Jue 23.09.2010

ECONOMíA • SUBNOTA  › OPINIóN

Mirando al mundo

Resorte clave de la estrategia política

› Por Raúl Dellatorre

Tomar decisiones de política económica mirando lo que sucede en el contexto mundial suele ser conveniente. Pero en materia de política monetaria y financiera, es imprescindible. La ratificación de la línea de conducción que el Banco Central había adoptado a partir de marzo es una definición trascendente, porque significa mantener la fuerte vinculación entre la estrategia política y las decisiones que adopta el BCRA como autoridad monetaria, dentro de un panorama internacional que todavía no ha dejado atrás la crisis. Pese a la ilusión que se pretende generar desde ciertos cenáculos especializados.

Aunque se lo critique y se insista tozudamente en la defensa de su autonomía, el Gobierno sigue dando pasos firmes en la demostración de que el Banco Central es un brazo más de su estrategia. Y no el menos importante, por cierto. No sólo en la ejecución de las políticas, sino también en la defensa teórica de la concepción del rol de la banca central que se viene. Y de todo el sistema financiero en su conjunto, como se ha visto en las recientes jornadas monetarias y en cada oportunidad que Mercedes Marcó del Pont tiene para desplegar su capacidad oratoria y docente.

En noviembre, Argentina volverá al Grupo de los 20 en la reunión prevista en Seúl. Una oportunidad en la que se repasará el cuadro de situación post crisis mundial (¿post?). De los últimos encuentros del G-20, quedó en claro que la respuesta de Estados Unidos fue administrarla, más que encontrarle una salida. Más regulaciones, en sus propias manos y en las de los organismos que controla, el FMI y el Banco Mundial. Es decir, concentró la capacidad regulatoria para decidir a quién salva y quién se hunde.

Los informes del gobierno de Estados Unidos buscan demostrar cifras auspiciosas de la macroeconomía. Pero ayer renunció el titular de la Oficina de Estabilidad Financiera de ese país, Herb Allison, responsable de supervisar y coordinar el plan de rescate financiero. “Razones personales”, adujo en su renuncia, en la que además señala “creo que era el momento propicio para renunciar”. “El momento” es 24 horas después del alejamiento de Larry Summers, asesor principal de economía del Presidente Obama, y menos de dos meses después de Christina Romer, también asesora del mandatario, y Peter Orzsag, director de la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca. Cuatro funcionarios claves en el manejo de la política de crisis que se fueron en menos de ocho semanas. ¿Cambios de orientación en puerta? Algo parece decir que la crisis no quedó tan atrás.

Cada falla en el control de la crisis global repercute en la periferia. Argentina hizo lo suyo hasta acá, con políticas anticíclicas para evitar que el crecimiento se detuviera, eludiendo la tentación del crédito externo cuando las tasas no eran favorables. Utilizando reservas internacionales para mantener la política de desendeudarse sin afectar las metas fiscales. Sosteniendo, en definitiva, el alineamiento de la conducción monetaria con el compromiso de apuntalar el empleo y el crecimiento. Mercedes Marcó del Pont seguirá en su cargo, lo cual es una forma de avisar que la línea de intervención del Banco Central se fortalecerá si las circunstancias internacionales lo requirieran, como es probable que ocurra.

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