Mar 04.05.2010

EL MUNDO  › TEHERáN DIJO QUE WASHINGTON NO LOGRó EL DESARME Y QUE CONFUNDE “ENERGíA NUCLEAR” CON “ARMA NUCLEAR”

Para Irán, el problema es EE.UU.

Como único jefe de Estado participante de la conferencia en Nueva York, el líder iraní dijo que seguirá con su programa nuclear. Las delegaciones de Estados Unidos y varias europeas se levantaron durante su oratoria.

› Por Rupert Cornwell *

Mahmud Ahmadinejad les lanzó el guante a Estados Unidos y a Occidente ayer, sosteniendo que el problema era Estados Unidos y no Irán, e insistiendo en que Teherán seguiría con su controversial programa nuclear, ya que tenía todo el derecho de hacerlo. “El desarme nuclear no se materializó”, dijo el presidente iraní, en una directa reprimenda a Washington. Insistiendo en que las actividades de enriquecimiento de uranio de Teherán eran puramente con fines pacíficos, dijo que Estados Unidos y Occidente estaban equivocados al equiparar la energía nuclear a las armas nucleares”, y luego usar ese argumento para evitar que otros países desarrollaran poder nuclear.

Cuando hablaba el presidente iraní, la delegación de Estados Unidos, compuesta por técnicos, se levantó y abandonó el hall de la Asamblea General de la ONU, seguida de varias delegaciones europeas, entre ellas las de Francia y el Reino Unido. En la sesión de apertura de la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) de 189 países, el discurso de Ahmadinejad –el único jefe de Estado que asiste– dio comienzo a cuatro semanas de negociaciones en Nueva York que serán complejas y por momentos ásperas.

Las intensas negociaciones entre bambalinas en las Naciones Unidas, sin embargo, no ofrecen garantías de una declaración final unánime, dada la resistencia de Irán a inspecciones por parte de la Agencia Internacional de Energía Atómica, el controlador nuclear de la ONU, como parte de una inspección más severa de los programas nacionales individuales que Washington y sus aliados quieren.

En su discurso de apertura ayer, Ban Ki-moon, el secretario general de la ONU, estableció el tono de los procedimientos al decirles a los delegados que “le corresponde a Irán clarificar las dudas y temores sobre su programa nuclear”, con el que se cree que intenta construir una bomba nuclear.

Más tarde, Hillary Clinton, la secretaria de Estado de Estados Unidos, lanzó la contraofensiva de Washington, acusando a Irán de violar el tratado al perseguir armas nucleares. Pero las principales energías de Estados Unidos están dirigidas a lograr el apoyo del Consejo de Seguridad para implementar duras sanciones contra Teherán y mantener el apoyo de la conferencia a Irán tan restringido como sea posible.

Lo que está en juego no podría ser más peligroso. Un ataque israelí sobre las instalaciones nucleares de Irán desataría una nueva guerra en Medio Oriente. Si Teherán desarrolla un arma nuclear, varios de los vecinos árabes de la nación persa probablemente traten de conseguir las suyas, en una carrera armamentista que sería la sentencia de muerte del TNP. Por ese motivo, Washington y sus aliados están demostrando nuevo interés en pedidos, liderados por Egipto, para que Medio Oriente sea declarada zona desnuclearizada. Esto obligaría a Israel a decir la verdad sobre sus no declaradas armas –se cree que tiene entre 100 y 200 cabezas de ojiva–, pero también brindaría argumentos extras contra Teherán.

Pero ese trato no se logrará pronto, ya que Estados Unidos así como Israel, un no firmante del TNP, insisten que se debe lograr un tratado de paz regional antes de que tal zona sea efectiva. Al mismo tiempo, Estados Unidos debe enfrentar acusaciones de hipocresía –mientras insiste en que otros miembros del TNP deben mantener su compromiso de no desarrollar armas nucleares, él no cumple su parte del trato al no dar un paso para eliminar su propio arsenal nuclear–.

Ahmadinejad puede ser visto como el villano en Nueva York, pero no está solo en su opinión, expresada a su llegada el domingo a la tarde de que “la bomba atómica se ha convertido en una herramienta para la intimidación, la dominación y el expansionismo”.

Como prueba de su buena fe, Estados Unidos señala su pacto en abril con Moscú de reducción de armas estratégicas, recortando en un tercio las cabezas de ojiva desplegadas por las ex superpotencias enemigas. Por separado, el Pentágono hizo público los hasta ahora datos clasificados sobre el tamaño total del arsenal nuclear de Estados Unidos (ver recuadro), en una movida que pondría de manifiesto la transparencia de Estados Unidos en el tema nuclear, en contraste con la obstinación de Irán.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère

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