Jue 25.03.2010

EL MUNDO  › TEL AVIV DIO LUZ VERDE PARA UN NUEVO PROYECTO URBANO EN TERRITORIO OCUPADO

Más viviendas israelíes en Jerusalén

Según denunció la Autoridad Palestina, el nuevo asentamiento de veinte viviendas se erigirá en el terreno del viejo Hotel Shepherd, en el barrio Sheikh Jarrah. La Casa Blanca evitó comentarios sobre el nuevo desaire de Tel Aviv.

› Por Donald Macintyre *

Desde Jerusalén

La relación entre Estados Unidos e Israel recibió ayer otro tirón. Los colonos judíos consiguieron la luz verde final para construir 20 nuevas viviendas en la sensible zona de Jerusalén oriental, reconocida internacionalmente como un territorio palestino ocupado. Esta vez el anuncio no lo hizo el gobierno israelí, sino que lo denunciaron, furiosos, los negociadores de la Autoridad Palestina. Y lo hicieron justo cuando el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se reunía anteanoche en la Casa Blanca con el presidente Barack Obama.

Según denunciaron los palestinos, el nuevo asentamiento se erigirá en el mismo terreno del viejo Hotel Shepherd, en el barrio Sheikh Jarrah. La Casa Blanca evitó hacer comentarios sobre el nuevo desaire de Tel Aviv. El vocero Robert Gibbs sólo se limitó a explicar que el presidente Obama está buscando una “aclaración” de los detalles del último plan de construcción en las llamadas áreas en desacuerdo que mantienen Israel y Estados Unidos, aun después de tres horas y media de conversaciones “honestas e incisivas” entre sus dos mandatarios.

El plan del Hotel Shepherd es parte de un proyecto más grande, impulsado por el magnate judío-norteamericano de derecha Irving Moskowitz, uno de los principales dueños de los asentamientos judíos en Jerusalén oriental. La revelación del plan sólo echará más dudas sobre la capacidad de Estados Unidos de reanudar las conversaciones indirectas para alcanzar la paz. Las negociaciones se habían suspendido el año pasado por los planes israelíes para construir 1600 casas en el asentamiento ultraortodoxo en Ramat Shlomo.

El martes, Obama se había reunido con Netanyahu a solas para intentar destrabar las diferencias públicas que vienen manteniendo sus gobiernos sobre la expansión de los asentamientos judíos en territorios palestinos ocupados, especialmente en Jerusalén oriental. Las reuniones entre funcionarios israelíes y norteamericanos en Washington aún no terminaban ayer por la mañana, cuando el jefe negociador del equipo de la Autoridad Palestina ya daba por muerta cualquier esperanza de acuerdo.

“Israel se está cavando a sí misma un agujero del que tendrá que salir con mucho esfuerzo si realmente quiere alcanzar la paz. Hay un abrumador consenso internacional sobre la ilegalidad de los asentamientos israelíes, incluyendo los de Jerusalén oriental, y sobre el daño que le están haciendo a la solución de los dos Estados”, señaló Saeb Erekat.

Tanto el gobierno de Estados Unidos como el del Reino Unido –este último será un vecino del nuevo asentamiento en Jerusalén oriental– han repetido una y otra vez su oposición a la expansión de colonias israelíes. La construcción de los 20 departamentos y de un garaje subterráneo implicará la destrucción de parte del complejo hotelero palestino, un edificio que sobrevivió a la Guerra de los Seis Días de 1967. Además, el lugar queda en el mismo barrio en el que desalojaron a tres familias palestinas y escenario de varias protestas de militantes de izquierda israelíes contra los asentamientos en las últimas semanas.

Ayer la municipalidad se quejó por la filtración de la noticia a la prensa internacional. Según dijeron, fue una provocación para tensar aún más la relación con Estados Unidos durante la visita de Netanyahu a Washington. La aprobación final, sostuvo el comunicado oficial, había llegado en julio pasado. La luz verde para empezar con la construcción había sido aprobada de forma automática, según la municipalidad, después que la empresa constructora pagara el dinero reglamentario en ese tipo de operaciones.

Con eso, la municipalidad intentó demostrar que no existe contradicción entre la nueva expansión y el anuncio oficial de que se suspendieron todas las discusiones sobre la construcción de nuevos asentamientos en Jerusalén oriental, una decisión a la que llegaron después del incidente diplomático durante la visita del vicepresidente norteamericano, Joe Biden.

Según dijo ayer Netanyahu en Washington, él no tiene jurisdicción para decidir sobre esos asentamientos. Hagit Ofran, de la ONG Peace Now, desconfía de esa separación de poderes. “Parece que la municipalidad de Jerusalén seguirá una política que podría ser devastadora para el proceso de paz. Netanyahu no fue lo suficientemente claro sobre la necesidad de detener el avance sobre Jerusalén oriental y evitar más provocaciones”, advirtió.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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