Lun 20.09.2010

EL MUNDO  › OPINIóN

Las pruebas del chavismo

› Por Modesto Emilio Guerrero *

Tres datos son útiles para comprender los dilemas que se debaten en el actual proceso eleccionario en la sociedad venezolana. Sus dimensiones marcan hitos en el continente y obligan a pensar en las tendencias y el destino del chavismo como proyecto histórico.

El primero es que durante esta última década ese país ha vivido la mayor cantidad sumada de escrutinios electorales (presidenciales, legislativas, regionales y referendos), en comparación con cualquier otro país en el hemisferio. El segundo, es que la abstención acompañó cada proceso como un actor mudo y sordo de las angustias sociales y sus complejas maneras de expresarse. Y el tercer dato, es que el chavismo se está transformando en la fuerza político-social con mayores pruebas electorales consecutivas, proyectadas con la mayor participación electoral en términos proporcionales a la población del país, y los mayores triunfos consecutivos.

En los últimos cien años, sólo dos casos se acercan a este extraño record. Ambos fueron nacionalistas como Chávez y de orígenes civiles, aunque distintos en estilo: Getulio Vargas, que gobernó Brasil cuatro veces (la primera como dictador en 1930, las siguientes con el voto masivo), y José María Velasco Ibarra, que ganó cinco veces la primera magistratura en Ecuador, todas a través del voto y cinco veces fue depuesto por golpes militares promovidos por la Embajada de Estados Unidos.

La primera vez que los venezolanos votaron más o menos libremente fue en 1947, desde entonces vivimos 13 elecciones presidenciales e igual cantidad de parlamentarias, hasta el año 2006. Para votar gobernadores hubo que esperar hasta 1998, desde esa fecha se votaron cuatro veces gobernadores y alcaldes, la última en 2008. De los seis referéndum conocidos en los 170 años de la República, uno lo hizo la última dictadura en 1957 (meses antes de que fuera derrocada) y cinco se realizaron en estos 11 años de régimen bolivariano.

Cuando se suma el total de elecciones por cada país desde 1985, en ningún caso se alcanza la suma de escrutinios conocidos en Venezuela desde 1998, y menos, la cantidad de pruebas electorales para una sola fuerza.

Desde noviembre de 1998 el chavismo acudió en 16 ocasiones a la opinión electoral de la población. Un total de cinco referéndum nacionales, cuatro elecciones de autoridades regionales, cuatro para elegir parlamentarios y tres presidenciales. Debajo de estas fechas electorales se movieron más de 115 millones de votos emitidos en diez años, para un país de apenas 28 millones de almas en 2010. Tamaña masa de votantes sumados y votaciones debe registrarse como una expansión geométrica de las libertades políticas formales.

El chavismo fue derrotado en dos ocasiones. En las primeras elecciones regionales de 1998 (49,61 por ciento, sobre 27,99 del chavismo), y en el referendo de diciembre 2007, por una diferencia de menos de dos puntos.

Aun con el peso agobiante del voto obligatorio sobre la gente, la abstención creció desde 1983 hasta 1998 a un ritmo de 15 por ciento del padrón en cada nueva elección. La peor fue en 1993, con el 39,84 por ciento y un presidente socialcristiano electo con el 17 por ciento.

Desde 1998, en que también fue alta (36 por ciento), comenzó a cambiar de curso, aunque en el referéndum de 2000 sorprendió con un 76 por ciento de no voto en las municipales, la peor abstención en la historia del país.

Visto en dinámica a diez años plazo, el resultado es más bien opuesto: desde 2006, bajo el impacto de las transformaciones sociales y culturales, el ritmo de abstención bajó tendencialmente. En las presidenciales de 2006 la participación electoral fue del 74,5 por ciento; en el referéndum de 2007, 61,3; en las de gobernadores y alcaldes 2008, 66,6, y en la Enmienda 2009, 70,3 por ciento.

Sin embargo, debajo de esta tendencia se esconde un peligro: el péndulo abstencionista se está desplazando de derecha a izquierda. El desentusiasmo de los electores de la derecha, comenzó a aparecer en los de izquierda y tiende a crecer.

Para este 26 de septiembre el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) estima alrededor del 50 por ciento de abstención, pero otros termómetros encienden alertas. Aunque ya nadie duda de que el chavismo ganará las Legislativas, la percepción de los cuadros políticos, sindicales y sociales intermedios es que muchos votarán por dos razones que parecen una sola: preservar las conquistas sociales y que el gobierno de Chávez no entre en riesgo en 2012.

Con esas dos disyuntivas en la mente de millones de chavistas, y una abstención tan escurridiza como las angustias que contiene, el 26 la revolución bolivariana vivirá dos pruebas en un solo acto: contra la derecha, y respecto de sí misma.

* Periodista y escritor venezolano.

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