Vie 14.05.2010

EL MUNDO  › LA CIUDAD DE LOS ANGELES SE SUMó AL BOICOT QUE YA LE COSTó AL ESTADO CONTRATOS MILLONARIOS

Crece la presión contra la ley de Arizona

Los Angeles se convirtió en la ciudad más grande en sumarse al creciente boicot. Mantiene contratos por 52 millones de dólares con empresas de Arizona, de los cuales ocho millones de dólares quedarán suspendidos de forma inmediata.

› Por Guy Adams *

Desde Los Angeles

La ya áspera disputa sobre la ley de inmigración de Arizona alcanzó esta semana un nuevo pico de tensión cuando se supo que la ciudad de Los Angeles declaraba un boicot contra ese estado, en protesta por lo que consideran una afrenta y persecución contra los trabajadores indocumentados. En el Consejo Municipal de Los Angeles los legisladores compararon la ciudad de Phoenix del siglo XXI con la Berlín de Adolf Hitler, justo antes de votar, por 13 a uno, la suspensión de todos los viajes oficiales a Arizona. La resolución, que fue aprobada el martes pasado, también desembocará en la cancelación de todos los acuerdos comerciales del gobierno municipal con las empresas privadas, con sede en Arizona.

Las relaciones comerciales entre la ciudad y el Estado también se verán afectadas. Los Angeles se convirtió en la ciudad más grande en sumarse al creciente boicot. Mantiene contratos por 52 millones de dólares con empresas de Arizona, aunque solamente unos ocho millones de dólares quedarán suspendidos de forma inmediata.

Arizona quedó en el centro de las críticas, nacionales e internacionales, el mes pasado, cuando la gobernadora republicana, Jan Brewer, promulgó una ley, en la que ordenaba a la policía a detener y cuestionar a todos los que presenten una “duda razonable” sobre su ingreso ilegal al país. Si esa persona no puede presentar todos los documentos requeridos, serán detenidos hasta que las autoridades logren confirmar su status legal.

Los detractores de la ley, que comenzará a regir en julio, sostienen que desembocará en una discriminación racial hacia toda la comunidad hispánica de Arizona, la cual representa un 30 por ciento de sus 6,5 millones de habitantes. Según se estima, alrededor de medio millón de ese 30 por ciento son inmigrantes ilegales. La policía, aseguraron las organizaciones hispánicas y defensoras de los derechos humanos, comenzará a acosar a todos los ciudadanos que tengan aspecto de que provienen del otro lado de la frontera sur. “Bajo la nueva ley, como un estadounidense, yo no puedo ir a Arizona sin un pasaporte”, se quejó Ed Reyes, un legislador latino del Consejo Municipal de Los Angeles, que apoyó la aprobación del boicot el martes pasado. “Si me cruzo a un policía que está teniendo un mal día y piensa que el de la foto de mi documento no soy yo, me puedo mandar a deportar, sin una pregunta de por medio. Ese no es el estilo norteamericano”, agregó.

En un momento, durante el debate del martes, uno de los concejales describió el boicot como una respuesta necesaria a la ley más racista que haya sido aprobada en Estados Unidos desde que el gobierno nacional envió a ciudadanos de origen japonés a campos de detención durante la Segunda Guerra Mundial. La comparación es un poco forzada, pero demuestra el tono que se está imponiendo en el debate nacional, justo cuando el presidente Barack Obama se prepara para retomar su promesa de una reforma migratoria integral. Aún no se conocen los detalles del proyecto, pero el objetivo sería crear una solución legal para los 12 millones de residentes ilegales que trabajan, estudian y viven en Estados Unidos.

Decenas de miles de norteamericanos ya salieron a las calles para protestar contra la nueva ley migratoria de Arizona, mientras que esta semana los concejos municipales de Boston, Oakland, Nueva York y San Diego aprobaron resoluciones, en las que prometen analizar la mejor forma para cortar los vínculos comerciales con ese estado. La ciudad de San Francisco prohibió todos los viajes de funcionarios a Arizona.

La gobernadora Brewer, quien enfrentará una difícil elección en noviembre próximo, ha intentado bajar el tono a la lluvia de críticas y ofensivas que recibió de todo el país y de los países latinoamericanos. “¿Por qué quieren dañar a las personas que están peleando aquí por obedecer las leyes? ¿Cuándo sucedió algo así en nuestro país?”, se quejó Brewer.

La mayoría de sus votantes coinciden con esa visión. Sin embargo, está empezando a crecer un temor sobre el impacto que podrían tener los boicots sobre la industria turística en Arizona. Los hoteles del estado ya han denunciado una seguidilla de cancelaciones, tanto de conferencias de negocios como de visitantes particulares.

Muchos empresarios aún recuerdan la disputa que provocó la decisión del gobernador de turno de no conmemorar el feriado nacional en honor a Martin Luther King en los ochenta. Aunque el boicot no fue total, Phoenix perdió su oportunidad de ser la sede del Superbowl, el evento de fútbol americano que recauda cientos de millones de dólares.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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