiero internacional, desde el punto de vista de las erogaciones era lo mismo.

–El lo planteaba por el lado de la liberalización de recursos para más gasto público.

A.B.: –Bueno, o querían que nos endeudáramos a tasas altas o querían que ajustáramos. Ninguna de las dos cosas las íbamos a hacer y no las hicimos.

Roberto Feletti: –La misma oposición que niega el uso de las reservas para cerrar el programa financiero es la que se queja de los altibajos del riesgo país. Es un comportamiento lamentable.

–Cuando se aprobó el Fondo del Desendeudamiento de este año se aclaró que se usaban reservas de libre disponibilidad. ¿El hecho de que esta vez no se haya mencionado ese punto es porque se va abandonando la lógica de la convertibilidad?

A.B.: –Somos conscientes de que estamos cambiando definitivamente la lógica de la convertibilidad. Lo que también quiero decir es que la población se puede quedar muy tranquila porque no habrá ninguna dificultad con el tipo de cambio. Por octavo año consecutivo estamos muy lejos de cualquier ahogo externo. Creo que el año que viene vamos a asistir a una apuesta muy fuerte de los sectores concentrados para tratar de agitar el fantasma del dólar. Los argentinos saben que ese fantasma no aparecerá mientras la Presidenta siga administrando el país como lo está haciendo.

R.F.: –Más que reservas de libre disponibilidad, son excedentes. Pero no las calculamos sobre la cobertura de la base monetaria, sino sobre distintos escenarios de exportaciones, deuda externa, oferta monetaria, pasivos monetarios. En todos los casos hay reservas excedentes.

–En el Presupuesto se estima una inflación de 8,9 por ciento. Hay una crítica generalizada respecto de que ese número está muy lejos de la realidad.

A.B.: –El Indec mide lo que mide, que es una canasta de bienes consistente con los consumos de los deciles más bajos de la población, que en realidad es el núcleo donde se apunta la política económica. Cuando hay problemas como pasó con la carne o los combustibles, el Gobierno actúa rápidamente y logra soluciones. Ahora, la instalación mediática del tema de la inflación no es trivial. En la Argentina la inflación ha sido históricamente por los desbordes fiscales y los desbordes de tipo de cambio. La verdad es que nada de eso se le puede achacar a este Gobierno. No en un año, sino en ocho consecutivos.

–¿Entonces cuál es la causa de la inflación?

A.B.: –Hay sectores que siempre están buscando apropiarse de parte de la renta de la población a través de políticas de precios, en lugar de trabajar con los volúmenes de producción. Evidentemente les quedan incómodas las políticas que lleva adelante el Gobierno y están tratando de torcernos el brazo para seguir concentrando riqueza y teniendo rentas extraordinarias. No lo van a lograr. No van a torcernos el brazo.

–Los mayores aumentos de este año se dieron en alimentos. ¿Faltan instrumentos o falta acción para frenar la suba de precios?

A.B.: –Nosotros no creemos que el aumento de la capacidad de compra de la ciudadanía deba ser una excusa para que algunos sectores respondan subiendo los precios. Por eso estamos siguiendo muy de cerca todas estas situaciones. El Gobierno le ha dado mucha previsibilidad a la economía al sostener la demanda agregada. El empresariado tendría que tomar nota de esto y darse cuenta del esfuerzo que ha hecho el sector público para sostener el consumo, sin agregar un solo centavo de presión tributaria.

R.F.: –El consumo de alimentos se sostuvo a lo largo de todo el año. El consumo es un motor fundamental del crecimiento económico. En el primer trimestre explicó el 86 por ciento del crecimiento del PIB. No vemos ninguna desaceleración del consumo de los segmentos más vulnerables, al contrario.

A.B.: –Hay tres medidas que explican que los consumos populares sigan creciendo. La Asignación Universal por Hijo, una suba de casi 27 por ciento de las jubilaciones este año y la actualización del Salario Mínimo Vital y Móvil. Con esa batería conformamos un piso de protección social en la Argentina. Para todos los segmentos de la población el Gobierno tiene una política de ingresos.

–La ciudadanía percibe el crecimiento económico, la mejora en el empleo, pero también manifiesta preocupación por la inflación.

A.B.: –Sería preocupante si hubiera una expansión de precios como en otros períodos de la historia argentina. Nosotros estamos muy encima de este tema, pero hay que tener en claro que los precios no los suben ni el Indec ni el Gobierno, sino algún empresario o algún comerciante. También creo que hay una instalación mediática del tema. A la gente le dicen precio y contesta Indec. Eso sale de un relato mediático, de algunos sectores interesados, políticos o empresarios, que están buscando todo el tiempo instalar temas en contra del Gobierno.

R.F.: –Yo entiendo la preocupación, pero la realidad es que no percibimos ninguna desaceleración del consumo por impacto de la suba de precios, ni tampoco vemos un escenario de tensión en la sociedad producto de este tema. Todo lo contrario, lo que vemos es un boom de consumo en todos los segmentos, durables y no durables, vemos que la negociación colectiva es un éxito, que se cerraron más de 150 convenios sin mayor conflictividad sindical, y que la política de ingresos del Gobierno funciona. Las vacaciones de invierno movieron once millones de personas dentro del país. Es decir, no vemos una sociedad surcada por una tensión inflacionaria. Hemos vivido en la Argentina esos procesos.

A.B.: –La única verdad es la realidad. Un país no puede crecer cerca del 9 por ciento si hay un proceso en el cual se están erosionando los ingresos de la población. No es cierto lo que se plantea. Hablan de inflación y hay un boom de consumo. Los mismos sectores que agitan el tema de la inflación son los que dicen que el aumento de salarios genera la suba de precios. Hay un armado de intereses y de errores conceptuales, porque son los mismos que nos van a decir que hay que congelar sueldos y jubilaciones para contener esa presunta inflación. Y para completar el marco, van a abrir la importación. Nosotros estamos en la vereda contraria de todo eso.

–Hay sectores industriales que plantean que un dólar promedio de 4,10 pesos el año que viene es insuficiente y presionan por una devaluación.

A.B.: –Cuando se piensa en el tipo de cambio hay que mirar el conjunto de la economía. Así como no podemos permitir que haya atraso cambiario, tampoco podemos permitir que el tipo de cambio influya en las variables de precios o que erosione los salarios.

R.F.: –Cuando se habla de falta de competitividad se está salteando que un tercio de las exportaciones argentinas son industriales.

A.B.: –Hay que ver toda la película, no variables aisladas.

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