Sáb 27.05.2006

ECONOMíA  › PARA REPSOL YPF, AMERICA LATINA YA NO ES UN TERRITORIO APTO PARA SU CRECIMIENTO

No me extrañes ni me pidas que te perdone

Como un nuevo eco de la decisión boliviana de nacionalizar sus hidrocarburos, ayer el presidente de la petrolera española advirtió que el crecimiento de la compañía tendrá escenarios ajenos a América latina.

› Por Raúl Dellatorre

Como para alimentar más aún las versiones sobre que Repsol YPF estaría pensando en un retiro paulatino de Argentina, ayer su titular a nivel mundial, Antonio Brufau, sentenció que “el futuro crecimiento de Repsol se ha de producir fuera de América latina”. Fue durante un encuentro empresario en las costas catalanas del Mediterráneo, en Sitges, donde tiene lugar en estos días la XXII Reunión del Círculo de Economía. Y si bien no se refería estrictamente a la Argentina, dejó en claro que esa estrategia era la conclusión a la que arribó la compañía tras la nacionalización de los hidrocarburos dispuesta por Bolivia. Y, por otra parte, que Repsol YPF orientará sus inversiones tomando en cuenta la sensación de los mercados bursátiles: si éstos consideran que tener activos en Argentina, por ejemplo, es riesgoso, la conducción de la petrolera no desoirá su consejo.

Los más meticulosos observadores hicieron notar, incluso, que al referirse al futuro de la empresa Brufau habló de “Repsol” a secas sin agregar “YPF”, como si renegara de su filial argentina. En las últimas semanas, el empresario catalán mencionó en no menos de un par de veces la intención de desprenderse de un 20 por ciento de las acciones de YPF, para recolocar el capital obtenido en otras regiones. El planteo es diversificar el riesgo, es decir, tener reservas en distintas regiones del mundo con distintos tipos de gobierno, para estar menos expuesto a una “oleada nacionalista” como la que los especuladores bursátiles temen que se propague en Latinoamérica.

El titular de la petrolera española intentó explicar las razones por las cuales la empresa había quedado tan “jugada” en Latinoamérica recordando la evolución de sus negocios en la región. “Hemos acometido los mercados que nos parecían más próximos, en concreto América latina, (pero) después de la crisis financiera en Argentina tuvimos que reestructurar nuestro balance, nacionalizar la estructura financiera (reduciendo la deuda) y vender activos en Egipto e Indonesia.” “Eso nos ha dejado un poso (un sedimento, una consecuencia) de estar muy centrados en una región tan atractiva como Sudamérica; por eso la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia tras las elecciones se percibe como un gran riesgo para Repsol YPF, cuando sólo supone el tres por ciento de los activos de la compañía”, sostuvo Brufau durante su alocución en el encuentro.

Para superar esa imagen negativa, Repsol YPF apunta ahora a desarrollarse fuera de la región. En algún caso, en localizaciones no tan alejadas, como el Caribe. Esta misma semana, la firma española anunció la suscripción de un acuerdo con las empresas Hydro, de Noruega; OVL, de India, y la estatal cubana Cupet para explorar en aguas territoriales de Cuba, en el golfo de México, donde Repsol YPF ya arriesgó 50 millones de dólares en la perforación de un pozo a 3300 metros de profundidad. Repsol será el operador y tendrá una participación del 40 por ciento en la sociedad.

Más al norte, en Canadá, Repsol YPF busca convertirse en el principal proveedor de gas natural para el centro y occidente de dicha nación y el nordeste de Estados Unidos. Para ello, tomó la tarea de expansión y puesta en marcha de la planta de Canaport, con una capacidad de suministro de 10 mil millones de metros cúbicos de gas y posibilidades de ampliación al doble. En forma simultánea, firmó los contratos correspondientes a la construcción de un gasoducto para transportar el fluido hasta Boston y Nueva York. Estos proyectos no dotarán a Repsol de más reservas, pero le permitirán encadenar distintas etapas del negocio y tener una participación activa en una zona económicamente estratégica.

Repsol YPF tiene seis meses (a partir del pasado 1º de mayo) para renegociar las condiciones de contratación con el gobierno boliviano. Será una etapa crucial para definir su destino en la región. Desde hace ya algunos años, la petrolera española venía expandiendo la búsqueda de reservas en el país del Altiplano para sustituir la declinación de los yacimientos argentinos. La decisión del gobierno boliviano le cortó ese camino. Además, a principios de año anunció una devaluación de sus reservas, sobredimensionadas por la gestión anterior (con Alfonso Cortina al frente). El impacto del cambio de condiciones en Bolivia aún no fue mensurado oficialmente por la empresa, a la espera de los resultados de las negociaciones con el gobierno de Evo Morales.

Pero la dialéctica entre la reacción de los mercados y las señales que emite el Consejo de Administración de la empresa está plenamente activa. La desconfianza de los primeros es respondida con anuncios de medidas preventivas que se adoptarán en línea con lo que exigen los inversores. En el medio, están los negocios de Repsol en Argentina, mal vistos por los primeros y como una carta difícil de jugar para la conducción de la empresa.

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