Sáb 02.10.2010

ECONOMíA  › LA PRINCIPAL EXPORTADORA DE GRANOS, ACEITES Y HARINAS DEL PAíS FUE ACUSADA DE EVADIR 1100 MILLONES DE PESOS

Una denuncia tan grande como Bunge

La AFIP se presentó a la Justicia para reclamar una gigantesca deuda impositiva acumulada en los últimos tres años. Ayer hubo allanamientos masivos a las oficinas de la empresa. Bunge dice que la acusación es “total y absolutamente falsa”.

› Por Javier Lewkowicz

La AFIP denunció que la principal exportadora de granos, aceites y harinas del país, Bunge Argentina, no pagó ni un peso en 2009 por el Impuesto a las Ganancias y desde 2007 acumula frente al fisco una deuda cercana a 1100 millones de pesos. Por esta razón, la Justicia Federal ordenó ayer el allanamiento de las oficinas que la compañía posee en distintos puntos del país, mediante un operativo en el cual participaron 500 agentes de la AFIP. El supuesto fraude operó a través de la venta de los productos desde la Argentina hacia una filial de la firma ubicada en la zona franca de Montevideo, Uruguay. Sin embargo, los montos que desde esa dependencia se exportan son sumamente menores respecto del volumen que deberían registrar, en función de lo declarado como ventas desde la Argentina. Por eso se trataría de una “pantalla”. Desde la empresa negaron la existencia del delito de evasión y aseguraron que harán “todas las presentaciones judiciales necesarias en defensa de sus derechos”.

Por otra parte, el organismo recaudador detectó la supuesta estafa que sufren los productores agropecuarios, a quienes Bunge aparentemente les deduce las retenciones íntegramente del precio de compra, mientras que luego el producto se vende elaborado sin tener que pagar realmente ese gravamen.

El organismo recaudador viene realizando una serie de informes donde releva el grado de incumplimiento fiscal en importantes sectores de la economía. Es el caso de la industria automotriz, donde el 50 por ciento de la facturación –unos 30 mil millones de pesos– está concentrada en seis empresas que no habrían pagado Ganancias. También la producción de aluminio presentaría problemas con el fisco.

De la misma forma, días atrás se divulgó el estudio sobre las exportadoras de cereales y granos. Según la AFIP, de las diez que más vendieron en 2009, “hay cuatro que no pagaron Ganancias”. Esas compañías el año pasado facturaron 13.280 millones de pesos. La principal firma de ese grupo es Bunge, que exportando granos, aceites y harinas (sobre todo de soja) facturó el año pasado 8 mil millones de pesos, apenas por debajo del promedio de 10 mil millones anuales que tuvo en estos últimos años. Sin embargo, en 2009 no aportó absolutamente nada por Ganancias, según la denuncia de la AFIP. A pesar de los usuales reclamos por la seguridad jurídica de parte de los sectores más concentrados de la economía, su desempeño fiscal está siendo fuertemente cuestionado a partir de estas investigaciones, poniendo en duda su propio respeto a las siempre referenciadas “reglas de juego”.

La AFIP denunció a Bunge en el Juzgado Federal de Río Cuarto, donde la empresa tiene radicado su domicilio fiscal, y ayer el juez Carlos Ochoa concedió la orden de allanamiento a las oficinas de la compañía en un operativo que se desarrolló en Buenos Aires, Bahía Blanca, Quequén, San Nicolás, Ramallo, Rosario, Puerto General San Martín y Tancacha (Córdoba). En estas localidades Bunge tiene la sede administrativa, oficinas comerciales, establecimientos de acopio e industrialización de granos y terminales portuarias.

Según fuentes judiciales, casi la totalidad de las exportaciones de la multinacional Bunge se realizaban desde 2007 a una “empresa intermediaria” ubicada en Uruguay. El régimen previsto por la Ley de Impuesto a las Ganancias supone en su artículo 15 que en el caso de que las exportaciones se efectúen a través de una empresa intermediaria vinculada se debe valuar el monto de la venta a ser tributado recién cuando se carga en el buque antes de partir hacia el destino final.

Como en todos los casos de triangulación, el valor que figura como exportado desde el Uruguay –u otro paraíso fiscal que se utilice– es mucho menor que el que se registró en la Argentina o es directamente nulo. De esta forma, se conforma una “pantalla” para cubrir las ventas que en realidad se realizaban desde la Argentina. Para graficar el supuesto fraude, cerca de la investigación advierten que la oficina en el país vecino está en una zona franca e inscripta como contribuyente eventual. Tiene diez empleados y entre sus importaciones sólo figuran camisas.

La AFIP calcula que el monto evadido en 2007 sería de 420 millones de pesos, y el acumulado hasta ahora ascendería a 1100 millones, que es el dinero que el organismo le reclama a la empresa. De ahora en más, la firma descargará su defensa en el ámbito administrativo, donde podrá aportar pruebas a su favor. Mediante un comunicado, Bunge calificó la presentación de la AFIP como “total y absolutamente falsa” y se puso “a disposición de las autoridades para esclarecer los hechos que falazmente se le imputan”.

Por otro lado, el organismo recaudador advirtió que Bunge se apropiaba de una ganancia extraordinaria al deducir íntegramente las retenciones del precio al que adquiere el producto primario de parte de los productores, ya que después lo vendía elaborado sin tener que pagar ese monto al fisco.

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